Internacional

Terroristas y debilidad

17 Nov, 2015 - - @egocrata

El atentado de París ha creado la habitual oleada de comentaristas en los medios pidiendo mano dura, guerra total y venganza contra la amenaza terrorista. Un periódico presuntamente moderado como es El País publica hoy, sin ir más lejos, un histérico artículo de Bernard-Henri Levy poco menos que reclamando la invasión de Siria por parte de los ejércitos de Europa, encarcelaciones en masa de sospechosos de terrorismo y la declaración de guerra contra el Mal, así en mayúsculas.

Entiendo perfectamente la ira, la sed de venganza y la imperiosa necesidad de ser hombres de acción tras un evento de esta clase, pero es un profundo error. No porque el terrorismo sea un problema serio (lo es), sino porque verlo como un llamada a la confrontación apocalíptica es matar moscas a cañonazos, casi literalmente. Veamos por qué.

El terrorismo como debilidad:

Algo que no podemos olvidar nunca: el terrorismo es el arma de los débiles. Es la táctica que utiliza un grupo, organización o semi-estado que no es capaz de desafiar el monopolio de la violencia de su oponente de forma efectiva con una guerra de guerrillas, y que no tiene las fuerzas militares convencionales para ganar en el campo de batalla. El terrorismo, entendido como el uso de violencia indiscriminada contra civiles del bando contrario, es lo que hace alguien en inferioridad contra un oponente más fuerte, buscando forzar un error. Es una estrategia de provocación, no una maniobra ofensiva, que intenta atemorizar a un gobierno para que reaccione con brutalidad para atraer apoyos a su causa.

Escribía algo muy parecido hace unos meses, hablando del histerismo de la derecha americana ante ISIS. No he cambiado de opinión. Aunque ISIS son un grupo de milenaristas enloquecidos especialmente dementes capaces de cometer unas atrocidades nunca vistas, lo cierto es que están perdiendo la guerra sobre el terreno en Siria e Irak. Los atentados tienen mucho de reacción ante estos reveses militares recientes; una estrategia de reclutamiento, intentando atraer el nacionalismo suní hacia su causa internacionalizando el conflicto.

Esto no quiere decir, por supuesto, que la reacción de un estado víctima de un ataque terrorista deba ser poner la otra mejilla. La respuesta, sin embargo, no puede ni debe ser la misma que ante una invasión por parte de otro estado o una insurrección a gran escala.

ISIS como amenaza contra occidente:

Antes de que el país fuera arrasado por la guerra, el PIB de Siria era cuarenta veces menor que el de Francia. El PIB de todo Irak es una décima parte del PIB francés. Incluso si por algún milagro ISIS consiguiera controlar ambos estados, el estado resultante tendría menos recursos que el Departamento de Rhone-Alpes.

Por mucho que hablen de tomar París y tener sus ejércitos golpeando el corazón de Europa, ISIS, en un día bueno, tiene problemas para contener a milicianos kurdos. Simplemente no tienen la capacidad económica ni los recursos suficientes como para derrotar las fuerzas armadas de algo que no sea un estado fallido. Cualquier estado europeo de Bulgaria para arriba podría darles un repaso en una guerra abierta.

El riesgo, la amenaza de ISIS no es su capacidad de derrotar a occidente, sino que los países europeos, en su reacción contra el terrorismo, cometan el error de destruir completamente su propia cohesión social. Las minorías inmigrantes en muchos países de Europa (no en todos – este es un problema sobre todo francés, inglés y belga) no han sido integradas / asimiladas de forma efectiva, creando el poso de alienación del que hablaba Jorge hace unos días. El riesgo real es que estos problemas sean vistos como disensiones antipatrióticas a ser reprimidas, y no un problema social real que requiere soluciones. El hecho que otros países hayan conseguido recibir inmigrantes sin tener estas horrendas concentraciones de pobreza y marginación indica que es algo que se puede arreglar.

Guerras civiles ajenas:

Si algo deberíamos haber aprendido a estas alturas es que intervenir en una guerra civil acostumbra a ser complicado. Si además la guerra incluye conflictos étnicos, religiosos y un grupo de tarados organizados que cree que el fin del mundo se acerca, más aún. Y si todo el sarao se ha convertido además en un lugar donde varias potencias se lían a tortazos de forma indirecta, no digamos.

Sin ánimo de ser exhaustivo, estos días en Siria tenemos:

  • El gobierno sirio de Assad atizando a rebeldes «moderados» mientras ignora a ISIS aposta.
  • Irán atizando a ISIS y los rebeldes moderados.
  • Hezbollá atizando a rebeldes moderados para proteger a Assad.
  • Los rebeldes moderados pegándose con ISIS y Assad.
  • Los kurdos atizando a ISIS.
  • Los turcos atizando a los kurdos.
  • Los chiitas iraquíes atizando a ISIS pero sin colaborar con los kurdos.
  • Estados Unidos atizando a ISIS pero sin colaborar con Assad.
  • Los rusos atizando a los rebeldes moderados.
  • Los saudíes armando a todo suní que les pida regalos (sin preocuparse si va a ISIS no), especialmente si le cae mal a Irán.
  • Franceses, jordanos, británicos y algún que otro turista más bombardeando a ISIS en sus ratos libres.

La única constante del conflicto es que ISIS está básicamente en guerra con todo el mundo, y que los teóricos oponentes de ISIS a menudo están más preocupados por impedir que alguien gane que en derrotar a los teócratas.  En el caso de occidente, esto quiere decir que nos gustaría derrotar a ISIS siempre que eso no refuerce a Irán y/o Rusia. Ambos son estados serios que no irían por el mundo masacrando civiles ajenos (Rusia sólo lo hace con los suyos), pero que, al contrario de ISIS, sí tienen capacidad para causar problemas reales con sus aventuras exteriores.

De momento, ISIS está contenida dentro de un territorio manejable, pero forzando a Irán, Hezbollá y Rusia a gastar una cantidad de recursos tremenda para proteger a sus aliados en Damasco. Los kurdos de momento no están debilitando Irak y Turquía.

Queda el problema de tener un grupo de maníacos homicidas enviando terroristas por el mundo mientras reprime brutalmente a quienes viven bajo su yugo.  Me encantaría decir que hay una forma sencilla de derrotar a ISIS sin provocar aún más problemas reforzando enemigos* o debilitando aliadosde forma significativa, pero no la hay.

Conclusión: paciencia y calma

El terrorismo parece provocar, de forma casi inevitable, cantidades ingentes de bravuconería por parte de políticos y comentaristas, a la vez exagerando la gravedad del problema y minimizando lo complicado de su solución. Debemos recordar, sin embargo, que ni el terrorismo es una señal del fin del mundo ni que puede ser solucionado a base de aplicación más o menos indiscriminada de violencia.

El terrorismo debe ser combatido, ciertamente, e ISIS debe ser erradicada. La actitud correcta, sin embargo, debe ser parecida a la de Obama ayer: no es hora de postureo, eslóganes o proclamas. Es hora de ser paciente.

*: tengo la sensación que Irán y Estados Unidos tienen más en común de lo que parece en política exterior. Su rivalidad parece un tanto irracional a veces.