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Clase Valiente y la importancia de la buena comunicación

2 May, 2017 - - @bpberta

Una de las ironías más grandes de la crisis política actual, es que la sensación de que el sistema ha fallado y los políticos no hacen bien su trabajo, se ha combinado muchas veces con duras críticas a la profesionalización de la actividad política. Las quejas sobre la inhabilidad de los líderes políticos para desarrollar políticas públicas eficaces y para representar bien a sus electores, han sido combinadas con demandas de bajar sueldos, limitar el  número de asesores y de dedicar menos recursos a la política en general.

Esta ironía seguramente esté relacionada con la poca comprensión del trabajo que hay detrás de los actos políticos y la sensación de que la política es algo muy natural con lo que aquellos que trabajan en ella sólo pueden estar intentar manipular su desarrollo. Hay poco conocimiento sobre las tareas que hay detrás de los trabajadores de un partido y su importancia para el funcionamiento de la democracia. Para luchar contra estas dinámicas son necesarios documentales como Clase Valiente que se estrenará pronto en España. Un estupendo reportaje sobre el mundo de la comunicación política y los procesos de lanzamientos de conceptos a la sociedad. Combinando de forma muy amena entrevistas a gurús del tema como George Lakoff o Christian Salmond con otros nombres bastante más humildes de la comunicación, el documental explica el proceso y  los actores que participan en el lanzamiento de un concepto político como podría ser clase valiente en su caso, o ha sido casta y trama en la vida política real. Desde los think-tanks, a los políticos, pasando por los directores de comunicación, el proceso y las funciones de cada uno de sus actores quedan bastante resumidos y descritos. Es, en resumen, una buena visualización del trabajo que hay detrás de las palabras que utilizamos cuando hablamos de política sin prestarle más atención.

Sin embargo, y a pesar de que efectivamente la mayor parte se dedica a explicar los procesos, el documental me parece especialmente interesante cuando deja un poco de lado el funcionamiento de la oferta de conceptos (como se lanzan, en que espacios y con qué lógica) y entra un poco en el funcionamiento de la demanda de conceptos. Es decir, cuando deja de explicar las tareas detrás de la comunicación política para subrayar un poco, la importancia de estas tareas. Especialmente me gustaron dos intervenciones. La primera de Iñigo Errejón, hablando sobre el difícil equilibrio entre tener conceptos que apelen a suficiente gente como para no arrinconarte, pero que a la vez te identifiquen y te den identidad política. La segunda de Carles Foguet, cuando habla de la necesidad de que los conceptos políticos salgan de una buena comprensión de cuáles son las expectativas y necesidades de la gente a quién van dirigidos. Es decir, de la importancia de que los conceptos que acuñen los políticos, sean capaces de sintetizar las intuiciones e ideas que tiene la gente.

En estas intervenciones es dónde más en valor se pone la importancia de la comunicación política, y la necesidad de que sea haga de forma profesional. Tener partidos capaces de pensar y desarrollar conceptos que  conecten con las necesidades de la gente y que consigan dar estructura a sus miedos y preferencias sin necesidad de entrar en grandes disquisiciones ni reflexiones técnicas es clave para que los votantes puedan estar bien representantes en sus instituciones. Porque los ciudadanos no nos levantamos un día pensando que en España había una burbuja inmobiliaria, ni había una casta política que hacía que las instituciones no nos representaran. Los ciudadanos teníamos y tenemos sensaciones de cosas que nos gustan o no nos gustan, que nos preocupan más o menos, pero pocas veces tenemos el tiempo y las ganas de estructurar estos conceptos en ideas concretas que puedan identificar un problema y buscarle soluciones.

Sin gente dedicada a articular estas demandas ciudadanas en propuestas y conceptos, los mecanismos de representación se limitan a aquellos muy movilizados y capaces de dedicarle horas de su día a la reflexión política profunda. Como hemos explicado bastantes veces en Politikon, la política es complicada, hacerla bien implica esfuerzos, conocimientos y tiempo. No podemos pedir que se haga buena política, que se haga para todos y no solo para los ricos, si no estamos dispuestos a pagar por ello.  Por eso hay que agradecer y recompensar a proyectos como Clase Valiente, proyectos capaces de hacer accesible y estructurado un mundo muy complejo pero necesario de conocer.