Ciencia

¿De verdad son tan anómalos los horarios españoles?

2 Jul, 2014 - - @MartinOlalla_JM

Coincidiendo con el cambio de hora de marzo y de octubre nos bombardean con admoniciones variadas sobre lo extraño y anómalo que son los horarios españoles. Que si vivimos en un jetlag permanente, que si tenemos que europeizar los horarios (como si Europa empezara en los Pirineos), o que Spain is different.

La causa del problema está también identificada: el cambio de hora realizado en 1940 por Franco cuando todos cambiaban el horario. Todos abarca el Reino Unido (en guerra), Francia, Bélgica, Holanda (las tres invadidas) o Portugal, y también, dos años antes, a la II República Española (en guerra). Sólo Reino Unido y Portugal regresaron en 1946 al huso anterior.

En la discusión he echado en falta un análisis comparativo de los horarios en otros países europeos para ver en qué medida los horarios españoles son anómalos (tardíos, ¿pero cuánto?).

Recientemente un post de Fernández-Albertos en Piedras de Papel me permitió conocer la existencia de las Encuestas de Uso de Tiempo. He podido analizar tres de ellas, correspondientes a Reino Unido, Italia y España. Fueron realizadas por los institutos estadísticos oficiales: UK Data Service (2000), Istat (2009) e INE (2009-2010). Estas estadísticas permiten analizar actividades humanas básicas, como dormir, comer, trabajar o estar en casa. De estas actividades podemos extraer la primera y última ocurrencia en el día y obtener así una parejas de eventos. Los datos de estas encuestas se analizarán en base regional; es decir, en realidad se estudian los horarios de las regiones de España, Italia y Reino Unido. Además las distribuciones de las encuestas quedarán representadas por sus valores medianos.

Se trata entonces de comparar los esquemas horarios de estas regiones y para hacerlo hay que salvar un escollo adicional: la comparación nunca puede basarse en horas civiles (horas de reloj); hay que hacerlo en horas solares. Las horas civiles son malas compañeras de este viaje porque olvidan el huso en el que están expresadas; y al olvidarlo aparecen inconsistencias. Las 08:00 en Castellón no son lo mismo que las 08:00 en Londres. Además, un valor como las 10:00 expresado en hora civil quiere decir dos horas antes del mediodía sobre algún meridiano de la Tierra (el principal o cualquiera otro de los secundarios); meridiano que no tiene mucho que ver con el meridiano del interesado. Por contra, las horas solares miden el tiempo siempre respecto del meridiano local. Así las 10:00 en hora solar quiere decir «dos horas antes del mediodía». Indirectamente trazan la posición del Sol en el cielo y permiten hablar de conceptos como «tarde» o «temprano» de forma consistente.

La longitud geográfica permite construir la hora solar en base a la fórmula:

T=t-Δz+λν

donde T es la hora solar, t la hora civil, Δz es el desfase del huso en el que se expresa la hora civil respecto del huso UTC; λ es la longitud geográfica y ν es el periodo de rotación de la Tierra: cuatro minutos por grado (veinticuatro horas para trescientos sesenta grados).

Expresados en horas solares los valores medianos de las ocurrencias analizadas presentan el siguiente aspecto:

horasolarValores medianos de las estadísiticas de inicio y fin de jornada para días laborables expresados en horas solares y representados en función de la longitud geográfica de la región.

Como pueden observar los horarios españoles, británicos e italianos son prácticamente coincidentes cuando los expresamos en horas solares. Se hacen las mismas cosas a las mismas horas medidas respecto del Sol. Es el Sol, y no el reloj o el huso, quien marca los horarios; al menos en los tres países analizados. Así, ideas como que en España se cena muy tarde, o que el primetime televisivo en España es muy tardío pierden todo su valor. Expresados en horas solares cenamos a la misma hora solar que los italianos y regresamos al hogar a la misma hora solar que los italianos… y vemos la televisión a la misma hora que los italianos. (cronológicamente todo esto se convierte una hora más tarde en España respecto de Italia; pero no porque en España rija un huso anómalo, sino porque España está 15º hacia occidente respecto de Italia.)

En esta gráfica solo hay un detalle que es muy importante aclarar. Los valores españoles de inicio de jornada son siempre más tempranos que los italianos y británicos. Y, particularmente, la hora de entrada al trabajo es sustancialmente más temprana.

Tradicionalmente esto se ha explicado como un efecto del cambio de hora de 1940 que, en general, tiende a hacer madrugar. Sin embargo puede tener la explicación natural que sigue a continuación.

En la hora de entrada al trabajo se observa la siguiente tendencia: los valores de España son los más tempranos, a continuación los de Italia y finalmente los de Reino Unido son los más tardíos. Está tendencia se correlaciona perfectamente con la latitud: España es el país más meridional, después Italia y finalmente Reino Unido, que es el más septentrional.

Puede establecerse que esta correlación contiene una relación causa-efecto si atendemos a lo que muestra la figura:

latitudRelación entre la latitud y los valores medianos de la hora de entrada al trabajo en España, Italia y Reino Unido expresados en hora solar. La línea continua azul continua representa el amanecer más tardío del año (aproximadamente en el solsticio de invierno). La banda de color representa media hora antes y después de dicho amanecer. En España, Andalucía (1), Canarias (5), Castilla y León (7), Cataluña (9), Extremadura (11), Galicia (12), Madrid (13), País Vasco (16), Ceuta y Melilla (18). En Italia, Lombardía (2) y Lazio (11). En Reino Unido North East (1), North West (2), West Midlands (5), London (7), South East (8), South West (9), Gales (10), Escocia (11), Irlanda del Norte (12).

Aquí no sólo es significativa la correlación que muestran los datos como el hecho de que los valores medianos de entrada al trabajo se sitúen muy cerca la línea azul. Esto es importante porque la línea tiene una explicación natural: muestra la dependencia de la hora solar del amanecer más tardío (aproximadamente el amanecer del solsticio de invierno) con la latitud. Por tanto sugiere una explicación natural para los valores medianos de entrada al trabajo independiente de los husos. (incidentalmente debe comentarse que aunque el horario civil de Italia y Reino Unido se corresponde con su «meridiano natural» los datos muestran diferencias en la hora de entrada al trabajo de ambos países.)

Obsérvese que a la derecha de la línea es de día en cualquier época del año para la latitud y hora solar expresada por los ejes. Entonces la historia que sugiere la gráfica es simple: a lo largo del ciclo anual los horarios se establecen de forma que la entrada al trabajo sea lo más temprana posible siempre que la entrada al trabajar no se produzca antes del amanecer. Hay incentivo por madrugar pero no por trabajar antes de la salida del Sol.

Si los valores medianos de entrada al trabajo analizados fueran más tempranos, habría una época del año en la que sería de noche al iniciar la actividad; esto parece ser que es lo que parece evitarse. Si los horarios de entrada al trabajo fueran más tardíos, dos cosas ocurrirían: primero que habría una franja de luz diurna que estaría infrautilizada en el segmento productivo. Segundo que cuando llegara el verano, la hora de entrada al trabajo se produciría con una insolación mayor. Ambos efectos actúan como incentivos para adelantar la hora de entrada al trabajo. Curiosamente este esquema no tiene reflejo en el segmento de fin de jornada: no parece pernicioso trabajar después de la caída del Sol gracias a la luz artificial.

La segunda figura permite también barruntar hipótesis sobre lo que ocurre cuando se cambia el huso horario, tanto para explicar cambios pasados como para predecir cambios futuros.

En 1968 Reino Unido pasó del huso WET (UTC+00) al huso CET (UTC+01), adelantando la hora. Admitiendo que los horarios entonces eran similares a los actuales, esto supondría desplazar los valores de Reino Unido una hora hacia la izquierda en la segunda gráfica. Entonces se introducirían completamente en la zona de oscuridad durante el invierno. Este fue el factor más influyente para explicar el fracaso del cambio que, en 1971, fue deshecho. La misma suerte tuvieron los intentos de Portugal por pasar al huso CET en la misma época y, de nuevo, en 1992. El mismo cambio sí tuvo éxito en España en 1940; probablemente por las particulares situaciones socioeconómicas que concurrieron en la época, con el país devastado por la Guerra Civil. La actividad posterior nació adaptada al huso vigente y la adaptación fue rápida, posible y eficaz. Igualmente ocurrió en Francia al finalizar la Segunda Guerra Mundial. [tampoco habría pasado nada destacable en ambos países si hubieran readoptado el huso WET al finalizar la guerra mundial]

Un retraso del huso (cambio de CET a WET) en España provocaría los cambios inversos. El valor mediano de la hora de entrada al trabajo de las regiones españolas sería muy parecido al de las británicas (un poco antes de las 08:30 hora solar). En la segunda gráfica, observaríamos que se habría generado una franja de luz diurna con poca actividad laboral (que se debe a que el retraso del huso provoca el adelanto nominal de la salida del Sol). Es razonable pensar entonces que, tras esta perturbación, la sociedad reaccionaría espontáneamente amortiguándola. Por ejemplo, más y más gente (tanto empresarios como trabajadores) tendría incentivos para empezar su jornada laboral antes, digamos a las 07:00. Estos incentivos no existen ahora porque a esa hora de noche buena parte del año. No es ilógico pensar que al final todos volvieran a iniciar la jornada laboral a una hora solar no muy diferente de la que muestra la segunda gráfica.

En resumen, cuando consideramos la posición geográfica los valores medianos de las estadísticas de inicio y fin de jornada de España, Italia y Reino Unido son muy parecidos, independientes del huso horario vigente y relacionados naturalmente con el ciclo corto del Sol (rotación diaria de la Tierra) y con el ciclo largo del Sol (traslación anual de la Tierra). Setenta y cinco años es un tiempo más que suficiente para que los horarios españoles hayan amortiguado cualquier efecto que hubiera producido el cambio de 1940 y se hayan sincronizados con el Sol de la misma forma que están sincronizados los horarios de otros países que no tuvieron dicho cambio de huso.

Más información: arXiv:1406.4763