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Políticos que dan miedo en un año que da miedo

1 Sep, 2010 - - @egocrata

La semana pasada tuvimos primarias en el estado de Alaska. Normalmente es la clase de elecciones a las que nadie presta puñetera atención; Alaska es un estado básicamente republicano, y la senadora que representa el estado, Lisa Murkowski, es básicamente imbatible en unas generales.

En circunstancias normales, las primarias serían un trámite. El problema es que este no es un año normal, y el partido republicano de estos días se aleja tanto de la normalidad como buenamente puede. Dos semanas antes de las elecciones, el Tea Party Express, un grupo ultraconsevador alegremente financiado por megamillonarios (y ocasionalmente racista), anunció que iba a donar 600.000 dólares a Joe Miller, el casi desconocido oponente de Murkoswki. El mismo día, Sarah Palin (que detesta la familia de la senadora) anunciaba su apoyo a Miller. El martes pasado, para sorpresa de todos, Murkowski perdía las elecciones.

Algo sencillo, ¿verdad? La gente está cabreada con Washington, y Murkowski es la tercera senadora republicana que cae en las primarias este ciclo (tras Bennett, de Colorado, y Specter, de Pennsylvania). Es otro ejemplo más de un candidato del establishment estrellándose en las primarias; una repetición de las victorias de gente como Rand Paul o Sharon Angle. Las primarias republicanas están dando muchas sorpresas; muchas más, de hecho, que lo visto en el lado demócrata. Las bases del partido se han radicalizado mucho, muchísimo, y no toleran la más mínima traición ideológica.

Los candidatos insurrectos republicanos, los «hijos» de los tea parties (Paul, Angle, Miller) tienen en común varias cosas: son políticos básicamente desconocidos, no especialmente brillantes e increíblemente conservadores. Y cuando digo muy conservadores, hablo en serio; Sharon Angle quiere abolir Medicare, la seguridad social y el departamento de educación, habla de insurrecciones armadas de vez en cuando, cree que el virus del SIDA es un fraude y protestó porque un equipo de fútbol de Nevada utilizaba colores satánicos en sus uniformes (iban de negro).

Sharron Angle está especialmente majara, pero sus colegas no es que sean mucho más normales. Rand Paul tiene ideas más bien particulares sobre derechos civiles (básicamente, no son competencia del estado). Joe Miller está en contra del aborto en todos los casos, incluso ante violaciones e incesto, cree que los subsidios de desempleo son inconstitucionales y básicamente quiere cargarse todo programa federal que ayude a cualquier persona pobre.

En un año normal, un partido que presentara esta clase de candidatos daría esos tres escaños por perdidos. Rand Paul probablemente es un candidato medio viable en Kentucky, pero basta con escuchar a Sharron Angle treinta segundos para darse cuenta que le patina el embrague algo serio. El problema, de nuevo, es que no es un año normal – de hecho, es un año en que la economía va especialmente mal, y en el que los demócratas tienen muchos números de llevarse un buen repaso (y sí, creo que en mayo me equivocaba). Eso quiere decir que a pesar de presentar a un buen puñado de perturbados mentales a las urnas, es perfectamente factible que alguno de ellos gane, y más contra esa pila de idiotas terminales que es el partido demócrata.

Si los republicanos tienen un poco de suerte, el año que viene podemos tener cuatro o cinco senadores absurdamente radicales y/o completamente enloquecidos en el Senado, básicamente. No sé si recordaréis, pero la cámara alta americana es una organización muy disfuncional, en la que un solo senador puede cargarse el funcionamiento de la cámara durante semanas. Imaginad esa misma cámara con mayorías más ajustadas, demócratas aún más aterrorizados y cuatro o cinco tipos que creen que los Gnomos de Zurich están conspirando contra el Patrón Oro. No será divertido.

Espero equivocarme, pero si los republicanos ganan en noviembre (en gran medida gracias a una recuperación económica ahogada por los mismos republicanos) el sistema político americano va a convertirse en una republica bananera de primer orden. Olvidaros de cualquier bipartidismo: las bases republicanas llevan todo el año echando a patadas a cualquier político colaboracionista con ese comunista nazi musulman pro Sharia que es Obama. Nada de cooperación, nada de pasar leyes que el presidente apoye.

Y como está el patio económico, eso da miedo de veras.