Gobernabilidad

Hacia la repetición electoral

13 Sep, 2019 - - @kanciller

1. Lo que parecía imposible la noche del 28A ya es la hipótesis más probable: vamos a repetir las elecciones generales porque no hay acuerdo de gobierno. A diferencia de lo ocurrido en 2016, tras votar este año sólo había una mayoría posible, desde la izquierda, y un candidato con opciones, Pedro Sánchez. Esto llevó a pensar que las dificultades no se iban a dar dentro del bloque de izquierdas, entre PSOE y UP, sino por esas abstenciones que faltaban para completar los apoyos del candidato – en especial ERC. Pues tampoco ha sido así. Total, que la conjunción de intereses entre los dos partidos de la izquierda parece imposible y es, esencialmente, por el tipo de gobierno.

2. El PSOE, que es el que debe articular una mayoría, tiene como primera preferencia un gobierno en (1) minoría monocolor con apoyos parlamentarios desde fuera. Esto no es algo imposible incluso con la fragmentación presente en el Congreso, pues así gobernaron en la mayoría de CCAA en la legislatura pasada, Mariano Rajoy desde 2016 o el PSOE tras la moción. Ahora bien, de no darse esta opción, los socialistas prefieren (2) elecciones antes que una (3) coalición minoritaria con UP. Las razones para preferir ir al 10N que integrar a UP en el gabinete son varias.

Primero, que no completan la mayoría y necesitan a otros partidos. Si PSOE mete a UP, pierde la opción de bascular hacia la derecha si los nacionalistas/ independentistas bloquean leyes o presupuestos. Le ancla electoral y parlamentariamente. Segundo, las coaliciones en minoría suelen ser los gobiernos que menos duran, luego el PSOE podría tener que convocar elecciones en uno o dos años, con el desgaste de tener dentro un socio con quien rivaliza electoralmente y del que recela. Por último, en un año puede ser difícil gobernar ya que parece que tenemos una crisis económica a la vuelta de la esquina. Por lo tanto, para el PSOE puede ser mejor arriesgarse ahora y ver qué pasa antes que hacerlo en un año. Ellos anticipan que el contexto futuro será peor y saldrán de una coalición con UP (no precisamente tranquila) con un año de gestión complicada detrás, habiendo perdido con ello su «efecto luna de miel» de los comicios cercanos.

3. Unidas Podemos, sin cuyo concurso no hay gobierno, tiene como primera preferencia entrar en (1) coalición. Esta ha sido la norma en todas las CCAA desde el 26M, en casi todos los países fragmentados de nuestro entorno y le permite cumplir dos de sus objetivos fundamentales. De un lado, demostrar capacidad de gestión cara al exterior y hacer políticas diferentes, revelarse como un partido de gobierno a la izquierda del PSOE. Del otro lado, aposentar una estructura con problemas internos, postergando posibles rupturas e incluso asegurando un relevo interno calmado. De no ser posible hacer una coalición, UP prefiere antes (2) elecciones que dejar que el (3) PSOE gobierne en solitario (asumo que el contexto preelectoral, además, hace que ninguna confluencia se vaya a salir de la disciplina para no erosionar sus expectativas).

De nuevo, el orden de estas dos últimas preferencias tiene un sentido. UP cree que si se queda fuera del gobierno no podrá contener sus pérdidas electorales y volverá a ser una muleta que no recibirá el crédito de las políticas. Además, quizá en el medio plazo entrar en coalición le ate al PSOE (es cierto que el socio junior suele sufrir en las urnas), pero le permite ganar poderosos altavoces para sus reivindicaciones. Después de todo, UP ha ido incrementando los costes de virar en su exigencia de coalición estas semanas, incluyendo la consulta a sus inscritos. De tal modo que, si no hay coalición, casi mejor volver a elecciones en breve plazo que subordinarse al PSOE y dar tiempo para que se organice un potencial partido alternativo desde fuera que le quite su espacio (Errejón).

Por tanto, nadie quiere elecciones como primera opción, pero si ni PSOE ni UP se mueven de su posición de máximos, este es el segundo mejor escenario para los dos.

4. Lo más importante para entender la rigidez de las preferencias en PSOE y UP es que ninguno de los dos tiene (suficiente) miedo a las elecciones. Sí, claro, tienen la incertidumbre y el vértigo, pero lo cierto es que si uno mira los sondeos parece que el PSOE no ha tocado techo y UP ha tocado suelo. Así, el PSOE piensa que una repetición electoral le permitiría crecer algo, un poco, y le podría hacer más fácil formar mayorías desde el 10N – quizá prescindiendo de socios nacionalistas. Mientras, UP pierde un poco según los sondeos, pero no demasiado, y sin duda piensa que una buena campaña (más aún si el PSOE es percibido como responsable de la repetición) le permitiría aguantar, no dejando más remedio a los socialistas que volver a llamar a su puerta.

5. Desde el fracaso de la investidura de julio los raíles para la repetición electoral ya están puestos. Por lo tanto, como ya expliqué aquí, me sigue pareciendo que UP pudo emboscar a Pedro Sánchez en sus contradicciones arrastrándolo a la coalición pero que, al no aceptar la última oferta, se equivocó. Ahora estamos en la situación bien curiosa: lo que era una humillación inaceptable en julio es perfectamente aceptable en septiembre. Lo que era una oferta razonable en julio, ha caducado en el momento en el que fue rechazada y no vale para ahora. Puesto el reloj en marcha a las nuevas elecciones, ya todo es llorar por la leche derramada.

Con todo, quienes más están presionando (a Podemos, sobre todo) para que haya un acuerdo son los nacionalistas e independentistas. Esto tiene pleno sentido porque de no haber una investidura exitosa ahora podría ser que la gobernabilidad ya no pasara por ellos, perdiendo todo poder de negociación, bien porque las derechas suman, bien porque el PSOE puede completar los 176 con UP o Ciudadanos.

6. ¿Qué pasará el 10N? Pues si uno va a los precedentes y los sondeos en general sabemos dos cosas. Primero, que tiende a darse una cierta concentración bipartidista, por lo que lo más probable es que PSOE y PP suban algo, en especial si se asienta el mantra de que multipartidismo/ nueva política = bloqueo. Segundo, un incremento de la abstención. Es este último elemento el que resulta más difícil de calibrar en los sondeos, también en su distribución. Sospechamos que puede afectar algo más a la izquierda, a los jóvenes o a los votantes más templados, algo que podría perjudicar a PSOE, UP o Cs. Desde luego es un elemento que podría deparar alguna sorpresa como ya pasó en 2016, así que cautela cuando alguien diga seguro que sabe qué ocurrirá. Este es el gran riesgo que asumen las izquierdas porque cuando se repite un partido, quien tiene una segunda oportunidad es quien perdió la primera vez.

A mi juicio la campaña y su marco va a ser importante. La activación de los votantes cada vez es más tardía y, en contextos de volatilidad, es un elemento relevante. Esta campaña (si no estamos ya) sin duda será diferente a la del 28A una vez VOX ya ha emergido, Cs no ha querido pactar con el PSOE (contra el criterio de no pocos votantes), se ha visto que la enemistad PSOE-UP sigue vigente, el PP ha contrastado que extremarse le hunde electoralmente y tendremos sobrevolando la sentencia del procés y nubarrones económicos (veremos si Brexit) en el horizonte. Las encuestas son el fotograma de una película en movimiento así que aún pueden pasar cosas hasta el 10N.

7. ¿Para qué votar si el resultado quedará igual?, dicen muchos. Pues bueno, es que es poco probable que el Congreso quede igual y, de hecho, pequeños cambios pueden tener importantes implicaciones políticas. Podría ser que la repetición le salga mal a la izquierda, pierda votos y escaños frente a la derecha, y el PSOE termine necesitando del voto expreso de ERC para formar gobierno (que la derecha sume sola lo veo menos probable). Podría ser que el voto se coordine en el PSOE desde el centro y este pueda sumar solo la mayoría UP, luego si este último aguanta decentemente la coalición será una exigencia irresistible. Podría ser que una caída en votos y escaños en Ciudadanos le haga no cerrarse a negociar con Sánchez, y el PSOE pueda elegir pareja de baile. Incluso podría ser que si el PP crece y ya está claro que encabeza la oposición no se cierre a una abstención para evitar las terceras elecciones.

En todo caso, lo que sabemos seguro es que hasta febrero o marzo sería difícil tener gobierno así que mi consejo es que vayan sacando un libro porque el viaje se hará largo. El país ya tal.