Política

De legislación y participación política

6 Dic, 2013 - - @egocrata

«If you are not on the table, you are part of the menu«

La frase de arriba es una de las viejas máximas de la política americana entre lobistas. Es de las primeras cosas que escuché en una convención, hace unos años, antes de ir a visitar el Capitolio. Al decir «si no estás en la mesa eres parte del menú» estamos hablando de participación política y proceso de toma de decisiones en una democracia más o menos abierta y participativa. También es un recordatorio que las democracias liberales modernas son representativas antes que participativas por un buen motivo.

Esta semana leyendo el estupendo artículo de Jorge en Jotdown sobre legislación europea me acordé de esta frase. Más concreto cuando habla sobre el momento en que la Comisión abre una consulta abierta a los ciudadanos antes de redactar una ley:

En ocasiones, como paso previo a la propuesta legislativa, la Comisión ha celebrado una consulta abierta a los ciudadanos, para sondear la opinión pública. Suena bien, ¿verdad? No obstante, estas consultas presentan un problema común a muchas modalidades de participación política directa: los que suelen tomarse más molestias para participar son quienes, por unos motivos u otros, tienen más incentivos —y tiempo, y recursos— para hacerlo, empezando por minorías organizadas y grupos de presión; mientras la inmensa mayoría de ciudadanos ni siquiera se entera. Por ejemplo, no hace mucho se destapó el caso de una consulta sobre legislación antitabaco que había resultado muy desfavorable a los postulados de la Comisión. Una vez analizadas las respuestas, resultó que casi todas procedían de unos pocos colectivos de fumadores y grupos afines a la industria. Pueden también preguntarle a cualquier becario bruselense sobre tardes interminables leyendo y analizando respuestas casi idénticas de decenas o cientos de empresas de un sector determinado.

La participación ciudadana es algo estupendo. Llevo años diciendo que hay que meterse en política por muy buenos motivos; es sano que los políticos tengan que aguantar a sus votantes y sus ocurrencias. Lo que no podemos olvidar, sin embargo, es que por muy buena voluntad que tengamos como activistas, la participación política es a menudo muy asimétrica: la política, mal que nos pese, es una costumbre de gente con tiempo libre y sin demasiadas preocupaciones (esto es, clase media y jubilados). Por añadido, es necesaria para todo el mundo, pero sólo unos pocos pueden permitirse pagarse protestones profesionales (el trabajo de un lobista, esencialmente), y normalmente no están de tu lado. La mayoría de veces, cuando un político, agencia, ministerio o parlamento abre un proceso de participación ciudadana sólo la gente con tiempo libre o recursos van a participar, y los segundos estarán casi siempre mejor preparados.

¿A qué viene todo esto? No gran cosa, la verdad, aparte de algo muy obvio: organización, que diría Lenin. La única manera que un movimiento social llegue a alguna parte y se convierta en un grupo de interés respetado y escuchado es cuando es capaz de desarrollar una cierta permanencia. No hablo de profesionalización (no siempre es necesaria) pero sí una estructura estable, un liderazgo un poco consistente y la capacidad de tener activistas y expertos de guardia para cuando alguien les pida su opinión. Es la diferencia entre el 15M y su infantil insistencia en estructuras asamblearias (degenerando rápidamente en una sopa de letras) y la PAH, mucho más directa y efectiva. Un grupo como la PAH tendrá acceso a los partidos políticos, ya que sabrán a quien llamar, podrán avisar a la prensa cuando ven algo malo acercarse y podrán generar historias y movilizar afectados cuando sea necesario. Un movimiento descentralizado dos punto cero multimedia quizás sea mejor generando memes y organizando eventos y acampadas, pero no mucho más.

La única forma de estar en los procesos de decisión es estar bien organizados, algo que a menudo tiene bien poco que ver sacar gente a la calle.  Si os estáis manifestando contra una ley cuando está a punto de ser aprobada, probablemente llegáis tarde. Ya estáis en el menú.