Política

Elecciones andaluzas: notas rápidas

23 Mar, 2015 - - @egocrata

Es muy fácil caer en la tentación de buscar narrativas o motivaciones profundas en los resultados electorales, intentando explicar historias sobre el sentir ciudadano a partir de los datos del escrutinio. Es también, en general, mala idea hacerlo, en parte porque sin encuestas postelectorales decentes (ah, si las israelitas en España tuvieran el detalle de las exit polls americanas), en parte porque los votantes, cuando escogen su papeleta, están bien poco preocupados sobre elaboradas narrativas periodísticas. Con muy pocas excepciones, las sesudas reflexiones que atribuimos al electorado son muchísimo más sofisticadas que el proceso de toma de decisiones del votante medio. Otra cosa sea como racionalizan el voto cuando les preguntan, por supuesto, pero la realidad suele ser que se vota por el partido que más te gusta, sin muchas más florituras.

Habiendo dicho todo esto, obviamente hoy toca hacer una lectura de los resultados de las elecciones andaluzas, buscando una narrativa para cada partido. Aun a sabiendas que todo lo que voy a decir a continuación es más un cúmulo de observaciones, prejuicios e hipótesis más o menos informadas sobre lo que salió en las urnas, creo que vale la pena hacer un repaso. Empecemos, pues, con los partidos:

Partido Socialista:

Hay que felicitar a Susana Díaz. Aunque las elecciones anticipadas tienen a menudo mala prensa en los medios (y Díaz fue bastante torpe buscando excusas para convocarlas), la literatura parece sugerir que son una estrategia efectiva para que un gobierno mejore sus expectativas electorales, pero todos recordamos a políticos que han cometido fallos de cálculo.  Díaz vio la épica confusión de Izquierda Unida, el lamentable espectáculo del PP, la falta de infraestructura de Podemos y aprovechando que la espantosa lentitud de la justicia española les iba a dar un respiro a finales de invierno, lanzó los dados. Le salió bien. Tras una crisis económica terrible, con con un 34% de paro en la región y 37 años en el gobierno apenas ha perdido 160.000 votos y un solo escaño. Francamente, es un resultado meritorio*.

Esto no quiere decir que las elecciones andaluzas deban ser un motivo de alegría y alborozo para los socialistas. En el 2008, casi pre-recesión, el PSOE sacó un 48% del voto en las autonómicas; ahora se han quedado en un 34%. Los socialistas en los últimos ciclos electorales (digamos, 1993 en adelante) sacan resultados en Andalucía entre  8 y 10 puntos mejores que en conjunto del estado (así a ojo), así que las cifras de ayer deberían dar sudores fríos en Ferraz. Andalucía es demográficamente muy favorable para el PSOE, casi en todos los aspectos; si en su campo de batalla ideal se quedan en estos porcentajes, las generales van a ser muy complicadas.

Partido Popular: 

Es cierto que Andalucía es tierra hostil para el PP. Sencillamente, no es la clase de sitio donde un partido conservador tenga mucho que pelear. Lo de ayer, sin embargo, es un desastre con todas las letras;  caer 14 puntos estando en la oposición es francamente patético. El pobre candidato del partido seguramente estará echando la culpa a Rajoy y las calamidades del partido estos últimos años, pero esta clase de caída no es sólo cosa ambiente. Es bastante increíble que como principal partido de la oposición tuviera un líder escogido desde Madrid por glorioso dedazo que era básicamente desconocido, tenía un currículum variable y encima cobró sobresueldos. Con un gobierno autonómico metido en escándalos de corrupción, unos indicadores económicos horribles y una candidata socialista con aspiraciones más allá de San Telmo esta clase de marcaje es de pura incompetencia.

Por mucho que el PP tienda a sacar peores resultados en la región que en el resto de España la épica inutilidad de la dirección del partido en este triste asunto debería hacer sonar todas las alarmas. La derrota de ayer, por muy previsible que fuera, no debía haberse convertido en una catástrofe.

Podemos:

Las expectativas eran demasiado altas, pero el resultado que han sacado es extraordinario. Son un partido completamente nuevo. El año pasado, en las europeas, partían con la ventaja de tener un líder mediático en unas elecciones de segundo orden a las que nadie les presta nunca demasiada atención. Ayer, en la comunidad donde el PSOE es más fuerte, fueron capaces de sacar un 15% del voto, sin apenas tener organización interna sobre el terreno, cargos electos, presencia municipal o candidata hasta diez minutos antes de la votación.

Esto no quiere decir que todo fuera bien, por descontado. A falta de post-electorales, es muy probable que el electorado de Podemos sea una combinación de ex-Izquierda Unida, ex-PSOE y gente sacada de la abstención. El techo de Izquierda Unida en la región fue un 19% del voto (autonómicas de 1994**). Andalucía es un lugar donde IU y socialistas eran relativamente fuertes, así que tenían bastante campo donde correr. Aunque un 15% es un resultado excelente, si quieren aspirar a más en unas generales no pueden conformarse con seguir pescando únicamente en este caladero, ya que parece tener límites bastante marcados. Es posible que el apoyo del PSOE sea algo más blando fuera de Andalucía, pero tienen trabajo por delante.

Ciudadanos:

Un éxito igual o mayor. Si Podemos duplicó sus apoyos porcentualmente respecto las europeas (del 7 al 15%), Ciudadanos lo ha multiplicado por cinco (del 1,7 al 9,3%). Esto viniendo de un partido que hace tres meses era poco menos que una nota a pie de página en la sección de política de muchos medios, y que sólo ha empezado a hacer ruido mediático serio al final de la campaña, en parte por las reacciones de pánico del PP y UPyD. Pánico que parecía estar justificado, por otro lado.

El caladero de Ciudadanos es bastante fácil de identificar: el PP. Los conservadores siempre han tenido auténtico pavor a que les saliera su versión de IU, fuera por la derecha, fuera por el centro, y Ciudadanos parece ser la alternativa que UPyD nunca logró ser. A diferencia de Podemos, sin embargo, Rivera y los suyos parecen querer competir dentro de su bloque ideológico desde el centro, no desde el extremo, así que el partido puede buscar apoyos también hacia la izquierda.De aquí a las generales les tocará averiguar qué parte del electorado del PP es más vulnerable; si son los moderados, su techo electoral puede ser parecido al de Podemos.

Izquierda Unida:

Dentro de lo que cabe, han sobrevivido. El problema es que eso, a medio plazo, no les bastará. De nuevo, Izquierda Unida acostumbra a sacar mejores resultados en Andalucía que en el resto del estado (de nuevo, demografía), habitualmente sacando 2-3 puntos por encima de su media nacional. Un 7% escaso en el sur les colocaría en cifras francamente preocupantes a nivel nacional si se siguiera cumpliendo ese patrón de voto. Contando que el partido en Andalucía tenía una de sus federaciones más funcionales y líderes más visibles, el desbarajuste en otras regiones y la feroz competencia de Podemos salvar los muebles no es suficiente.

Unión Progreso y Democracia:

Ciudadanos les ofreció pactar el año pasado. Los líderes del partido parecen no entender que el problema son ellos. El resultado ha sido el que ha sido.

Bola extra: ¿Un giro a la izquierda?

Algunos han mencionado que estas elecciones representan un giro a la izquierda; en el 2009, PSOE e IU sumaban algo más del 50% de los votos, mientras que ayer Podemos, IU y PSOE rozan el 57%. Quizás sea cierto, pero de nuevo vale la pena mirar el contexto: las elecciones del 2009 fueron excepcionalmente buenas para un PP que aún no gobernaba en Madrid, mientras que estas han sido extraordinariamente malas.Ciudadanos es también un partido menos rodado que Podemos fuera de Cataluña, así que los votantes conservadores tenían menos salidas. Comparando con elecciones pasadas, la suma de IU+PSOE en las generales del 2008 también rondaba el 57%, así que podemos estar viendo una regresión a la media más que un realineamiento.

Bola extra 2: ¿Susana saltando a Madrid?

La verdad, no creo. Los partidos políticos acostumbran a cambiar de líder sólo cuando el «golpista» puede dar un argumento creíble que con él/ella al frente las expectativas electorales de la formación mejoraran. Por muy buena candidata que haya resultado ser Susana (y la verdad, tenía bastante viento a favor en estos comicios) es muy difícil creer que en los ocho meses escasos que quedan hasta las generales pueda encontrar una excusa para irse de San Telmo, apuñalar a Sánchez y presentarse en noviembre con una buena historia para justificar una traición y una promesa rota alegremente.

Si las autonómicas son un desastre para el PSOE, quizás tendría opciones, pero es difícil creer que las condiciones que han marcado estas elecciones en Andalucía serán lo suficiente distintas como para dar un resultado demasiado distinto cualitativamente. Podemos ha abierto una vía de agua al partido, pero el impacto parece haberse estabilizado un poco.

Bola extra 3: ¿Podemos extrapolar resultados?

No, en absoluto. Y sí, sé de sobras que es lo que he hecho durante todo el artículo. Andalucía es una región peculiar, y los resultados de ayer no son demasiado distintos, en perspectiva, a lo que vimos allí en las europeas. Hace falta mirar los números con más calma, esperar a las encuestas post-electorales, y tener paciencia.

Ahora viene lo divertido: formación de gobierno

Sobre qué sucederá, me remito al artículo de Pablo de hace unos días. Seguramente veremos un gobierno del PSOE en minoría, al menos a corto plazo. Pero sobre coaliciones hay mucho escrito; lo repasaremos mañana.

(*): Me encantaría que alguien produjera una buena estimación sobre el efecto electoral del clientelismo en Andalucía, si lo hubiere. Dado que no conozco ninguna, no voy a insinuar que tuviera nada que ver con el resultado. (**) Corregido; había puesto incorrectamente 14%, Generales de 1996.