Candidatos & Política & Sistemas Electorales

¿Son las listas desbloqueadas incompatibles con la paridad?

7 Mar, 2013 - - @kanciller

Artículo escrito a medias con Tània Verge.

Disponible en catalán en Cercle Gerrymandering.

El 14 de febrero de 2013 el Parlament constituyó la ponencia que debe redactar la proposición de ley electoral catalana, la cual debe estar lista en un plazo de tres meses (prorrogables) antes de iniciar el trámite parlamentario. No hay que olvidar que, hasta la fecha, Cataluña es la única comunidad autónoma sin ley electoral propia, lo que hace que se aplique por defecto la misma ley de las elecciones generales (LOREG). La nueva ponencia parte de los trabajos previos que hizo su homóloga en la legislatura 2006-2010 y de las conclusiones avanzadas por la comisión de expertos que la asesoró. Hay que tener en cuenta que, al margen de disponer de una ley electoral propia, el debate en Cataluña se enmarca en un contexto de desafección política y recelo hacia los partidos. Por esto mismo la reforma se plantea, de manera ambiciosa, como un mecanismo más para reestablecer la confianza de la ciudadanía en sus instituciones.

Aunque la propuesta incluye diferentes elementos (cambio del distrito provincial por la veguería, una Sindicatura Electoral propia o facilitar el voto anticipado), nosotros nos centraremos en una propuesta en particular: La sustitución de las listas cerradas por listas desbloqueadas. Esta propuesta bebe en gran medida de lo planteado en diferentes foros como el 15M o lo manifestado abiertamente por ERC, ICV, Ciutadans o Solidaritat Catalana. Según se desprende de la propuesta de los expertos, se sugiere adoptar un sistema de “listas abiertas con votos preferentes”. Cada ciudadano/a podría votar la lista entera del partido o dar uno o varios votos preferentes dentro de la misma (más votos cuantos más escaños en juego), de modo que los candidatos/as que obtuvieran un 5% o más de “cruces” serían elegidos antes que los otros miembros de la lista.

Aunque no existe una relación clara entre tipo de listas y niveles de desafección política, y hay que ser cautos por las implicaciones que pueden tener, creemos que se ha pasado por alto el efecto que las listas desbloqueadas en la representación de las mujeres. Pese a que las reformas electorales no son un fenómeno habitual, en los últimos años han proliferado aquellas dirigidas a garantizar una presencia paritaria de mujeres y hombres en las instituciones políticas. Actualmente, son más de 60 los países que cuentan con cuotas electorales de género legisladas. En España, la Ley de Igualdad modificó la LOREG (artículo 44bis) introduciendo el “principio de presencia equilibrada”. Las listas electorales, para poder ser proclamadas, deben incluir un mínimo del 40% y un máximo del 60% de cualquiera de los dos sexos. Esta proporción neutral al género se aplica tanto en el conjunto de las listas como en cada tramo de cinco puestos.

La eficacia de las cuotas electorales de género depende absolutamente de la ingeniería electoral, especialmente de la combinación de la magnitud de los distritos y del tipo de lista en uso, así como de la sanción aplicada cuando los partidos incumplen con las proporciones. La cuota vigente en el caso español resulta relativamente eficaz al aplicarse en listas cerradas de partido (las mujeres obtienen todavía el mínimo de la representación asignada a cualquiera de los dos sexos, el 40%, pese a que la cuota tienen una formulación neutral al género) pero perdería en buena medida tal cualidad si se pasara a listas desbloqueadas o si disminuyera considerablemente la magnitud de las circunscripciones electorales. Sin embargo, ni el informe elaborado por la comisión de expertos ni, hasta la fecha, ninguno de los partidos políticos se ha hecho eco de esta cuestión.

Numerosos estudios comparados han puesto de manifiesto que el tipo de lista es una variable fundamental para explicar los niveles de representación política de las mujeres en los parlamentos. En general, la evidencia empírica más reciente señala que las listas cerradas y bloqueadas suelen favorecer la representación de mujeres y minorías frente a las papeletas con voto preferencial. En ambos casos resulta clave el orden de los candidatos y las candidatas en las listas, como señala Maarja Lühiste en un artículo académico. De entrada, las mujeres siguen siendo ubicadas por las cúpulas de los partidos en posiciones menos viables que los hombres. Pero además, el voto preferencial hace que las campañas electorales y cómo se presentan las candidaturas sean cruciales.

Las mujeres no sólo parten de posiciones más bajas en las listas sino que tienen menor visibilidad en los medios de comunicación y acumulan menos experiencia política porque son renovadas en mayor medida que los hombres. Esto hace que sean menos conocidas entre el electorado. Pero además, las mujeres tienen menos recursos políticos para competir, ya sea para captar fondos o para beneficiarse de su veteranía política, luego el sistema de voto preferencial hace que sean elegidas en menor medida. Estas desventajas tienen un menor impacto en los países con altos niveles de igualdad de género (como Finlandia, Dinamarca o Bélgica) pero pueden resultar dramáticas en países todavía menos avanzados en este sentido (como el caso catalán o español)

El impacto del voto preferencial sobre las mujeres también se relaciona con la magnitud del distrito. En la propuesta catalana, al ampliarse el número de distritos (de cuatro provincias a siete veguerías), la proporcionalidad caería en los distritos pequeños lo que, al combinarse con escenarios muy fragmentados electoralmente, reducirá el número de mujeres electas. En los distritos pequeños, dado que los hombres ocupan generalmente las primeras posiciones de las listas, podría ocurrir que casi todos los candidatos electos fuesen hombres (aunque de diferentes partidos). Esto afectaría muy negativamente a la composición de género global del Parlament y rompería así el incremento gradual observado en las últimas décadas.

Por lo tanto, si se opta por las listas desbloqueadas, para no perjudicar el principio de presencia equilibrada de género que la legislación ha asumido y que la ciudadanía respalda ampliamente, habría que replantear el actual sistema de cuotas. Las posibilidades podrían ser:

(1)   Introducir listas cremallera (alternancia de mujeres y hombres de principio a fin de las listas, como hacen las leyes electorales de Andalucía, Baleares o Castilla-La Mancha) para minimizar el impacto del desbloqueo. El electorado podría marcar sus preferencias igualmente pero el resultado final aseguraría una mayor paridad.

(2)   Garantizar que los dos primeros puestos de las listas no puedan estar ocupados por candidatos del mismo sexo (como ocurre en Bélgica) e introducir el principio de presencia equilibrada (40-60%) como objetivo final: Los partidos que no hubieran llegado al mínimo porcentaje establecido para cualquiera de los dos sexos con el voto preferencial deberían compensarlo reordenando a los candidatos y candidatas de la lista.

Para el caso de la reforma catalana y otras que estén pensando en desbloquear las listas, resulta fundamental tener en cuenta su efecto sobre la paridad. Los expertos de la Comisión del Parlament reconocieron que la igualdad de representación entre hombre y mujeres es un bien público a garantizar con la futura reforma y para ello propusieron seguir aplicando la cuota actual. Sin embargo, si se pasa por alto el efecto de las listas desbloqueadas que hemos comentado, el resultado final puede quedar lejos de este objetivo. Por lo tanto, si se modifican los principales componentes del sistema electoral, urge replantearse el actual sistema de cuotas para asegurarse unas instituciones no sólo más cercanas a la ciudadanía sino también más representativas de la sociedad.