Economía & ingeniería institucional & Unión Europea

De bancos malvados y rescates inexistentes

19 Jun, 2011 - - @egocrata

Después de cometer el error de hablar de mezclar la macroeconomía con la moralidad y llenarme los comentarios de gente que insiste que ellos nunca hicieron nada malo (lo sé, lo sé. Yo tampoco), creo que es necesario insistir en unas cuantas cosas sobre la malvada banca española y sus presuntas maldades en los años previos a la crisis. Más concretamente, ese argumento mil veces repetido que dice que en esta recesión hemos rescatado a los bancos, pero no a las personas. Por partes.

1. Los bancos no son sólo de sus accionistas:

Como comentaba Kantor, el 95% de un banco es propiedad de sus clientes, no de los malvados gnomos de Zurich. El capital de un banco es, ante todo, el total de depositos de sus clientes. Los ciudadanos de a pie le prestamos poca importancia a este dato, ya que estos depósitos están asegurados; si un banco quiebra, el Fondo de Garantía de Depósitos nos devolvería ese dinero. Es un sistema público de garantía, pagado por un impuesto sobre los bancos. Si un banco grande o dos se van a tomar por saco, sin embargo, el dinero que está en ese fondo es probablemente insuficiente, y le toca pagar al estado, no a los accionistas.

Hay veces, por tanto, que es mejor que el estado dé dinero (vía préstamo o vía compra de acciones) a una entidad antes de dejarla quebrar, ya que de este modo está poniendo en riesgo una cantidad de dinero mucho menor.  Cuando un banco es intervenido (nacionalizado), lo que el estado hace es comerse todas las perdidas de la entidad mientras retira a los accionistas sin darles un duro. El problema, obviamente, es que un banco puede tener un agujero contable tan gigantesco que esto puede cargarse las cuentas públicas, como le sucedió a los irlandeses.

2. España no ha rescatado sus bancos:

De todas las reformas estructurales que debíamos haber aprobado la década pasada, la única que hicimos bien fue la regulación bancaria. Los bancos españoles tienen una regulación francamente elegante y bastante draconiana que les obliga a acumular reservas en tiempos de bonanza para estar más preparados para afrontar pérdidas cuando hay recesiones.

Cuando a finales del 2008 llegó el desastre, España fue, paradójicamente, el único país que no tuvo que rescatar a sus grandes bancos. El Tesoro  enchufó préstamos (insisto, préstamos con intereses – no ayudas a fondo perdido) a varias entidades incluso contra su voluntad para garantizar la liquidez del sistema, pero no tuvo que hacer nada para proteger su solvencia. Prestamos, por cierto, que han sido devueltos.  España no nacionaliza bancos o entra en el capital de grandes entidades sencillamente porque no hizo falta hacerlo; los bancos estaban bien preparados.

3. El BCE sí ha dado dinero a la banca – y es perfectamente normal.

Eso es lo que siempre hacen los bancos centrales; son el «prestamista de último recurso». De nuevo, son préstamos; la banca no los recibe de gorras. Los bancos, por cierto, tuvieron que recurrir al BCE durante los días de pánico pre-rescate irlandés, cuando los mercados empezaron a temer que España era insolvente. Cuando un estado no puede pagar sus deudas se lleva por delante su sistema bancario de forma prácticamente inevitable (los bancos tienen deuda pública y el estado no puede garantizar depósitos, pánico bancario, pum, bancarrota), así que en este caso eran cuentas públicas las que hacían daño a los bancos, y no lo contrario.

4. España ha tenido que rescatar algunas entidades financieras: la banca pública

El dichoso FROB, espantajo de espantajos en las manifestaciones de estos días, es dinero público utilizado para rescatar o incluso intervenir ese gran invento del sistema financiero español, las cajas de ahorros. La banca pública española era una auténtica jungla de incentivos perversos esperando saltar por los aires; por Politikon hemos hablado largo y tendido del problema y sus orígenes.  Los bancos «sin ánimo de lucro» gestionados por los políticos regionales de toda España (bajo la vigilancia, en teoría, de un electorado ansioso por participar y controlar a sus gobernantes) son los que, casi sin excepción, han necesitado carretadas de dinero público para cubrir los enormes agujeros que habían creado.

Si eso no es un argumento en contra de las nacionalizaciones, que venga Dios y me lo explique.

5. Resumiendo: lo nuestro no es una crisis bancaria

Algo que repetimos a menudo: España no tuvo una crisis financiera, tuvo una burbuja inmobiliaria. Nuestros bancos no han flirteado con la muerte como sí hicieron los bancos americanos, ingleses, franceses, islandeses, alemanes, islandeses y familia. Si son reacios a dar préstamos estos días es por que España es un país con un 21% donde es básicamente suicida empezar un negocio, no por una situación especialmente trágica de sus balances.

Nuestra crisis es a la antigua: un 20% de la economía española consistía en construir casas, cuando resulta que el porcentaje habitual es 7-8%. Tenemos que rellenar ese agujero del 12% del PIB colocando tres millones de personas en otro sitio, y resulta que tenemos el mercado laboral más inflexible del mundo, hordas de regulaciones y restricciones a la competencia estúpidas, y un sistema administrativo que hace que casi sea más fácil abrir un negocio en Corea del Norte que en España. Todo eso, por supuesto, con una productividad por trabajador no sólo mala sino que ha bajado en los años pre-crisis, en gran medida debido a todas las disfuncionalidades descritas arriba.

Hay muchas cosas que funcionan mal en España. La banca privada, aunque parezca mentira, no es una de ellas.