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Violencia en Madrid: un poco de perspectiva

20 Ago, 2011 - - @egocrata

La manifestación del viernes por la noche contra la violencia policial es un poco extraña. De hecho, todo el debate en la blogosfera española sobre las protestas es un poco surrealista, en gran medida porque es un debate sobre una problema sorprendentemente pequeño.Digo esto no porque sea un tema irrelevante (no lo es), sino porque violencia, lo que se dice violencia, hemos visto muy, muy poca.

Me explico. Una de las cosas más chocantes de las protestas en España en los últimos meses es la falta de enfrentamientos serios. Hemos visto algunos porrazos, algunas carreras y algún zarandeo, pero la estos casi siempre han sido muy limitados, y (con la excepción del Parlament) casi siempre han sido obra de la policia. En un país con un 40% de paro juvenil y perspectivas económicas realmente horrendas, que no hayamos visto un sólo sarao serio estilo francés o británico es realmente remarcable.

Como comentaba hace unos días, esto no es necesariamente mérito de nadie. Aunque tenemos cierta idea sobre qué decisiones políticas aumentan la probabilidad de disturbios, la aparición de estos es un proceso básicamente micro, y por lo tanto muy difícil de predecir. Aún así, la disciplina de los manifestantes desde el 15-M hasta ahora ha sido realmente admirable, con una obsesión por la no-violencia rayando el complejo de martir. La cosa es aún más sorprendente conociendo la estupenda y gloriosa tradición quema-Iglesias que solíamos tener por estos lares; si algún viejo anarquista de los tiempos de la rosa de foc levantara la cabeza el pobre se llevaría una horrible decepción.

Aparte del tono de las protestas, tengo la sensación que la actuación policial ha tenido también algo que ver. Aunque es cierto que ha habido algún porrazo más de la cuenta y alguna torta fuera de tono (que sí, tiene que ser investigada, etcétera), lo cierto es que no parece que la cosa se les ha ido nunca de las manos. Dejando de lado alguna pifia épica en relaciones públicas (más bien varias), la policia nunca ha tenido un fregado grave desde el día del Parlament. Ha habido protestas, ha habido carreras y han soltado sus guantazos de vez en cuando, pero nunca han generado una situación en que tuvieran que hacer nada realmente serio. No hemos visto cañones de agua, no hemos visto gases lacrimógenos, no hemos visto tanquetas ni cargas de caballería. Incluso con la enorme tensión de estos días, tras varias noches pasando la noche en la calle, la policia no ha utilizado nada más allá de furgonetas y agentes a pie.

Esto tiene su mérito, en gran parte porque muchas veces las grandes olas de protestas nacen de pifias policiales. Algo tan estúpido como que se les escape un saqueo, alguien se las arregle para hacer daño a un policia (cuando eso sucede, acostumbra a ser culpa del policia, por cierto – se ha metido donde no le llamaban) o una intervención sin suficientes agentes en la calle puede bastar para que un empujón a un manifestante acabe en un par de coches de policía rodeados de manifestantes y un pollo descomunal. La delegación del gobierno, aún con su increíble torpeza en temas de comunicación, ha sido lo suficiente precavida como para nunca dejar espacio para dudas. Hay veces que tener policías a patadas es una ventaja.

¿Significa esto que los episodios de brutalidad policial de estos días sean irrelevantes? No, por supuesto que no. Si un policía se comporta como un gorila de bar o un perfecto imbécil y se pasa de la raya, tiene que ser disciplinado. Que hasta ahora hayan pegado muy poco no quiere decir que la violencia fuera de lugar sea admisible. Sin embargo, cualquier organización del tamaño de la policia tendrá, por pura estadística, a algunos idiotas con ganas de pegar tortas; por lo que he visto hasta ahora, no hay nada que indique que es sistemático. Más bien lo contrario.

Eso no quita, no obstante, que comparado con los enormes pitifosios que hemos visto en otros sitios con actuaciones policiales realmente cafres lo de Madrid no haya sido un pequeño milagro.  Estoy bastante seguro, de hecho, que la reacción policial en Alemania, Francia o Estados Unidos a las provocaciones de los manifestantes  hubiera sido bastante menos controlada. En España, hasta ahora, la combinación entre manifestantes obsesionados con no dar excusas y policias no creando oportunidades para que aparezcan ha salido relativamente bien.

Por cierto, una mini-nota constitucional final: el derecho de reunión es sagrado, pero reunión y manifestación no es una misma cosa. La ley dice claramente que ninguna reunión en un local o recinto privado puede ser prohibida, pero incluye una serie de restricciones muy claras (capítulo IV) para “reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones”. Es decir, tu puedes montar las asambleas y protestas que quieras en tu casa o cortijo, pero si quieres hacer algo en un espacio público compartido, tienes que seguir ciertas reglas. Básicamente, tu derecho a pataleta no es superior al derecho de los vecinos de Puerta del Sol a dormir tranquilos o la gente que va al teatro en Gran Vía a poder coger el coche sin que te corten la calle. La policia puede (y debe) evitar que un grupo de manifestantes diga que una calle es suya y de nadie más, en gran medida porque así evitan que la cosa pase a mayores.

Si se quiere protestar, Madrid está lleno de parques y jardines estupendos, la verdad. Sé que Puerta del Sol es todo lo simbólica y emblemática que queráis, pero la Plaza de Oriente está cerca, es mucho más bonita y tiene más recochineo postfranquista asociado. Pero vamos, será que soy un vendido al capitalismo católico si digo estas cosas.

Resumiendo: menos drama, por Dios. Las protestas son relevantes, el gasto público por la visita Papal excesivo y el gobierno tiene afición por lo absurdo, pero lo que no estamos viendo, desde luego, es un apocalipsis fascista-policial-vaticano contra el proletariado. Parecemos (casi) civilizados, corcho. Sólo falta asegurarse que los cuatro idiotas con porra que se han pasado sean disciplinados y podremos decir que somos europeos.

Bueno, aparte del 20% largo de paro, claro. Ejem.