Política

PNV-PSE: ¿Atados al mismo mástil?

21 Sep, 2016 - - @plata_nacho

En esta lenta vuelta al cole en la que seguimos sin director de colegio, las elecciones vascas y gallegas pueden jugar un papel fundamental para entender los movimientos anteriores y posteriores a la fallida sesión de investidura de Rajoy. Esta entrada se centra en una de ellas, las vascas, quizá con menos impacto que las gallegas de cara a lo que ocurra en Madrid, pero que no deja de ser de interés para el lector de este blog. En Euskadi prevemos un juego entre dos bloques: el PNV por un lado, y EH Bildu y Elkarrekin Podemos por el otro. En este tablero, creemos, el PSE jugará un papel clave, con un Partido Popular quizá relevante, pero con poco margen de maniobra. ¿Resistirá el PSE los cantos de sirena que le lancen sus enemigos mejor disfrazados, o seguirá atado al mástil del firme timonel, Iñigo Ulises?

A la luz de los datos del último CIS, muy parecido a las encuestas más recientes (1, 2, 3), el panorama está como sigue: el PNV mantiene 27 asientos en el Parlamento vasco, con un nuevo competidor que roba a todos los demás. La candidatura de Elkarrekin Podemos entra con fuerza (14-15) y con un resultado que le sitúa virtualmente tercera, a poca distancia de EH Bildu (16). Más lejos, se encuentran PSE y PP, con 8 escaños cada uno. Ciudadanos como mucho entraría con un escaño, según algunas encuestas.

Antes de adentrarse en las elucubraciones es importante echar un vistazo a lo que nos dicen los datos sobre la composición demográfica e ideológica de los partidos. Lo primero que salta a la vista es la estrategia de transversalidad del PNV, que frente a la radicalización del eje nacionalista en Cataluña, lleva desde el comienzo de la crisis apostando por un discurso alejado del debate identitario, centrándose en la proyección de una imagen de buena gestión y seriedad. Estrategia que parece acertada si analizamos la transferencia de votos en los últimos años con base en las últimas encuestas del CIS para Euskadi. Si bien el porcentaje de personas que se consideran nacionalistas ha bajado en los votantes del PNV (de un 76% a un 69% en el recuerdo de voto) entre 2012 y 2016, el PNV apenas pierde votos desde 2012 (salvo un 6% hacia Podemos, quien roba muchos más votos a EH Bildu, PSE o IU), y, de hecho, gana en todos los frentes, sobre todo en PSE (8%) y PP (16%), y en menor medida Bildu (5%).

El viaje al centro del tablero del PNV se ve confirmado en la distribución ideológica del la intención de voto. El Gráfico 1 muestra la intención de voto según la posición ideológica de los votantes que va desde la extrema izquierda (1) hasta la extrema derecha (10). Como puede observarse, el partido jeltzale logra un ancho de banda realmente espectacular, desde el extremo de la derecha hasta superar en el centro izquierda (4) a todos los partidos y empatar con Podemos en el 3. Solamente este gráfico daría para varios análisis: ni Gramsci podría dar una mejor definición gráfica de hegemonía, a despecho, seguramente, de sus actuales predicadores. Parece mostrar, de paso, que no todas las élites occidentales están de capa caída, en Euskadi el establishment parece aguantar. Es más, en ausencia de Arnaldo Otegi, el análisis reposado del desarrollo de los debates electorales en los que ha participado Urkullu muestra, con bastante claridad, que incluso en el imaginario de los propios participantes solamente existe un candidato firme a la lehendakaritza, Iñigo Urkullu. Posiblemente nunca desde mediados de los ochenta ha existido en Euskadi una sensación tan compartida, sea o no de manera explícita, tanto en el espacio político como en el ciudadano.

Gráfico 1. Intención de voto e ideología

fig1 Fuente: CIS Septiembre 2016 – Euskadi                                       Iñaki Plata

 

No todo es PNV en Euskadi, sin embargo. Hay movimientos más profundos que también hay que analizar. El otro gran acontecimiento es la entrada de Podemos en Euskadi, con una selección de candidata que demuestra una clara intencionalidad de disputar el espacio a la izquierda abertzale. Las transferencias de voto respecto a 2012 nos muestra cómo Podemos se nutre principalmente de votantes de EH Bildu, PSE, PNV, IU, abstencionistas y nuevos votantes.

Los votantes de Podemos apenas se diferencian de los del PNV en cuanto a preferencias de autonomía e independencia: lo que diferencia a unos y otros es la edad. Algo tectónico se está moviendo, posiblemente relacionado con un cambio generacional y el agotamiento de un discurso de la izquierda abertzale con serias dificultades para renovarse. En cualquier caso, es interesante observar que el PNV también está siendo capaz de atraer nuevos entre los más jóvenes, donde pasa de una intención de voto entre 2012 a 2016 de 11.7% a 17.5% en el grupo 18-24 y de un 12.7% a un 17.2% entre los de 25-34. A pesar de la subida, en la disputa generacional el PNV no tiene la hegemonía que veíamos en el plano ideológico. EH Bildu y Podemos le superan claramente en las generaciones más jóvenes. Este es, probablemente, el reto estratégico más importante del PNV. Mantener su base consolidada mientras les disputa las generaciones más jóvenes a estos dos partidos para que no se conviertan en alternativa de gobierno.

 

Gráfico 2. Intención de voto y edad  fig2

Fuente: CIS Septiembre 2016 Euskadi                                      Iñaki Plata

Si este análisis es correcto, parece que PNV representa mejor y más que nunca una transversalidad que va desde lo rural a lo urbano, de lo viejo a lo nuevo, del conservadurismo hacia la socialdemocracia y desde posturas netamente independentistas hacia votantes no-nacionalistas. Si la economía no se tuerce y la recaudación sigue siendo alta para llevar a cabo políticas sociales, parece que hay hegemonía jeltzale para rato; y con una alternativa (EH Bildu – Podemos) creciendo en las generaciones más jóvenes (un grupo de edad con cada vez menos peso), y un PP y un PSOE con pocas herramientas para disputar un espacio cada vez más pequeño.

Pese a este foco de largo plazo, como decíamos al inicio, en el corto plazo el PSE puede jugar un papel fundamental. Hoy por hoy, la única posible alternativa a Urkullu la presentaría un acuerdo entre Bildu y Podemos, apoyada o permitida (con la abstención) del PSE. Por eso, y aunque Idoia Mendía está perdiendo votos a izquierda y derecha, el PSE es el único partido que puede apoyar una coalición de izquierdas (que sumaría seguramente la mayoría absoluta) o bien apoyar al PNV, con quien sumaría con una probabilidad muy alta más escaños que EH Bildu y Podemos, aunque no mayoría absoluta. Sin embargo, por un lado, parece difícil que el PSE apoye un gobierno en el participe Bildu. Por otro lado, la arquitectura institucional del Gobierno Vasco apunta a la inevitabilidad del pacto PNV y PSE. En Euskadi las Diputaciones Forales juegan un papel fundamental, ya que recaudan los impuestos y negocian con el Gobierno Vasco los presupuestos y las transferencias que cada Hacienda debe realizar. Pese a existir unos criterios de asignación, la negociación entre Diputaciones Forales y Gobierno Vasco es clave.

Casualidades de la vida, en las tres diputaciones el PNV gobierna en coalición con el PSE. Se trata de un pacto sólido, con muchos cargos designados por ambos partidos, que además se extiende desde hace unos meses a las tres capitales de provincias en las corporaciones municipales. Claramente, el destino de ambos partidos está más unido de lo que una campaña electoral les permitiría reconocer, ya que una ruptura de los acuerdos pondría en serias dificultades la gestión del entramado institucional vasco. Los incentivos están, por lo tanto, alineados hacia el matrimonio. Para muestra un botón: el eslogan de la campaña del PSE “JUNTOS-BATERA”, parece toda una declaración de intenciones.

Por último, es importante señalar que el Lehendakari se elige en una votación a la cual pueden presentarse uno o más candidatos. Si se presenta más de un candidato, los partidos pueden votar afirmativamente a alguno de ellos o abstenerse, pero en ningún caso votar en contra. Por tanto, con este sistema, el PP queda relegado a la marginalidad del voto (no nos imaginamos a Alonso votando a un Lehendakari de EH Bildu). Algunos han argumentado que podría existir un resquicio que permitiría un bloqueo institucional, del que el PP podría sacar tajada para solicitar el apoyo del PNV en la investidura de Mariano Rajoy. Si se presentara un solo candidato (Urkullu), se requeriría una mayoría de más síes que noes. Sin embargo, el PSE-EE podría proponer a Idoia Mendía para anular los votos negativos, y en cualquier caso las posibilidades de que esto ocurra son pequeñas, por lo que todo apunta a que el PP tendrá cero margen de maniobra.

En conclusión, vemos a un PNV cada vez más hegemónico, y un marco legal (elección del Lehendakari) y una lógica institucional (acuerdos en las tres diputaciones gobernadas con acuerdo PNV-PSE) que llevan claramente hacia un entendimiento PNV-PSE. Claro que aún quedaría por ver en qué posición dejaría tal acuerdo al PSOE en Madrid, con un Sánchez que tendrá que mover ficha, un PP acusando al PSOE de irse con Podemos y los nacionalistas y un Iglesias lanzando cantos de sirena al PSOE para acercarlo aún más a su arrecife… En Euskadi, al menos, parece claro que a corto plazo PNV y PSE seguirán atados al mismo mástil. A largo plazo, como dijo Keynes, todos muertos, aunque algunos antes que otros… Que cada cual saque sus propias conclusiones.