Otra cumbre europea, otra solución-esta-vez-sí-definitiva a la crisis griega. Los líderes de la eurozona se han reunido, han hablado con expertos, han mirado las cifras, y han decidido que van a volver a intentar exáctamente lo mismo que antes, sólo que con nombres ligeramente distintos. Como dice Tyler Cowen, “If you had told me it was an Onion-like satire of all the previous plans, and not an actual serious plan at all, I would have believed you.

¿Cuáles son los puntos principales? Básicamente, la cosa empieza por darle más dinero a Grecia, con los bancos participando en el asunto mediante un aplazamiento de pagos. Es la bancarrota-por-otro-nombre anunciada desde hace meses, algo esencialmente inevitable en vista de la catastrófica situación de las finanzas helenas.

El problema es el resto del plan. Para empezar, la Unión Europea acaba de sablar a todo el mundo que prestó dinero a Grecia, y lo ha hecho con un acuerdo tan voluntario como una patada en la entrepierna. Esto es bueno para Grecia y malo para los bancos; no hace falta tener demasiada imaginación para ver que irlandeses y portugueses estarán tomando nota. Los estados europeos pueden prometer, jurar y perjurar todo lo que quieran que lo de Grecia es un caso único y que nadie más jamás de los jamases hará nada remotamente parecido, pero un inversor medio no tiene que ser un genio para darse cuenta que algo no cuadra. Irlanda y Portugal están moliéndose a recortes presupuestarios, algo que no es precisamente amigo de generar crecimiento económico.

Tenemos entonces otros países periféricos con problemas presupuestarios, déficits que no ha manera de cerrar debido a la persistente recesión, y un electorado cada vez mas harto de comerse un plan de austeridad tras otro para hacer felices a banqueros alemanes. Por mucho que Merkel nos diga que Irlanda no es Grecia, vender la deuda y salir por piernas no es irracional. Esto hace que suban los tipos, debilita aún más la posición fiscal del país, etcétera, etcétera, y antes que te des cuenta tienes a los líderes europeos imponiéndote un impago parcial. Es una crónica de una muerte anunciada: por mucho que la UE prometa recapitalizar bancos en problemas y apoyar a los países que están sufriendo un pánico en su deuda, nada te garantiza que no vayas a perder dinero. El EFSF puede prometer el oro y el moro, pero todo el mundo sabe que no hay suficiente dinero sobre la mesa para salvar a España o a Italia de un pánico. Es fácil ver como acaba.

La eurozona tiene, esencialmente, tres problemas: los países periféricos tienen la obligación de cerrar déficits sin ningún tipo de ayuda en medio de una recesión descomunal, no pueden prometer de forma creíble que vayan a hacerlo, y sus socios más sanos, lejos de intentar compensar sus recortes con una política fiscal o monetaria agresiva, están abrazando la austeridad con igual o más entusiasmo, haciendo sus problemas aún más insalvables.  En vista del último fracaso, los líderes de la UE ha decidido prometer más austeridad, más ambigüedad en el funcionamiento del mecanismo de rescate / bancarrota y más talibanismo monetario, con subidas de tipos de interés si Alemania así lo pide. Épico.

Es realmente acojonante. Todos los observadores, desde el euroescéptico Financial Times o Wall Street Journal al europeista más entusiasta, coinciden que la solución es una unión fiscal. Joder, Kantor, que es el tipo menos amigo de los experimentos extraños que conozco, dice eso mismo. Cualquier persona que haya mirado el problema con cierta calma puede explicarte lo que explico arriba sin problema; no tiene nada de complejo, oscuro o rebuscado. Por muy políticamente complicado que resulte, no hay otra salida; unión fiscal, retirada de soberanía a los estados que se han portado espantosamente mal (y no creo que Grecia se niegue – hay territorios que han pedido ser intervenidos en el pasado), y dejarse de historias.

Pero no, las élites políticas de Europa siguen ahí, tropezando con esa misma piedra una y otra vez. Es un fracaso descomunal de liderazgo; terrorífico. No tiene nombre.

En fin, de aquí unas semanas estamos en otra cumbre, no se preocupen. Podemos seguir apaleando griegos hasta que aprendan.