Internacional

Nota (muy) rápida sobre las elecciones griegas

18 Jun, 2012 - - @jorgegalindo

Este gráfico (fuente: EL PAIS) muestra cómo anoche Europa se salvó de una inestabilidad aún mayor: como ya han titulado todos los medios de comunicación de Europa, los partidarios de seguir con el rescate más o menos en las actuales condiciones suman los suficientes escaños como para formar Gobierno. El “más o menos” no es gratuito por dos razones: por un lado, SYRIZA jamás dijo estar en contra del euro. Por otro, incluso los conservadores de ND hablan de que es necesario reajustar las condiciones actuales. Y el hecho de que el PASOK exigiese anoche que SYRIZA entrase en la coalición del futuro Gobierno no fue solo una manera de forzarles a aceptar o rechazar responsabilidad real, también fue una manera de señalizar a ND que estaban dispuestos a moverse a la izquierda. Es decir: los partidos principales coinciden en la necesidad de renegociar algunos de los términos del rescate. La discusión está en el grado, la intensidad y la dirección.

Esa diferencia de grado, así como la necesidad de una coalición más heterogénea, es lo que habría marcado la mentada inestabilidad de haberse producido una situación según la cual SYRIZA fuese necesaria para formar Gobierno: aquí todos, también Alemania y las instituciones europeas, están jugando un ‘juego de la gallina repetido’ (es más complejo que eso, pero la imagen vale) en la cual se amenaza al contrincante con algo que aparentemente es un suicidio colectivo solo para conseguir unas condiciones más ventajosas en el equilibrio de cooperación. El peligro es que si los extremos están demasiado lejos y las posturas de negociación son muy duras, la probabilidad de que la cosa acabe en explosión nuclear aumenta. Es para evitar eso que Alemania ya estaba anoche relajando un pelín su posición: como SYRIZA no está dentro, saben que los términos del juego serán menos extremados, y se puede hablar de retrasar objetivos de déficit, etcétera.

Intuitivamente y a corto plazo, pues, el resultado es bueno para Europa. Sin embargo, lo que necesitamos es una solución muy distinta y con efectos a largo plazo, que pasa por un rediseño a fondo de los mecanismos de toma de decisiones. Podría decirse, pues, que los votantes griegos estuvieron ayer a la altura, fuese por miedo o por valor poco importa (la diferencia entre ambos, si lo pensamos bien, es escasa: son dos caras de una misma moneda). Devolvieron en cierta medida su confianza a quienes quieren comprometerse con Europa. Ahora es el turno de todos el responder como se merece.