Política

Cómo manipular el sistema electoral alemán en dos cómodos pasos

1 May, 2013 - - @kanciller

Hace algunos días me quejaba de que, aunque todos son fans del sistema electoral alemán, nadie dice ni pío sobre temas cruciales como el diseño de los distritos o la barrera electoral. Sin embargo, reconozco que predicaba en el desierto. El sistema mixto compensatorio, para los amigos “el sistema alemán”, sigue gozando de una notable popularidad. A todos los aficionados a esta materia les parece una estupenda combinación entre una proporcionalidad casi perfecta y gran cercanía de los diputados vía distritos uninominales. Además, se lo está considerando en serio como reemplazo en algunas comunidades autónomas (Madrid o Cataluña). Vista mi derrota, a continuación daré a los partidos un par de estrategias sobre cómo manipularlo para conseguir mayorías sobredimensionadas. Estoy convencido de que me agradecerán el favor. Las técnicas de manipulación las tomo exclusivamente de este artículo de Daniel Bochsler (muchas gracias a Eva Anduiza por hacérmelo llegar).

Antes de entrar en materia, recordad que los sistemas mixtos compensatorios generan resultados proporcionales porque los ciudadanos disponen de dos votos; Un voto a lista que asigna el porcentaje de escaños para cada partido y un voto a candidato en distrito uninominal que asigna a quien corresponde los escaños. Sin embargo, y esta es la asunción implícita que Bochsler hace explícita, este sistema solo puede operar para “hombres honestos”. ¿Qué quiere decir con esto? Que tan solo puede generar este resultado óptimo si tanto votantes como partidos se abstienen de realizar comportamientos estratégicos que jueguen con la opción de poder votar a un partido diferente en cada uno de los niveles (o split voting).

Primera estrategia: Usar partidos clon

Imaginemos que estamos en la Comunidad de Madrid y decide aplicarse un sistema mixto compensatorio. Ni siquiera ha habido gerrymandering, todo se ha hecho por una comisión de expertos. ¿Cómo podemos manipularlo? Pues bien, la primera estrategia es que los partidos compitieran en un nivel, pongamos el de los distritos uninominales, pero tuvieran un partido hermano fake creado para competir en las listas. Como nominalmente son diferentes partidos los escaños no se compensan mutuamente, luego el sistema genera desproporcionalidad. Por ejemplo, el Partido Popular compite para los distritos uninominales pero crea otro partido, Unión Popular, que compite en las listas. Esta entrada estratégica hace que los escaños del UP no se llenen con los de PP, aunque de facto con el mismo partido. El resultado es una sobre-representación de los populares por vías complementarias.

Esto puede parecer un supuesto teórico pero no lo es. En Italia en 2001 tenían una adaptación del sistema electoral mixto y ambas coaliciones emplearon esta técnica. La coalición de centro izquierda compitió en algunas regiones con el partido clon Abolizione scorporo y el centro derecha con el propio Paese Nuovo. Más casos. ¿Os acordáis que Venezuela tenía uno de los sistemas electorales más perfectos del mundo (sic)? Pues bien, el Movimiento por la 5ª República compitió en los distritos unininominales con un partido fantasma, la Unidad de Vencedores Electorales. Gracias a esta estrategia, y como la UVE ganó el 85.5% de los votos en los distritos, no se dedujeron de los escaños del porcentaje correspondiente para el Movimiento. De nuevo, resultados inflados para el partido mayoritario. Hasta en las elecciones de 2007 en Lesoto tenemos la misma lógica, con partidos clones de ambos partidos mayoritarios compitiendo en diferentes niveles.

Por lo tanto, aquí tenemos una primera técnica para manipular el sistema compensatorio: Presentar un clon en uno de los niveles para que no haya resultados proporcionales. Incluso cuando se pusiera una previsión legal de que los partidos compitan en ambos niveles: 1) Es muy complicado delimitar cuando tienes un partido testaferro y 2) No se puede controlar que, aunque se obligue a competir a las listas, los votantes tengan consigna de seguir votando al clon. Lo que me lleva al segundo tipo de manipulación de este sistema electoral.

Segunda estrategia: Consigna de voto estratégico

Supongamos que se aplica un sistema mixto compensatorio en Andalucía. De nuevo, los distritos los ha delimitado una comisión de expertos. Como ha habido el escándalo de Madrid, los partidos han decidido “jugar limpio” y presentarse en todos los niveles, sin formaciones clones. Sin embargo, las cúpulas de PSOE e IU han llegado a un acuerdo previo para re-editar un gobierno de coalición si suman en las siguientes elecciones. Siendo esto así, el PSOE ha dado una consigna a sus seguidores: Que voten masivamente con su voto de listas (proporcional) por IU mientras que lo hagan en el mayoritario por ellos. Esto es similar a lo que hacen en Alemania algunos votantes, que eligen CDU en su distrito y FDP en el proporcional. Gracias a esta estrategia, si es seguida de manera masiva, la coalición ganadora puede sobre-representarse mientras que otros pequeños (UPyD y Equo), que hubieran sido decisivos para formar gobierno gracias a la listas proporcionales o bien no lo son o bien se quedan sin representación.

De nuevo esto no es un supuesto inventado sino que fue lo que ocurrió en 2005 en las elecciones de Albania. Los partidos grandes (Partido Socialista y Partido Democrático) dieron la consigna de votar en la papeleta a lista proporcional a su pequeño socio preferente de coalición, incluso con mensajes en sus materiales de campaña y publicidad. Esta estrategia fue tan efectiva que, pese a que parezca muy sofisticada, el 79% de los votantes la siguieron – ¡masivo! -. Esto ayudó a los partidos grandes en dos sentidos. Primero, permitió la entrada de sus socios y que desplazaran a otros partidos minoritarios de ser pivotales en la coalición. Y segundo, permitió que los partidos grandes obtuvieran mayor número de “mandatos excedentes”, es decir, esos escaños uninominales que se asignan al partido que gana en más distritos que escaños en la lista (aumentando el tamaño de la asamblea).

De nuevo, la proporcionalidad es cortocircuitada con astucia para beneficio de los grandes partidos (y aliados), aunque esta vez por vía de los votantes. ¿Puede contravenirse esta estrategia? La verdad es que los “mandatos excedentes” no la impide. Los propios alemanes siguen teniendo una viva polémica al respecto. Es cierto que si el voto dividido se da a pequeña escala no hay demasiados problemas en este país pero… ¿Qué ocurriría si fuera masivo como en Albania? Habría sorpresas desagradables. Para solucionarlo – la idea es de Pepe – lo que se podría hacer es que solo se pudiera votar a una persona en el distrito y luego ese voto se compense en una lista nacional. Ahora bien, esto soluciona la proporcionalidad anulando la posibilidad de voto diferente en ambas listas pero parece que acaba con las ventajas del sistema, la de ese candidato cercano. Al final es casi como tener una lista con distrito único aunque cambie la cara en tu circunscripción.

En conclusión

En esta entrada quería hacer una humilde contribución para erosionar la popularidad del sistema electoral alemán. Como se ha visto, hay dos técnicas que no son demasiado complejas que permitirían manipular el resultado electoral final. No hacía falta que las avanzara yo, los partidos las habrían encontrado por sí mismos. Presentada la manipulación que se ha hecho en otros países es inevitable preguntarse… ¿Somos lo suficientemente “honestos” para poder tener este sistema operando sin un uso estratégico, ya sean partidos o votantes? Si lo aplicamos en España ¿Veremos algo más parecido a lo que pasa en Nueva Zelanda/ Alemania o lo que pasó en Italia/ Venezuela? Unas reflexiones añadidas a los problemas que comentaba el otro día y que deberían hacernos pensar muy en serio si este es el tipo de sistema hacia el que queremos ir. Aunque una reforma electoral tenga efectos limitados y las mejoras sólo puedan ser en el margen, al menos intentemos no acabar peor. Y sí, el sistema idealizado sistema alemán abre la puerta a muchos fantasmas.