Internacional

Estados Unidos y el origen de la desigualdad

18 Oct, 2018 - - @egocrata

Estados Unidos es un país salvajemente desigual. Esto no es ninguna noticia ni ninguna novedad, aunque la descomunal, extraordinaria escalada de la distancia entre ricos y pobres sea un fenómeno relativamente reciente. Las características de la desigualdad “a la americana” son además bastante únicas: el aumento de renta entre el 1% en la cima de la distribución es muchísimo mayor que en casi cualquier otro lugar del mundo.

La desigualdad económica, de por sí, no tiene por qué ser un gran mal si la movilidad social es elevada. Estados Unidos, en contra de lo que reza el tópico, presenta cifras atroces también en este aspecto; sólo el Reino Unido tiene menos movilidad social.

Estados Unidos es también un país enorme, con unas diferencias económicas muy marcadas según estado y región. En el caso de la desigualdad, esto no significa que las cifras sean así de malas debido a divergencias regionales extraordinarias (esto es, que Maryland es muy rica y Arkansas es muy pobre), ya que la desigualdad dentro de los estados es también gigantesca. Tres de los estados más ricos (California, Nueva York y  Connecticut) están entre los más desiguales.

Donde los estados sí que se diferencian de forma considerable es en movilidad social. Hay grandes difencias entre estados y ciudades en el nivel de correlación entre los ingresos de padres e hijos.  Este precioso estudio del que hablé unos años da una idea de la extraordinaria variación dentro del país.

Explicar estas diferencias es relativamente fácil a partir de las enormes diferencias en políticas públicas que vemos a lo largo del país. La mayoría de políticas sociales que tienen un impacto directo en movilidad social (educación, urbanismo, primera infancia, sanidad, seguridad ciudadana, universidades…) están en manos locales y estatales. Tradicionalmente los estados más “de izquierdas” tienen niveles de gasto público más elevados, así que incluso cuando parten de niveles de desigualdad más elevados, tienen mayor movilidad social que los estados del sur, mucho más conservadores.

Un vistazo al mapa, sin embargo, indica que esta explicación es insuficiente. Nebraska, Wyoming, Utah o las dos Dakotas son estados muy conservadores, pero tienen una elevada movilidad social. Esto puede deberse a que el punto de partida es “mejor”, ya que son más igualitarios de partida, pero la persistencia de esta movilidad social no deja de ser curiosa.

Un estudio reciente de Thor Berger y Peter Engzell intenta explicar tanto las diferencias en movilidad como el origen de las variaciones institucionales. Los autores no se fijan en las políticas públicas, educación, desigualdad de origen, distribución de la tierra o urbanismo; su punto de partida es el lugar de origen de los habitantes de cada región.

Si habéis visto Fargo (deberíais – tanto película como serie) supongo que os habréis dado cuenta que Dakota del Norte y Minessotta están llenas, llenas, llenas de noruegos. No en el sentido literal (los noruegos están muy ocupados viviendo en el país más rico del mundo ahora mismo) sino en el sentido de descendientes de noruegos, suecos y daneses que durante el siglo XIX y principios del XX emigraron en masa a esa región de Estados Unidos.

Os podéis imaginar dónde vamos: la movilidad social por área metropolitana en Estados Unidos parece estar fuertemente relacionada con la ascendencia migratoria de sus habitantes. En las regiones de Estados Unidos donde hay más migración escandinava, mayor es la movilidad social. Donde los colonos más habituales eran alemanes, franceses o italianos la movilidad social es menor, siguiendo ese orden descendente. En los lugares donde hay más gente con antepasados británicos, la movilidad social es prácticamente nula. Ahora mirad esta gráfica de movilidad social por país en la actualidad:

Gran movilidad social en Noruega, Dinamarca y Suecia, mediocre en Francia y Alemania, atroz en Reino Unido. Italia rompe un poco el patrón, aunque esto quizás pueda ser atribuible a que la movilidad social italiana hace 100 años fuera mayor que la actual.

Lo fascinante del estudio, además, es que la movilidad social en cada región de Estados Unidos no se limita a los miembros del grupo de recién llegados. La movilidad social para otros grupos étnicos (afroamericanos, latinos) es también parecida, así que todo el mundo en Atlanta tiene menos acceso a oportunidades, mientra que todo el mundo en Minneapolis disfruta de mayor movilidad social.

¿Cuál es el mecanismo causal detrás de esta relación? antes que intentemos favorecer la igualdad de oportunidades importando miles de suecos a España (no me opondría, pero reflexionemos antes),  es importante plantearse qué hace que tener tu estado lleno de escandinavos cree una sociedad más igualitaria. Para los autores, la explicación es que los inmigrantes traen consigo instituciones sociales que pueden favorecer o impedir la movilidad social. Es posible que los noruegos en Fargo, con su mayor vida asociativa, menor preferencia por vivir en barrios segregados racialmente y tradición de escuelas de calidad votaran a políticos que implementaran políticas públicas en este sentido, y esto explique que más de un siglo después Fargo sea un sitio mucho más progresista que Carolina del Sur.

Aunque suena convincente, sin embargo, tengo mis reservas. Mirando al gráfico anterior, Canadá (lleno de franceses e ingleses), Nueva Zelanda y Australia (ingleses) son lugares con una elevadísima movilidad social pero sin demasiados noruegos. En Estados Unidos en particular, amplias regiones de Texas tienen una movilidad social considerable, y el grupo ancestral dominante son latinos, no suecos. Las diferencias regionales dentro del país, además, son considerablemente menores que las diferencias entre países europeos hoy. El poso migratorio no es una explicación completa, como reconocen los mismos autores.

Aún así, por muy imperfecta que sea la explicación, la idea de fondo sobre la pervivencia de las instituciones sociales es fascinante. Uno nunca se va del todo de casa, incluso un siglo después.


PD: la desigualdad en España es considerable, pero lo es porque tenemos pobres muy pobres, no ricos muy ricos; si os fijáis, el 1% con más renta apenas ha aumentado su peso en los últimos años. Nuestra movilidad social es comparable a la francesa y ligeramente peor que la alemana, así que tampoco estamos tan mal.

Mirad el mapa que enlazo, por cierto; los autores tienen datos de movilidad social a nivel de barrio. Es un trabajo extraordinario.