Economía

Trabas regulatorias y PYME en España

3 Dic, 2015 -

En septiembre publicamos el informe del Banco Mundial Doing Business en España 2015 donde se analiza la carga regulatoria a la que se enfrentan las pequeñas y medianas empresas en 19 ciudades españolas. Es la primera vez que se miden a nivel subnacional algunos de los indicadores publicados en el informe anual Doing Business, donde Madrid representa a España (la edición de 2016 se publicó el pasado 27 de octubre).

Para medir de forma aproximada las trabas regulatorias de un país, los indicadores de Doing Business hacen foco en los momentos clave en los que un emprendedor tiene que dirigirse a la administración pública y cumplir con la normativa vigente. En este informe subnacional se han escogido indicadores relacionados con trámites para los que existen diferentes regulaciones por parte de las administraciones territoriales o su ejecución se realiza por diferentes entidades. Se analizan 4 indicadores en 19 ciudades —apertura de una empresa, obtención de permisos de construcción, obtención de electricidad y registro de propiedades— y también se incluye el indicador de comercio transfronterizo que estudia la facilidad de importar y exportar a través de 5 puertos principales de la península.

Respecto a los resultados agregados de las diferentes ciudades, se puede observar que es más fácil hacer negocios en Madrid (Comunidad de Madrid) y Logroño (La Rioja), aunque en realidad el resultado de cada comunidad y ciudad autónoma varía según el indicador analizado. Las conclusiones principales las resumía fielmente Gerard Llobet en Nada es Gratis, pero me gustaría profundizar en la comparación internacional analizando las puntuaciones de la Distancia a la Frontera (DTF, Distance to the Frontier).

Figura 1. Clasificación agregada Doing Business en España 2015

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Fuente: Doing Business en España 2015.

 

La DTF es la puntuación agregada por indicador en una escala de 0 a 100, siendo 100 la mejor puntuación que viene determinada por la mejor práctica internacional (para una explicación detallada de cómo se calculan las clasificaciones y la DTF ver este link). Aunque la escala sea la misma en todos los indicadores, la distribución de los países es heterogénea. Por ejemplo, según Doing Business 2015, el 25% de los países obtenían puntuaciones entre 75 y 100 en la DTF del indicador de comercio transfronterizo (figura 2)[1]. España, con una puntuación de 84,35 se situaba en el primer cuartil, es decir, entre el 25% de economías más eficientes. En el caso de apertura de empresas, sin embargo, Andalucía, que es la comunidad autónoma con la mejor puntuación (86,50), está en el segundo cuartil a nivel mundial. Es decir, que hay que leer la DTF en relación con el resto de países.

Figura 2. Distribución de países en el indicador de comercio transfronterizo

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Fuente: Doing Business en España 2015.

 

Aclarado este punto metodológico, podemos analizar los resultados de Doing Business en España 2015 con más detenimiento. Para empezar, existe gran variación entre las ciudades analizadas, sobretodo en el caso de permisos de construcción y de obtención de electricidad (figura 3). En permisos de construcción vemos que La Rioja, con una puntuación de 79,15, se ubica en el mejor cuartil de economías analizadas por Doing Business, mientras que Galicia se sitúa en el último cuartil. No es casualidad que la mayor variación se de en este área ya que se trata de una materia de competencia local donde además la tramitación es conocidamente compleja. De hecho hemos observado que este suele ser un área de gran variación incluso en los países más centralizados. Lo que sí es sorprendente es la magnitud de la variación. Por lo tanto existe mucho potencial de mejora si se replicasen las mejores prácticas nacionales. Barcelona, por ejemplo, es de las ciudades donde más se ha avanzado con la tramitación online de licencias de construcción.

Figura 3. Puntuación mínima y máxima por indicador y comparadas a nivel internacional

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Fuente: Doing Business en España 2015.

 

Curiosamente, vemos que salvo en obtención de permisos de construcción, todas las CCAA están por debajo de la media de la Unión Europea y ninguna se sitúa entre el mejor cuartil de las economías analizadas. Es decir, que las ciudades españolas pueden aprender de las buenas prácticas locales, pero deberían ir más allá y fijarse en las buenas prácticas internacionales. ¿Cuáles son las áreas en las que se debería mejorar? Depende del indicador.

 

Abrir una empresa en España se ha simplificado en los últimos años y se han introducido diversas herramientas de tramitación telemática, pero el proceso sigue siendo menos ágil y más costoso que en los países de altos ingresos de la OCDE: de media se requiere el doble de trámites y de tiempo (9,4 trámites y 17 días, frente a 4,8 trámites y 9,2 días). La tramitación es relativamente similar en todo el país cuando se trata de una empresa que no necesite permisos especiales, es decir, el caso de las llamadas actividades inocuas. Sin embargo, el panorama cambia radicalmente cuando se trata de empresas que realicen actividades industriales. En el informe analizamos el caso de una empresa que realice una actividad industrial —pero se trata de una PYME, no de la gran industria— y las variaciones por ciudad son llamativas (figura 4). El coste varía desde el 1,6% de la renta per cápita en Andalucía y el 20,1% en Catalunya —y aquí nos referimos al coste relacionado con trámites por su naturaleza de industria, que se suma a los costes de constituir una empresa de cualquier naturaleza. El tiempo necesario oscila entre 2 meses en Castilla y León y 8 meses en la Región de Murcia.

 

Figura 4. Comparación del tiempo y coste necesarios para abrir una empresa sencilla y una empresa que vaya a realizar una actividad industrial

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Fuente: Doing Business en España 2015.

 

En otros indicadores el principal obstáculo es el coste, como es el caso de registro de propiedades. Transmitir una propiedad en España es relativamente rápido a nivel internacional, pero el tipo medio del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP) calculado como porcentaje de la propiedad es de los más elevados de las economías de altos ingresos de la OCDE[2].

En conclusión, las diferencias observadas entre ciudades y comunidades autónomas españolas apuntan hacia las posibilidades de mejora a base de compartir buenas prácticas locales. La comparación internacional señala que es necesario seguir simplificando la regulación empresarial a todos los niveles de gobierno.

 

[1] Los datos se refieren al informe Doing Business 2015. La metodología del indicador ha cambiado en la edición de 2016 y con ella la puntuación de los países.

[2] La metodología de Doing Business calcula los costes del indicador registro de propiedades como porcentajes de la propiedad, que a su vez está fijada en función de la renta per cápita, para poder hacer comparaciones internacionales.