Partidos

Anibal en la investidura

27 Jul, 2019 - - @kanciller

1. Esto no es retórica, es aritmética: Tras el 28A o Pedro Sánchez se convierte en presidente o vamos a nuevas elecciones. No hay más candidatos viables. Con todo, las maneras de que consiga ser investido pueden ser variadas. El PSOE podría lograr una investidura que le permitiera conformar un gobierno en solitario si todos se abstienen. El PSOE podría buscar a Ciudadanos y conseguir el acuerdo del Abrazo 2. El PSOE podría reeditar, en alguna manera, la fórmula de la moción de censura con una asociación con Unidas Podemos y el apoyo/ abstención de los nacionalistas – esta vez los independentistas catalanes son menos decisivos. Tres vías diferentes, pero no todas igual de factibles.

2. Caminante, no hay camino. De entrada, dos de las alternativas son improbables hoy en día. Que se abstengan el PP o Ciudadanos para darle el gobierno a Sánchez sería raro porque están compitiendo por la primacía en la oposición. No hay demasiada duda de que al PP hasta le vendría bien una repetición electoral, así que, aunque se juegue al despiste, es dudoso que facilite la investidura. Ciudadanos, por su parte, se ha negado a rajatabla a pactar con el Sanchismo™ (y eso que podía haber ganado mucho más poder) llevándole a la curiosa paradoja de ser leal a su promesa electoral, desleal con la voluntad mayoritaria de sus votantes (que quieren pacto con el PSOE) y romperse por dentro.  Salvo que haya algún cambio interno en PP o Ciudadanos, Balrog, no puedes pasar.

3. Vamos despacio porque vamos… ¿lejos? Dado que sólo queda el camino UP + nacionalistas/ regionalistas, uno podría pensar que el PSOE querría articular una mayoría de trabajo de 173 diputados. PSOE, UP, PNV, Compromis y PRC. Desde ahí se puede construir para aprobar leyes y presupuestos en una legislatura algo más estable que la anterior. Pues bien, si lo quiere, no lo ha parecido. En estas semanas desde el 26M, que es cuando se supone que se empieza a negociar, el PSOE sólo ha cerrado un pacto de investidura/ legislatura con el Partido Regionalista de Cantabria. Los socialistas tienen a su favor que no hay mayoría alternativa en la cámara. En contra, que si sólo se juega pantalla a pantalla, la próxima parada son los PGE y a ver cómo consiguen sacarlos adelante. Por cierto, esto último tampoco se lo garantiza una “abstención patriótica” de Cs o PP.

4. Dos presos fugados de la cárcel y atados por las mismas esposas. Si uno se cae, entorpece al otro. En el fondo, esa imagen resumen cómo están las izquierdas españolas. La curiosa paradoja es que el 28A se pensaba que el bloqueo podría venir porque se racaneara la abstención por parte de ERC o qué pasaba con los diputados suspendidos. Todos daban por descontados los 165 diputados de la suma de PSOE y UP. Pues bien, esto último es lo que ha sido imposible. El desacuerdo, aparentemente, ni siquiera ha sido programático, sino que toca con la forma de gobierno (por lo visto saber qué quiere hacer el gobierno es un tema menor). El PSOE quiere estar en minoría “a la portuguesa” como primera opción, algo que es tradición en el bipartidismo imperfecto español. UP quiere un gobierno de coalición en proporción a su peso parlamentario (sí, y no a los votos, aunque sea consigna). Este es, desde el minuto uno, el punto de bloqueo.

5.  Coalición minoritaria te vendo, que para mí no tengo. Gobernar en coalición es algo que jamás se ha hecho a nivel estatal porque los partidos nacionalistas, que completaban mayorías, no entraban en el gabinete (y no por falta de ofertas, Duran i Lleida). Esa, y no la cultura de la Inquisición, es la explicación. Con todo, la fórmula de tener varios partidos en el gobierno es común en Europa, pero aquí hemos hablado siempre de una coalición minoritaria, ya que los socios no completan una absoluta (Sería como el gobierno de Suecia, digamos). Dos datos. Uno: Cada partido suele tener carteras en proporción a su peso parlamentario (Ley de Gansom). Dos: Este tipo de coaliciones son las que menos duran, ya que suelen mutar o caer a mediados de legislatura (la coalición mayoritaria sí suele agotar los cuatro años). El PSOE, a quien corresponde la responsabilidad y la iniciativa, quiere poder bascular a derecha e izquierda gracias a un gobierno monocolor que no le aleje del centro. Al mismo tiempo, quiere tener a UP de socio preferente, pero con la abstención de Cs y PP y sin la participación de los independentistas. Mi consejo para la próxima elección es que saque 176 diputados. En la vida todo a la vez no puede ser.

6. Eppur si muove. Con el mandato concedido y ya, por fin, el calendario de la sesión de investidura fijado, empezó el baile. Poco a poco, el PSOE fue virando. Al principio prefería incorporar a independientes de Podemos, luego se inventó el gobierno de cooperación, luego regresó a minoría monocolor (en su ejecutiva) y, finalmente, se abrió a la coalición (primero con ministros de perfil técnico, luego ministros sin perfilar). UP, mientras, se negaba a avanzar en pactar programa con el PSOE hasta que no le dijeran si iban a coalición o no. O todo de la mano, ladrillos y cemento, o nada. Un tanteo que fue generando un clima cada vez más enrarecido, erosionando los puentes que habían construido en el corto periodo desde la moción de censura. El forcejeo era cada vez mayor. Consulta por sorpresa a los inscritos. Se para máquinas, se vuelve a arrancar.

7. La Rioja. Como dice un amigo, La Rioja no es a España como la Guerra Civil lo fue a la Segunda Guerra Mundial. No fuimos un ensayo previo. Mi región es, y esto viene de mi cosecha, una víctima colateral de una bala perdida.

8. It´s a trap! Pedro Sánchez empieza a dar entrevistas en varios medios de comunicación y el día 17 suelta un bombazo que no calibra bien: “el principal escollo para la coalición es la presencia de Pablo Iglesias”. Para los socialistas es un win win, parece, o culpan a Iglesias del bloqueo o se lo quitan de encima para el gabinete. Sin embargo, con un matiz. Si Pablo Iglesias da un paso atrás esto definitivamente ata al PSOE a la coalición, cosa hacia la que se han movido, pero en la que no parece que todos los días estén de acuerdo. Al fin y al cabo, en ocasiones parece que prefieran explorar el modelo portugués hasta el final, incluso coqueteando con la repetición. Pablo Iglesias, muy astutamente, da un paso al lado y precipita todo.

9. Poner los raíles con la máquina en marcha. Empieza el esperpento. El PSOE ya no puede negarse a negociar la coalición, así que hay que hacer una propuesta de gobierno en 5 días, antes de la votación por mayoría relativa del jueves. Todo mal. Como no se avanzó en el programa (UP no quiso sin garantías) lo más importante está sin hacer y se empieza la casa por el tejado, repartiendo los ministerios como quien despieza un animal. Silencio por radio durante el fin de semana en el que parece que se están limando posiciones. Se insiste que es más fácil la investidura hoy que en septiembre, en especial porque todo el verano de reproches cruzados quebraría aún más la confianza y septiembre, con una Diada y cercana la sentencia del procés, ERC sería más rígida en su posición. La ventana de oportunidad está dispuesta, incluso con las prisas.

10. Shakespeare en las Vistillas: Pedro Sánchez hace un discurso de gobierno en solitario. Apenas hay guiños a su socio preferente y ni siquiera se esfuerza mucho por no enajenarse a los partidos regionalistas/ nacionalistas. El tono de reproches cruzados entre Pablo Iglesias y Pedro Sánchez apunta desencuentro (“Trátenos con respeto” “No lo olvidaremos” “No será presidente nunca” “la banda y el plan de Sánchez”, todas frases que parecen sacadas de un copia mala de West Side Story). Quien mejor parado sale de toda la sesión es Pablo Casado, que gana por derecho propio el título de jefe de la oposición. Al día siguiente, ERC, PNV o Compromis se colocan en una posición conciliadora que abronca a las izquierdas; la repetición electoral genuinamente les aterra más de lo que traslucen los intercambios entre PSOE o UP. Podemos se abstiene en primera votación. Quedan 48 horas.

11. El último telegrama: Empieza el juego sucio de filtraciones a medios y de propuestas entre PSOE y UP para romper a 12 horas. Desconfianza total y cada cual alimenta que el culpable del bloqueo es el otro. Llega el ultimátum del PSOE, o lo tomas o lo dejas. Para UP no es suficiente y señalan que “la caja de herramientas está vacía”, que las competencias de lo que les ofrecen está trasferida, que no les dan trabajo o algunas competencias en Trabajo o Hacienda (piden hasta la AIREF, que es independiente). Por la noche del miércoles el PSOE considera que el silencio administrativo es negativo, así que nada más que añadir. UP sigue haciendo contrapropuestas la mañana siguiente. Se dan por rotos los contactos.

12. Menos ira y más estudio. Podemos no ha sabido calibrar la última propuesta sobre la mesa. Una vicepresidencia social con comisión delegada en ministerios de esa área, Vivienda, Sanidad e Igualdad es una buena oferta (ya se lo recordarían en tribuna Rufian o Esteban, ya). ¿Medallas que se podía poner Podemos? Desde el índice de precios de la vivienda para topar alquileres en ciudades hasta la primera ley de eutanasia en España, desde una ley que blinde derechos LGTBI dada la situación de algunas comunidades autónomas hasta impulsar una revisión del catálogo farmacológico… No saben lo que han rechazado, incluso consiguiendo un puntal socialista como es el departamento de Igualdad. Pero más aún, no parecen conocer cómo funciona un gobierno. Los negociadores de UP piensan que cada departamento es autónomo, que las decisiones no son colegiadas en el Consejo de Ministros, que se tienen plenos poderes en el asunto que les asignan, que no están muchas cosas compartidas con otros niveles administrativos… Lo que tenían en la cabeza no era formar un gobierno sino, ahora sí, una banda (pero de mariachis).

13. Más vale medir y remedir, que cortar y arrepentir. La propuesta del PSOE habría satisfecho muchas de las ambiciones de UP. Hacia el interior, porque permite tejer estructura a un partido con serios problemas orgánicos. Le habría permitido nombrar casi 100 altos cargos y más del doble de contrataciones, aposentando una estructura debilitada. Además, la vicepresidenta Irene Montero (¿Cuál es la diferencia entre ella e Iglesias?) lo habría tenido fácil para ganar Vistalegre 3, reforzando la sucesión en la dirección. Pero hacia el exterior, esta experiencia podría haber demostrado que se puede hacer otra política desde el poder (con dificultades, sí, pero vendiendo obra) y legitimado a un partido a la izquierda del PSOE como partido de gobierno, algo raro hasta en Europa. Habría sido el primero gobierno de coalición en minoría en España desde 1977 y eso habría quedado para siempre en el legado de Podemos e Iglesias. Se midió mal el paso y, para rematar el error, cerró en tribuna con el chascarrillo final de las políticas activas de empleo.

14. O César o nada. Pues nada. Seguro que en Ferraz muchos suspiraron aliviados. Si UP hubiera aceptado el último telegrama habría sido un gobierno plagado de desconfianzas, inestable, con el programa sin hacer… Hubiera sido como cuando invitas a alguien a tu casa por cumplir y se te queda una semana. Pasado el trago, está claro que en el PSOE no van a querer sentarse de nuevo porque, al fin y al cabo, salen heridos de este vodevil. Le deseo suerte a UP intentando pactar algo mejor de lo que le ofrecían porque ahora Sánchez mareará, pero no negociará. El PSOE ya pone el contador a cero y buscará presionar hasta que en el último minuto alguien aborte las elecciones. Mientras, Unidas Podemos se deshilacha e Izquierda Unida sale por su cuenta porque algunos sí que han tenido vértigo estos días. Quizá ocurran más cosas inesperadas, más rupturas internas en Ciudadanos, giro copernicano en el PP, las encuestas den un vuelco y todos se asusten, que Sánchez vuelva a cambiar de estrategia… Cosas pueden pasar, aunque no todas, pero creo que hay algo indudable: El PSOE había quedado atrapado en la coalición y toda la ventaja que ganó Iglesias la semana pasada la ha perdido de manera irreversible por no saber frenar.

Ya lo decía Tito Livio por boca de Maharbal: Sabes vencer, Aníbal, pero no sabes aprovechar la victoria.