Economía

Ahora sí: el rescate español

11 Jul, 2012 - - @egocrata

Tras varias semanas de retraso, pitorreo y las tradicionales proclamas del gobierno negando que iban a hacer cosas que estarían aprobando al cabo de diez minutos, por fin tenemos el texto del glorioso rescate bancario al Reino de España. Rajoy lleva meses intentándolo, pero al fin, tras mucho insistir, ha conseguido que nuestros vecinos europeos finalmente le quiten la pesada carga que es la soberanía nacional y pueda dedicar más tiempo a sus aficiones (justo a tiempo para el tour, oye). Es un éxito nacional sin paliativos: nuestros vecinos nos han cogido las llaves del coche para que dejemos de conducir borrachos. Una maravilla todo, vamos.

Bromas y chascarrillos aparte, lo cierto es que el memorándum de entendimiento (MOU, en inglés) es un documento francamente decente. Aunque es una intervención con todas las letras (véase ese epígrafe bien grande y bonito que dice «conditionality») el texto es bastante sensato, y casi se puede decir (casi) que De Guindos ha conseguido un acuerdo decente.

Para empezar lo más importante: a partir del uno de enero del 2013 la factura del rescate del sistema financiero dejará de estar en las cuentas públicas españolas. El rescate a los bancos será un rescate europeo; los países que inflaron la burbuja dejando que los bancos del norte regaran a los del sur de dinero se van a comer parte del coste.  Por añadido, el MOU contempla no solo inyecciones de capital público sino también el cierre de entidades insolventes liquidándolas de forma controlada, y además forzando pérdidas a los bonistas de una puñetera vez.  Xavier Sala-i-Martín tiene un buen resumen de este apartado, si queréis más detalles.

Además del rescate bancario, el MOU relaja los objetivos del déficit para los próximos años, algo también imprescindible. Las cifras anteriores eran completamente imposibles de cumplir, y esto nos facilitará bastante las cosas.

El apartado más interesante (y el que más nos va a doler) son las reformas, que contienen dos partes bien diferenciadas. Por un lado tenemos cambios en el diseño de las instituciones, como la reforma del sistema de regulación bancaria y la creación de una agencia independiente para evaluación del gasto público (más aquí; a JFV le encanta la idea, aunque insisto que no es mágica). Hay cosas que son tan de perogrullo que es para soltar de collejas a toda la clase política de aquí al día del juicio (sacar a los banqueros del equipo directivo del FROB, por ejemplo. Dioses). Estos cambios son más que necesarios, y especialmente patético que tengan que venir de Bruselas para que los pongamos en práctica. Nos harán mucho bien.

Donde sí que habrán risas es en el apartado 31, una lista que os sonará familiar:

31. Regarding structural reforms, the Spanish authorities are committed to implement the country-specific recommendations in the context of the European Semester. These reforms aim at correcting macroeconomic imbalances, as identified in the in-depth review under the Macroeconomic Imbalance Procedure (MIP). In particular, theserecommendations invite Spain to: 1) introduce a taxation system consistent with the fiscal consolidation efforts and more supportive to growth, 2) ensure less tax-induced bias towards indebtedness and home-ownership, 3) implement the labour market reforms, 4) take additional measures to increase the effectiveness of active labour market policies, 5) take additional measures to open up professional services, reduce delays in obtaining businesslicences, and eliminate barriers to doing business, 6) complete the electricity and gas interconnections with neighbouring countries, and address the electricity tariff deficit in a comprehensive way.

Dicho de memoría, en Politikon hemos hablado del punto uno (devaluación fiscal), dos (incontables ocasiones), tres (contrato único), cinco (toda nuestra insistencia en outsiders/insiders ) y seis (aunque el enlace más antiguo está roto). Estoy bastante seguro que Jorge ha hablado sobre políticas activas de empleo (algo en que soy bastante escéptico), así que probablemente hacemos pleno. Esto no quiere decir que seamos genios o que tengamos especial influencia en Bruselas, por cierto; todas las medidas listadas son cosas que cualquier economista más o menos cuerdo pondría sobre la mesa inmediatamente al hablar de España. Si no se han hecho hasta ahora es porque tenemos un gobierno de idiotas congénitos, primero, y porque son la clase de cambios que tienen perdedores claros o son políticamente complicados.

A saber: la subida del IVA ya ha levantado pasiones, eliminar la deducción a la vivienda le creó un pollo monumental a Zapatero, la reforma laboral ha sido más bien impopular (y espantosamente mala; espero que nos obliguen a cambiarla), las políticas activas de empleo están en manos de los sindicatos (y se van a poner de un contento que no veas), cualquier liberalización / eliminación de privilegios pone al colectivo afectado histérico perdido (léase horarios comerciales) y la subida de la luz hará muy felices a todo el mundo. Todo es necesario, ciertamente, y los beneficios colectivos son mucho mayores que las pérdidas de los directamente afectados. Pero son reformas que van a costar aprobar.

¿Quiere decir esto que estamos salvados? Por supuesto que no. Los líderes de la eurozona siguen con sus tendencias suicidas y confusión habituales, y aunque todo el mundo parece estar más o menos de acuerdo en qué aspecto debería tener la eurozona de aquí unos años (siendo generosos), llegar ahí va a ser complicado. Aparte de esto, el MOU exige muchas cosas, pero no es demasiado detallado en muchos aspectos cruciales, dejando al gobierno español bastante margen de maniobra. Margen que, por supuesto, no dudarán en utilizar para aprobar reformas que se quedan a medias, llegan tarde o hacen alguna bobada incomprensible para ganar las elecciones gallegas o alguna chorrada similar.

De todos modos, es bastante mejor de lo que imaginaba. Como pérdida de soberanía no está del todo mal.