Internacional

El increíble hombre menguante

13 Nov, 2020 - - @egocrata

Nada, o casi nada, ha cambiado en las elecciones presidenciales americanas. Biden sigue siendo el ganador, y parece cada vez más claro que acabará con 306 votos en el colegio electoral, con Arizona, Georgia, Pensilvania, Wisconsin, y Michigan en su casillero. Ese es exactamente el mismo número de votos que Trump consiguió en el 2016, una cifra que el actual presidente lleva cuatro años diciendo que fue una grandísima victoria. Biden también ganará el voto popular por cerca de cinco puntos, un margen cercano al de Obama en el 2008 (que ganó por siete) y mayor que el del 2012 (cuatro). Trump, obviamente, perdió el voto popular el 2016.

Lo que tampoco ha cambiado es la tozuda, enfermiza actitud del presidente a negar por activa o por pasiva que ha perdido las elecciones, soltando cosas totalmente normales como esta en Twitter:

Aparte de esto alegres GRITOS ASÍ CON MAYÚSCULA, también está enlazando videos conspiranoicos, soltando mentiras que ya han sido repetidamente corregidas sobre el recuento electoral, y en general comportándose como un chaval malcriado.

Que Trump sea un cretino a estas alturas no es una sorpresa, en parte porque bueno, Trump, en parte porque el tipo fue incluso capaz de cuestionar el resultado de unas elecciones que había ganado allá por el 2017. Que gran parte del partido republicano le esté siguiendo el juego sin apenas protestar, sin embargo, sí que es una sorpresa.

Los republicanos ahora mismo se dividen en cuatro categorías. Por un lado, tenemos los trumpistas desaforados y militantes, los tipos que están en Fox cada noche negando la realidad con el mismo entusiasmo que el presidente. En este grupo caben los idiotas terminales como Jim Jordan, congresista por Ohio, Lindsay Graham, el pagafantas oficial del senado, y ocasionalmente gente que se supone inteligente como Ted Cruz. También se sitúan viejas glorias del partido, como Newt Gingrich, y por supuesto, los leales al presidente en la Casa Blanca, incluyendo a sus hijos. Son sobre un 10% del partido, los últimos de Filipinas, el Trumpismo auténtico. Aquí un ejemplo de Jim Jordan:

En el segundo grupo tenemos a los que están con Trump pero sin gritar demasiado, encabezados por el líder del partido en el senado, Mitch McConnell. Esta gente se niega a reconocer que Biden es presidente, soltando vaguedades como que hay tiempo hasta que el colegio electoral vote, hay que dejar que la justicia actúe y que se investiguen todos los casos de irregularidades alegados por el presidente, y que deben contarse los votos legales y descartarse los ilegales. Sería una posición casi lógica si las denuncias del presidente tuvieran cierta entidad, pero hasta ahora no han presentado nada remotamente creíble en ninguna parte y se han llevado broncas de los jueces allá donde han tenido vistas orales. El caso más sonado (y que Lindsay Graham esgrimió sin descanso a todo aquel que le pusiera un micrófono delante) resultó ser un montaje. Darle el beneficio de la duda a Trump es casi insultante, pero eso es lo que está haciendo un buen 20-30% del partido.

En el tercer grupo tenemos a mis republicanos favoritos, los héroes (en privado). Son todos aquellos que están plagando las páginas de los periódicos en las que se informa que muchos republicanos (en privado) no están de acuerdo con lo que dice Trump, pero que no lo dicen en voz alta porque bueno, hoy es miércoles, y llueve, y oye, dejad que Trump se distraiga, o porque temen que Trump los mire mal. Este es, sin duda, el grupo más nutrido dentro de los conservadores; casi todos llevan así desde el 8 de noviembre del 2016, esperando su momento para romper con Trump. No lo harán nunca porque entre sus convicciones morales y el miedo que le tienen al presidente y sus bases prefieren vender su alma al diablo, muchas gracias, y qué se le va a hacer.

El último grupo son los republicanos que están de vuelta de todo, los cuatro que todavía tienen algo de vergüenza ajena, y un grupo cada vez más nutrido de notables del partido retirados. Aquí está Mitt Romney (que es alguien genuinamente decente), Susan Collins, Ben Sasse, y también gente como H.R. McMaster o Karl Rove. Sea por decencia democrática, sea por patriotismo, sea porque creen que lo que más conviene al partido es que Trump se largue, son los que han felicitado a Biden y pedido que empiece la transición entre administraciones.

Mientras el partido se debate entre el baboseo y la decencia, Trump se ha dedicado a hacer algo que es difícil dirimir si es troleo, negación de la realidad o tomar pasos para intentar hacer una burrada para conservar el poder. Ha renovado la cúpula del Pentágono, prohibido a las agencias federales que trabajen con el equipo de transición de Biden, su departamento de justicia ha autorizado investigaciones, y flirteado con pedirle a los legisladores republicanos de los estados en que está perdiendo que tiren el resultado de las elecciones a la basura y nombren compromisarios trumpistas para el colegio electoral.

Y como todo en esta Casa Blanca, es difícil saber si están troleando, si hay gente fingiendo hacer cosas para contentar al presidente, o si el hombre ha perdido el contacto con la realidad por completo y está delirando. Si todo esto es un chiste, es francamente irresponsable hacer bromas sobre dar un golpe de estado, y si no lo es, esta especie de perfomance/terapia para que Trump se sienta que está al mando es la enésima situación delirante de esta administración. Dudo mucho de que nada de lo que están haciendo sea en serio, y creo que nadie en la Casa Blanca aparte de Trump y Giuliani (que es idiota) tiene la más mínima esperanza de mantenerse en el cargo, pero de nuevo, qué narices es esto de hacer bromas con un golpe de estado.

Fuera de la Casa Blanca, el lamentable servilismo del partido republicano tiene una explicación relativamente sencilla, aunque no menos patética: Georgia. El cinco de enero, Georgia celebrará la segunda vuelta de las elecciones para sus dos escaños en el senado. Si los demócratas ganan ambos, quedarán 50-50 en la cámara alta, con la vicepresidenta Harris rompiendo empates. Decir que estas elecciones son importantes es poco, y por lo que parece, Trump ha amenazado con reventarlas y decirle a los suyos que se queden en casa si sus “compañeros” de partido no le dan la razón en su cruzada quijotesca para mantenerse en el poder.

Lo dicen en voz alta:

“We need his voters,” Senator John Thune of South Dakota, the second-ranking Republican, told reporters on Wednesday. “Right now, he’s trying to get through the final stages of his election and determine the outcome there. But when that’s all said and done, however it comes out, we want him helping in Georgia.”

No es una decisión irracional, ciertamente, pero no la hace menos vergonzosa. Es el resultado de estar cuatro años riéndole las gracias a un cretino.

Will Saletan, en el 2016, mucho antes de que Trump fuera elegido, escribió que el partido republicano es un estado fallido y Trump es un señor de la guerra. Cuatro años después, creo que sigue siendo la mejor descripción de lo que le ha pasado al GOP.

Bola extra:

  • Un pequeño recordatorio sobre los horrores del colegio electoral: basta cambiar 45.000 votos (15.000 en Wisconsin, Arizona y Georgia) para provocar un empate a 269 en el colegio electoral que enviaría las elecciones a la cámara de representantes y daría la victoria a Trump. Lo que decíamos en el último artículo, vamos.
  • Sobre qué hará Trump y su interacción con el partido republicano una vez fuera de la Casa Blanca hablaremos otro día, pero será una historia fascinante.
  • Si queréis avisar sobre casos de fraude electoral, la campaña de Trump ha puesto un número de teléfono para recoger denuncias de irregularidades. Yo he llamado varias veces ya para quejarme sobre como el chupacabra se comió mi papeleta. Haced lo mismo, que les gusta mucho.
  • Otro detalle del que quiero hablar otro día: los condados donde ha ganado Biden concentran un 70% de la actividad económica de Estados Unidos. Los que ha ganado Trump, un 29%. Esto no es nuevo: en el 2016, los condados donde ganó Hillary representaban un 64% del PIB.


11 comentarios

  1. Sr.Yo dice:

    la última bola extra es crucial. La gente que está perdiendo (social, económicamente) está desesperada, y por eso aparecen Trumps. Supongo que lo que esperan muchos partidos políticos es que esta gente ni vote, y en consecuencia no existe. La magnitud de la anomalía la da el hecho de que de esta gente, *precisamente*, es de quien debería ocuparse un partido que se dice de centroizquierda.

    Es obvio que no lo hace.

    Respecto a las burradas de Trump, mucho comentarista se lo está tomando en serio, porque efectivamente si quieres dar un golpe de Estado estarías haciendo exactamente lo que está haciendo él. No son comentaristas menores, y no precisamente juntaletras de periódico. Por ejemplo, Bhadrakumar el ex-embajador y bien conocido por sus certeros análisis en su web cree que realmente este tío está pensando efectivamente en dar un golpe de estado vía que las legislaturas de los estados se salten a los delegados electos. Cito a este señor porque no es de izquierdas, vamos, porque los de izquierdas en general tienen claro que va en serio.

    Lo primero que chirría es que para dar un golpe, tú sólo no puedes, y el GOP no tiene mucho que hacer. Es increíble que el ejército se ponga de su parte, pero las dimisiones y ceses de los últimos días van por ahí, algún general que otro ya ha dicho que no obedecerán órdenes ilegítimas, así que se ve que no se toman a la ligera lo que está pasando.

    Ante todo, Trump idiota no es. Me parece claro además que al grueso del establishment le ha llegado con el experimento, ha estado bien incluso algunas cosas son aprovechables, pero ahora toca recomponer algunos destrozos. Se me escapa algo. Y encima las declaraciones de Pompeo.

    Es más que dudoso que un golpe pueda funcionar a no ser que las tripas estén mucho más rotas de lo que parece, que en principio no lo parece. Más que dudoso que Trump siquiera lo intente, simplemente no encaja con él. Pero tampoco encaja con él las maniobras que está haciendo, para ir de farol y acojonar al partido no hace falta ir tan lejos. O tal vez sí.

    Se me escapa algo.

    • Sr.Yo dice:

      Quiero aclarar que cuando digo que Trump no encaja como golpista, es básicamente porque a pesar de que es temerario (a veces parece que ni es consciente), es antes que cualquier otra cosa, cobarde. Cobarde como él solo. Lo ha demostrado cientos de veces en su mandato huyendo como una rata cuando tocaba, ya no defender (porque normalmente era indefendible), sino siquiera solidarizarse con gente lo bastante estúpida como para haberse pringado por él.

      Así que no lo veo básicamente porque si sale mal, se lo follan vivo y esta vez sin restricciones. Si es que está desesperado por su futuro personal, tiene soluciones perfectamente válidas para irse de rositas sin follarse todo el sistema constitucional.

      Y no veo quién podría estar detrás. No digo que no lo haya, pero no aparecieron nunca durante su mandato ni se ve a nadie ahora.

    • Sr.Yo dice:

      Más madera (Groucho simplemente dice «Timber!» en el original): China acaba de felicitar a Biden como ganador, a pesar de que teóricamente debería esperar tal y como dieron a entender a la confirmación oficial. Claramente mete presión a Trump.

      Claro que también puede ser un trolleo (o ambas cosas) dado el acuerdo comercial del carajo de la vela que se acaban de meter en el bolsillo, lo más importante que está dentro Japón y Corea del Sur, y se queda fuera «el entrometido». Y no, el tratado transpacífico de Obama no se lo cargó Trump, se lo hubieran cargado las dos cámaras incluso con Hillary de presidente.

  2. D.P. dice:

    El último punto es una falacia de libro.
    Los condados que votaron a Biden mayoritariamente constituyen el 70% de la economía (son los más poblados y urbanos), pero también contienen muchos votantes de Trump.
    Los condados que votaron a Trump mayoritariamente constituyen el 30%, pero podría ser perfectamente que solo contengan el 30% de la población, o incluso que contengan el 20% de la población y en realidad sean más ricos.
    La falacia está en contar para Biden los condados donde resultó ganador, y deducir de eso la riqueza media de sus votantes. Lo único que se puede deducir es que Trump tiene más apoyo en las zonas rurales.
    Está documentado que el votante medio de Trump es más rico que el votante medio de Hillary y nada hace sospechar un vuelco en las últimas elecciones. La pobreza en EEUU tiene color, no lugar de nacimiento, y vota mayoritariamente demócrata.
    Corolario: hace tiempo que la geografía dejo de tener importancia en la política, los intereses se alinean en función de las características socioeconómicas e identitarias.

    • Sr.Yo dice:

      La geografía importa, y mucho, cuando el sistema electoral concede más importancia a los km² que al censo. Es muy fácil de ver en España: Castilla y León con 2,4 millones de habitantes manda 31 diputados y 36 (!) senadores en elección directa, Galicia con 2,7 manda 23 diputados y 16 senadores, Extremadura y Asturias, con prácticamente la misma población, la primera envía 9 diputados y 8 senadores y la segunda 7 y 4, respectivamente, Canarias con 2,2 millones elige 16 diputados y 11 senadores, Castilla-La Mancha con 2 millones, 21 diputados y 15 senadores. Se puede argumentar hasta el año que viene, pero si la circunscripción electoral fuese la Comunidad Autónoma, en vez de la provincia, los resultados electorales se parecerían a los reales como un huevo a un paraguas, y eso sin entrar en que la dinámica de votación habría históricamente cambiado un disparate.

      Otro día hablamos del Marqués de Condorcet.

      En EEUU aún peor, porque en casi todas partes, el que vence lleva todo. No hay reparto proporcional a los votos (y en el caso que nos ocupa, en los dos estados donde no es así, llamarlo proporcional es mucho Scattergories). Por tanto la expresión electoral es la de la mayoría de cada circunscripción, y es pertinente el análisis de Roger. Las campañas electorales se planifican en base a esto. Por eso existe el gerrymandering (la ley electoral española cabría en esa categoría, sin problemas).

      En política importa todo.

    • Furibundo Terencio dice:

      Hombre, una falacia no es. Es un dato objetivo. Otra cosa es la conclusión que se saque de ese dato. Creo que Roger está apuntando a que mucho votante republicano de esos estados mas pobres abomina de los programas gubernamentales porque dice que coartan su libertad individual. Y al mismo tiempo se aprovecha de esos mismos programas gubernamentales. Recuerdo que a muchos votantes republicanos de esos estados les horrorizaba el ObamaCare pero les parecía muy bien el ACA (son lo mismo).

      Y también votan contra la «élite» de los estados demócratas, cuando la transferencia de recursos ocurre predominantemente desde los estados demócratas (en general más ricos) hacia los republicanos (como debe ser).

      • Sr.Yo dice:

        El problema no es que el sistema sesgos, que eso fue lo que descubrió Condorcet, es que por ley matemática, cualquier sistema de toma de decisiones va a estar sesgado (es imposible que exista uno que no lo esté). No todos los sesgos son iguales, y los sesgos pueden ser mayores o menores. Es un campo muy amplio. Por regla general, los grupos sociales que no votan, no están representados de ninguna manera y en consecuencia, son inexistentes, ya sin entrar en mayorías o minorías artificiales determinadas por la circuscripción electoral (para que se entienda, el alemán en Alsacia o Tirol del Sur son absolutamente minoritarios en el contexto de Francia e Italia, dejan de serlo si estos territorios y sus poblaciones formasen parte, respectivamente, de Francia e Italia. Con esto, cualquier otra consideración sociopolítica, de ahí el gerrymandering).

        Para entendernos, han votado unos ~160 millones de personas en un país de 340, no podemos discutir en términos absolutos porque ambas opciones son aplastantemente minoritarias en el conjunto de la jurisdicción (los EEUU). Es lo mismo que vender leche, alérgicos a la lactosa simplemente no cuentan. Tenemos sistemas que operan con minorías que ejercen el voto y encima, en este caso, los sesgos son pasados de rosca.

        Hay un puñado de países que hacen el voto obligatorio, el único argumento que se me ocurre para defenderlo es que protege la privacidad (en contrario es inevitable que se sepa quién vota y quién no), pero el mero hecho de forzar el voto ya lo adultera, creando un sesgo externo (hablo de teoría de toma de decisiones).

        Lo que verás que no existe, ni ha existido nunca, en ninguna parte, es que en un sistema de representación proporcional sólo se adjudiquen representantes en función del censo que ha votado, me explico, si en España la participación fuese del 50% por decir un ejemplo, que hubiese sólo 175 diputados, los otros 175 quedarían vacantes. Habla por sí mismo.

  3. Alatriste dice:

    A pesar de esos nombramientos no creo que Trump vaya a dar un golpe de estado a las claras porque no podría encontrar suficientes locos dispuestos a seguirlo, pero cosas como intentar convencer a las cámaras estatales dominadas por republicanos de que se apunten a la conspiranoia y nombren compromisarios que le voten… eso es simplemente el estilo Trump de hoy, de ayer y de siempre; y para eso probablemente si que pueda encontrar seguidores entre los nuevos cargos, porque ahora mismo para el GOP (no para Trump) lo único que importa son los dos senadores de Georgia. Le seguirán apoyando mientras solo se trate de tensar la cuerda, no de romperla, y hasta que se vote. Luego, ya se verá.

    Y ese luego casi seguro que incluirá alguna forma sonada de irse, a su casa o al exilio autoimpuesto. Por lo que he leído entre las opciones que baraja están: una bajada de impuestos colosal; derogar la reforma sanitaria de Obama; una «Kristalnacht» contra los inmigrantes ilegales, con cientos de miles de detenciones y expulsiones; ordenar a Pfizer por decreto que empiece las vacunaciones masivas antes del traspaso de poderes; una retirada de tropas americanas sonada, Corea del Sur, Japón, Alemania, Afganistán e Irak… el sitio es lo de menos; y la que encuentro menos probable, una serie de ataques aéreos contra las instalaciones nucleares de Irán.

    El caso es irse con una buena explosión, literal o figurada, y dejarle un problema lo mas grande posible a la nueva administración.

    • Sr.Yo dice:

      Dar un golpe de Estado, de guante blanco evidentemente, son palabras mayores. Pero esto no quita que haya actuado de una manera inédita en todo su mandato, con una cirugía que no es su estilo (su estilo evidentemente es elefante en cacharrería).

      Parece claro visto que la tensión ha bajado, que ha sido el recado más elaborado que se ha tomado la molestia de enviar, como un decir «vosotros me tomais por subnormal pero sí sé como terminar a lo Sansón, así que andaos con ojo». Con ojo debe andarse él que tiene 74 tacos y nadie se extrañaría de que la palmara, sobre todo por las pirulas que ha montado con sus médicos (ha llegado a robar sus propios historiales clínicos).

      No sé a quién o qué va el recado. Es demasiado pasado de rosca para ser politqueo habitual. El tiempo dirá.

  4. Alatriste dice:

    Olvidaba un punto, una noticia que ha pasado relativamente inadvertida pero que al menos para mí fue un verdadero golpe, la de que habría que prorrogar nuestro acuerdo de defensa con Estados Unidos porque expira en mayo y ni siquiera se ha empezado a negociar uno nuevo.

    Eso sumado a muchas otras noticias, como la retirada masiva de tropas de Alemania, o su insistencia en que Japón y Corea son parásitos que aprovechan de la protección americana, significa que cuando Trump insistía una y otra vez en que las fuerzas armadas estadounidenses debían ser una especie de mafia que vende protección por dinero lo decía muy en serio, y que en cuatro años nadie ha sido capaz de convencerle de que las bases en el extranjero no son regalos para nadie sino que existen porque le convienen a los Estados Unidos.

    • Sr.Yo dice:

      Han pasado muchas, muchísimas cosas aprovechando el standby de EEUU. De ninguna de ellas ha hablado la prensa del régimen (occidental), la del Führerbunker.

      La peor de todas, para sus intereses cada día más en bancarrota, ha sido el espaldarazo final a la constitución del RCEP gobernado por China. Es mucho más grande que la UE, y cuando Modi se baje de la burra y se sume, ni la UE ni EEUU combinados lo igualarán. A partir de hoy todos los estándares industriales y financieros vendrán de ahí, es p.ej. cuestión de tiempo que el CIPS desplace a SWIFT. Esto es lo que está descomponiendo definitivamente la «política» interna de la UE, después del numerito Navalny ha quedado claro que Alemania es cada vez más patética (como predice el aforismo de Marx sobre la repetición de la historia), si en la 2GM el bufón sangriento nunca fue capaz de llegar ni a la mitad de capacidad industrial que en la 1GM (enfrentándose a enemigos aún más poderosos), en esta es que los tienen cogidos por los huevos sus propios amos y señores.

      La UE tiene dos urgencias si quiere sobrevivir: asegurarse que la Inglaterra tory se queda en la puta calle, y disolver la OTAN de una puta vez. Esto incluso sanearía, y de qué manera, las mismísimas relaciones con EEUU. El tema es quién pilota esto, porque Alemania está en bancarrota industrial y moral y ha dejado el tinglado hecho un solar, como siempre, para beneficio de nadie.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *