Internacional

Trenes, letrados, y libertad de expresión

7 Abr, 2021 - - @egocrata

En el boletín de hoy hablaremos un poco sobre dónde está el plan de infraestructuras de Biden, miraremos a mapas y líneas de tren en Estados Unidos y hablaremos sobre la libertad de expresión de las empresas. O sea, un poco de todo.

Los cinco poderes de la constitución americana

La constitución de los Estados Unidos estos días define cinco poderes del estado: el ejecutivo, en manos del presidente, el legislativo, con las dos cámaras del congreso, el judicial, con todos sus tribunales, la letrada mayor del senado, y el Avatar de todo lo bueno de este mundo que es Joe Manchin.

Empecemos por la letrada del senado. El viernes contaba cómo el plan de infraestructuras de Biden debía superar un escollo importante antes de ser aprobado. En el senado de los Estados Unidos, por culpa de una regla estúpida de su reglamento (no un requisito constitucional) todas las leyes requieren mayorías de tres quintos para poder ser votadas, el dichoso filibusterismo que he explicado decenas de veces. Hay una maniobra legislativa, sin embargo, llamada reconciliación que permite que las leyes que afectan al presupuesto sean aprobadas por mayoría simple, es decir, 51 votos.

Para activar la maniobra es necesario que las dos cámaras del congreso incluyan, en su resolución presupuestaria, una cláusula especificando qué legislación van a aprobar vía reconciliación. Las normas que rigen los presupuestos exigen que la resolución sólo puede incluir una ley que sea aprobada por este método. No dice nada, sin embargo, sobre la posibilidad de enmendar las instrucciones en la resolución presupuestaria.

Esto es: en teoría debería ser posible aprobar una resolución con una cláusula de reconciliación, aprobar una ley por mayoría simple en el senado con ella, enmendar la resolución presupuestaria cambiando la cláusula para que se refiera a otra ley, aprobarla por mayoría simple, y así hasta el infinito. Parece absurdo, es absurdo, pero estamos hablando de una cámara legislativa que tiene un requisito de 60 votos para cerrar debate, pero que la norma que rige este requisito puede ser enmendada por mayoría simple (y se ha hecho varias veces para nominaciones judiciales o ejecutivas). El senado no tiene sentido alguno.

Quien tenía que decidir sobre si este truco del almendruco es aceptable según las normas es el cuarto poder de la constitución americana (implícito), Elizabeth MacDonough. Su veredicto es que sí, pueden hacerlo, dando vía libre a la legislación. Nos quedamos sin subida del salario mínimo debido a esta letrada, pero tendremos infraestructuras gracias a ella.

Por supuesto, lo de tener infraestructuras depende del quinto poder (implícito) de la constitución americana, el gran, incomparable, omnipotente, sabio y hechicero Joe Manchin. Siendo como es el votante MEDIANO así con mayúsculas de la cámara, tiene de facto poder de veto sobre todo lo que venga. Joe Manchin tiene opiniones, y aunque los demócratas han presentado planes sobre cómo pagar por todo este gasto público (pista: sociedades), pero Joe Manchin quizás quiera otra cosa, aunque no ha dicho qué.

Tenemos la suerte (relativa) de que Manchin será moderado, pero es muy astuto políticamente, así que, aunque llore, proteste y patalee, no negocia de mala fe; cuando pide cambios, no son irracionales (esto es: no es Joe Lieberman). Veremos cómo van las negociaciones y si se repite el milagro del estímulo con demócratas todos a una y siendo ambiciosos. Esta ley incluye subir impuestos; será menos popular y esto complicará las cosas. Veremos.

Una de trenes: qué hacer con 80.000 millones

El plan de infraestructuras de Joe Biden incluye la mareante cifra de 80.000 millones de dólares en inversiones de ferrocarril durante los próximos diez años.

Esto suena como muchísimo dinero, y como era de esperar, los mapas con proyectos y líneas de tren no han tardado en emerger. Amtrak, el siempre carpetovetónico gestor público de los trenes de viajeros en Estados Unidos, sacó a pasear este bonito mapa con sus ideas:

Map of Amtrak's vision to grow rail service across the United States

Twitter y los mentideros ferroviarios americanos han estado todo emocionados con el mapa, discutiendo animadamente cada propuesta, qué podemos esperar de cada línea nueva, qué implicaciones tiene esto de “servicio mejorado” y qué sería mejor, actualizar líneas actuales a estándares modernos (léase pasar de velocidades máximas de 100-120 a 200 Km/h), electrificar corredores, o hacer unas cuántas LAVs puras.

Tengo muchas opiniones al respecto (creo que es mejor hacer poco bien que muchas líneas chapuceras 130-160, que es lo que Amtrak a menudo acaba haciendo), pero creo que el mapa más importante sobre el tema es este.

Es un tuit sarcástico, pero se refiere a una triste, triste realidad americana. California lleva décadas planeando y construyendo una línea de alta velocidad entre San Francisco y Los Ángeles. Las obras empezaron el 2015 y no se espera que terminen (con mucha suerte) hasta el 2033. La LAV tiene unos 836 Km, o un pelín más larga que Madrid-Barcelona-frontera francesa. El presupuesto estimado para esta obra ahora mismo es de 79.100 millones de dólares, y sus responsables avisan de que es posible que se pasen un poco y lleguen a 100.000.

Dejemos de lado el hecho de que cuando se aprobó la previsión es que costara 40.000 millones. TODA la red de alta velocidad española, desde la ya construida a todo lo que está en obras en la actualidad, nos va a acabar costando unos 70.000 millones de dólares. California está pagando entre seis y siete veces más por kilómetro de vía de lo que nos costó el Madrid-Barcelona-Frontera, y esa línea es mucho más sencilla en orografía que la nuestra.

Es decir: 80.000 millones en ferrocarriles, en Estados Unidos, no te va a comprar casi nada sin reformas previas para controlar costes. Es cierto que España es el país que más barato construye en toda Europa (¡en serio! Esto es algo que hacemos muy, muy bien) pero si no mejoran en esto de construir trenes a digamos, niveles de eficiencia francesa (con costes ligeramente superiores a España) o alemanes (más o menos el doble), construir LAVs aquí es tirar dinero.

Afortunadamente, parece que Pete Buttilieg al menos es consciente de que esto es un problema (en gran parte porque hay bastantes articulistas que llevan quejándose sobre esto desde hace años). Ahora falta que en Amtrak se den por aludidos.

Sobre por qué los costes aquí son tan elevados lo dejaré para otro día, porque la verdad, no tengo una teoría del todo firme. Tras mis interacciones con ConnDOT estos últimos años creo que es un problema institucional de base, no sólo incompetencia. Prometo más sobre esto en otro artículo.

Empresas y libertad de expresión

La semana pasada el estado de Georgia aprobó una ley que hará más difícil votar en ese estado. Durante estos últimos días, varias empresas con sede en el estado han alzado la voz y se han opuesto públicamente.

Una de las primeras en hablar sobre ello fue Delta, la segunda mayor aerolínea del mundo tras American Airlines. El aeropuerto de Atlanta, el mayor aeropuerto del mundo en número de viajeros, alberga su mayor hub, y tienen su sede y base de mantenimiento en la ciudad. Coca-Cola (creo que no debo explicar quién son) también se ha mostrado contraria. Lo mismo han hecho UPS y Home Depot. Fuera del estado, JP Morgan, Microsoft, Citigroup, Cisco y muchas otras también han declarado estar en contra. De forma más dramática, la MLB (liga de beisbol, un deporte tradicionalmente bastante conservador) ha anunciado que trasladará su All-Star a otro estado en señal de protesta.

Os podéis imaginar la reacción de los conservadores. “Woke mob”, “corporate cancel culture”, y mi favorito, de la sin par Marjorie Taylor Green, “corporate communism. Mitch McConnell, que sigue pisando fuerte en el campeonato del mundo de cínicos, ha avisado a las empresas de que “no se metan en política”.

La ironía, claro está, es que los republicanos son los inventores de que las empresas se metan en política. Siempre ha sido un artículo de fe del partido que donar dinero a políticos para sus campañas equivale a libertad de expresión, y que por tanto es justo y necesario que las empresas y millonarios del país puedan donar tanto dinero como quieran a políticos (léase, al GOP). Cuando las empresas han decidido hablar en voz alta diciendo cosas sobre política de repente están todos superpreocupados de que cielos santo aquí se juega, la gran empresa quiere meterse en política, y qué es esto de oponerse a la soberanía popular.

Como de costumbre con los republicanos, lo que harán es teatro y montones de segmentos de políticos soliviantados en Fox News (donde, por cierto, siguen hablando del Dr. Seuss ocasionalmente), muchos correos electrónicos pidiendo dinero, y cero ganas de hacer lo que sus críticas implican, es decir, limitar el poder e influencia de las empresas en política. El GOP no es un partido de gobierno; es una escuela de arte dramático.

Bolas extra:

  • Una historia de cómo las autopistas destruyeron las ciudades americanas – escribí sobre ello aquí, pero este artículo es mucho mejor.
  • ¿El mayor foco de resistencia a las vacunaciones en USA? Evangélicos blancos.
  • Tribune, una cadena de periódicos americana que son los propietarios del Chicago Tribune, Baltimore Sun y Hartford Courant, entre otros, está en venta, y un hedge fund con una horrible reputación de destruir todos los periódicos que compra está pensando en comérselos. Un grupo de millonarios están intentando presentar una oferta alternativa para salvarlos.


Un comentario

  1. Sr.Yo dice:

    ¿Evangélocos blancos? Como en Nederlandia (Países Bajos). Si allí tienen un canal de TV y todo (público, claro). Y como en EEUU, la minoría religiosa mayoritaria es la Católica (20%, los protestantes son el 15%, el 51% como Rutger Hauer).

    Esto me viene a cuento de decir lo que sabemos todos. Una de las escenas cinematográficas que más me gustan, tanto me da la de Scofield como la de Heston, es esa donde Thomas More le hace ver a Roper que está jugando con fuego cuando dice que está dispuesto a saltarse todas las leyes para atrapar al diablo (acabar con él, dice el pardillo), como le encanta hacer a nuestra cúpula (y otras cúpulas) judicial. Somos seres que funcionamos con reglas, pero no hay regla que esté inscrita en piedra. Todas son de goma, y cuando el espaciotiempo se tortura, goma es poco para definirlas.

    Pero romperlas es peor. Sin duda. Somos así.

    El detallito de Roger. Justo estaba leyendo a Alastair Crooke hablando de la línea de metro de la Segunda Avenida que costó 6 millardos, y que el costo promedio en EEUU es de 350 kilos por milla (no sé si náutica o americana), 6 veces más a igual de PPP que el resto del mundo. Bien, esto le llaman economía financierizada, lo que se llamó de toda la vida (parasitismo) rentista y que suele servir de acelerador de estallidos sociales, sobre todo cuando la clase parasitaria acaba desconectándose por completo de la realidad (véase libro de historia abierto al azar por cualquier sitio). Quizá habría que hablar de la corrupción que es un tema muy resbalizado y me refiero en su sentido académico, prácticas que en otros lugares, otras épocas, o incluso hoy mismo en otros países se considera corrupción, en EEUU es perfectamente legal. No es un tema sencillo de abordar. Es fácil de ver si es personalizable, lo que gusta mucho a la cultura americana tan deudora del calvinismo (como todo el mundo, cogen lo peor de cada casa), pero cuando no es personalizable, cuando es el sistema intangible el que deriva todo eso, entonces es perfecta y totalmente invisible, no existe.

    Por eso le están comiendo la tostada los maoístas. O stalinistas, ya ni sé, porque los que sacan el pie del plato se van a la purga sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar los 20.000 pavos.

    Ejercicios para el lector: el señor Nixon se cargó un sistema expresamente pensado para sostener el sistema americano dándole el poder político de reciclar a su antojo (exactamente: capricho), y lo sustituyó por una mierda que pensaban que les iba a dar lo que ya tenían y que ha resultado ser un agujero negro de esos que se caga la perra, la Osa Mayor Menor, el Acuario y los Piscis, y que cuanto más se hunden en el horizonte de sucesos más absurdas son las cifras (¿nos acordamos todos de la velocidad absurda?).

    Pero estas cosas pasan porque para algunos, no hay manta que valga a la hora de tirar. Yes, we’re humans.

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