Economía

Ciudades y riqueza, segunda parte

19 Abr, 2012 - - @egocrata

No hace demasiado hablábamos por aquí sobre la relación entre el nivel de urbanización de un país y desarrollo económico. Octavio, en A Little Improbable, señalaba que mirando los números de densidad por países y regiones la relación no parece ser tan fuerte; tener un país muy poblado no implica que este sea próspero. Lo importante, de nuevo, no es tener mucha gente, sino las relaciones que que estos crean y construyen en las ciudades.

Hace un par de días Brad Plumer enlazaba un estudio estupendo de McKinsey sobre la relación entre la distribución de la población dentro de un país y su nivel de riqueza. Más en concreto, qué proporción de la riqueza de un país es producida en cada tipo de región, y más en concreto, en las ciudades en comparación con áreas rurales:

Algo realmente curioso: las 30 ciudades más grandes de Estados Unidos contienen un porcentaje considerablemente mayor de la población del país que sus equivalentes en Europa occidental. Sabemos que los habitantes de ciudades grandes son, de media, más productivos que los que viven fuera de ellas; como consecuencia, hay un porcentaje mayor de americanos que viven en zonas del país donde pueden producir más riqueza. Este efecto se extiende a ciudades medianas y en áreas rurales, con los europeos teniendo muchísima más población viviendo en zonas relativamente poco densas. Aunque el viejo continente es, de media, mucho más denso, las ciudades tienen un peso bastante menor.

¿Por qué sucede esto? Es complicado decirlo, pero creo que la hipótesis de Brad Plummer tiene sentido: la culpa es de los agricultores franceses. Más en concreto, de la miriada de políticas de la Unión Europea y sus estados miembros para promocionar el desarollo rural, equilibrio territorial y demás programas destinados a hacer la pelota a los votantes rurales. Los políticos americanos, no nos engañemos, también lo hacen, aunque se centran más en temas culturales (religión, xenofobia y armas de fuego, que dijo aquel), pero en Europa hay auténticas hordas de políticas públicas destinadas a preservar el medio rural en toda su gloria pasada. Recuerdo haber leído algún artículo sobre cómo las leyes electorales que sobrerrepresentan el campo tienden a producir efectos redistributivos en este sentido, pero no sé si hay mucha investigación comparativa reciente;  si afecta al crecimiento económico como parece, sería interesante echarle un vistazo.

Mientras tanto, nuestros amigos los suecos resultan que viven todos apilados en unas pocas ciudades, como señalaba Octavio, y tienen una ley electoral muy proporcional que no prima a los votantes rurales como ocurre en Francia (en las legislativas) o España.  Algo tiene que estar haciendo bien.