Hemeroteca Politikon - Expectativas racionales

Hacia una regulación financiera macroprudencial (I bis)

16 Ene, 2012 -

Esta entrada está concebida como un resumen/esquema del contenido de la primera parte. Por tanto, se recomienda haber leído antes la primera entrada, así como tenerla presente en todo momento como referencia para una mayor profundidad en los argumentos, las justificaciones y los ejemplos que se exponen. Espero que de esta forma, mucho más reducida, os resulte a todos mucho más accesible en cuanto a su contenido, ya que su comprensión resulta esencial para entender las cuestiones planteadas y las conclusiones de la segunda parte.

Regulación microprudencial

Objetivo: Que los bancos internalicen los costes, en términos de riesgo moral, de la garantía pública de sus depósitos.

Instrumento: Requerimientos de capital (esto es, mantener o superar un ratio de capital mínimo, p.ej. TIER1).

Crítica: No se preocupa del método por el que los bancos tratan de mantener su ratio de capital (es decir, si aumentan el numerador [ampliación de capital] o si disminuyen el denominador [liquidación de activos]).

Problema: Los bancos tienden sistemáticamente a liquidar activos para cumplir los requerimientos de capital mínimos. En periodos de crisis económica, la mayoría de los bancos acumulan pérdidas (esto es, su capital se reduce, por tanto también su ratio de capital). Para mantener su ratio de capital y cumplir los requerimientos mínimos, todos tratan de liquidar parte de sus activos. Consecuencias:

→ Los créditos constituyen la parte más importante del activo de una entidad.  Un banco puede reducir su activo rápidamente restringiendo la concesión de nuevo crédito y/o no renovando parte de los exitentes → El drenaje de la financiación posee consecuencias perjudiciales sobre el crecimiento y el empleo (es lo que se denomina credit-crunch) → La crisis económica se agudiza, por lo que los bancos tenderán a realizar nuevas liquidaciones de su activo.

→ Al producirse una liquidación generalizada se provoca una caída en el precio de los activos que se ponen en venta (es lo que se denomina fire-sale effects). Así, por ejemplo, cuando una entidad pone a la venta acciones de una empresa su precio de cotización en bolsa cae → Esta caída puede desencadenar nuevas ventas de acciones por parte de otros usuarios → Efectos perjudiciales para la empresa, que puede verse en dificultades, agudizando la crisis.

Con la intención de abordar estos dos problemas, surge un nuevo tipo de enfoque regulatorio, denominado

Regulación macroprudencial

Objetivo: Reducir, y a ser posible prevenir, situaciones de credit-crunch y de liquidaciones generalizadas, y sus efectos perjudiciales sobre el conjunto de la economía.

Instrumento(s):

Requerimientos dinámicos de capital: Consiste en requerir un mayor ratio de capital en épocas de crecimiento y uno menor en época de crisis, de forma que los bancos no se vean tan presionados a liquidar activos para cumplir las exigencias mínimas. Este ha sido el enfoque tomado por Basilea III, basándose en las provisiones anticlícilas diseñadas por el Banco de España, que siguen un modelo dinámico similar.

Capital de mayor calidad: En concreto, dado que las acciones ordinarias son más fáciles de recapitalizar que las preferentes, estas últimas no deberían contar dentro de capital a efectos del cumplimiento de los requerimientos mínimos.

Requerimientos absolutos de capital: Se basa en fijar unos requerimientos mínimos en términos de cantidades absolutas de capital, y no basados sólamente en un ratio. Este ha sido el criterio exigido en los test de estrés realizados por los reguladores estadounidenses en 2009, con buenos resultados. Con este sistema, generalmente el banco únicamente puede cumplir las exigencias mínimas ampliando capital, dado que no puede reducir su activo por debajo del nivel fijado. Esto es especialmente relevante en épocas de crisis, donde el nivel de capital del banco suele caer antes que su activo.

Capital contingente: Consiste en prevenir una eventual recapitalización a través de instrumentos de capital contingente, esto es, que automáticamente puedan incrementar el capital de una entidad ante circunstancias adversas. Se han propuesto dos tipos generales. → El primero son las denominadas convertibles, títulos de deuda que títulos de deuda emitidos por la entidad y canjeables por acciones en caso de que se materialice algún evento “adverso” (por ejemplo, un desajuste en el ratio de capital, o una caída del precio de cotización de las acciones por debajo de un cierto mínimo). → El segundo es diseñar una política de seguro sobre el capital, que implica que el banco mantenga una política aseguradora (completamente colateralizada) que le compense en circunstancias adversas.

Regulación sobre el vencimiento de la deuda: La deuda a corto plazo posee un mayor riesgo que su cantidad equivalente a largo plazo (en circunstancias de crisis, es fácil que el banco se vea en dificultades más inmediatas para renovar su deuda si ésta es a corto plazo) → Si muchos bancos se enfrentan a esta situación, puede desencadenarse una cadena de impagos, por tanto, la estructura de la deuda de un banco genera una externalidad. La regulación debería fijar de alguna forma la cantidad de deuda a corto plazo que puede asumir una entidad.

Regulando el sistema «en la sombra» (shadow banking): Entre otras, la principal propuesta en este sentido se basa en regular el porcentaje mínimo del valor de colateral (denominado haircut) que puede exigirse en un acuerdo de recompra (conocidos como repos). De esta forma, además de mitigar la inestabilidad del sistema, se armonizaría la regulación entre el sistema «visible» y el que está «en la sombra», reduciendo así los incentivos del primero de pasarse al segundo → La regulación también debería abordar la estructura interna y composición de las titulizaciones por los problemas de información que pueden generar entre los inversores.

¿Problema?: ¿Cuáles son los costes de unos mayores requerimientos de capital? ¿Pueden este tipo de medidas provocar un incremento en el coste de los créditos, soportado por los prestatarios?

La respuesta, como dijimos, tendrá que esperar a la segunda parte. Estad atentos.

(Ahora sí, continuará…)