He colaborado con Politikon casi desde el principio, aunque me he dejado ver bastante poco por aquí. El curioso que me busque en los archivos del blog encontrará apenas un puñado de artículos y alguna participación suelta en las primeras tertulias. Para colmo de males, esa poca actividad ha estado siempre rodeada de muchos posts prometidos que nunca he terminado, de muchos proyectos que no han llegado a buen puerto. Aunque he escrito poco, siempre he estado entre bambalinas, ejerciendo, por decirlo de forma elegante, de discussant interno. Sin embargo, ha llegado el momento de cambiar un sombrero por otro, así que me uno desde hoy formalmente como nuevo editor.

Repito lo dicho: escribo poco. Más aún, debo confesar (con cierta dosis de vergüenza) que no sigo demasiado la actualidad. Parece un perfil extraño en un proyecto como Politikon, pero creo que complementa bien al de los otros miembros del equipo. Al fin y al cabo, todos compartimos los mismos intereses temáticos y una misma aproximación metodológica cuando nos enfrentamos a una problemática social o política. Mi experiencia cae más del lado académico, aunque siempre ha estado centrada en los aspectos indeseables y quizás inevitables de los sistemas políticos e institucionales, uno de los temas favoritos de este blog. He escrito, por ejemplo, sobre las condiciones bajo las cuales los votantes no castigan la corrupción, sobre comportamiento electoral cuando es necesario hacer sacrificios entre dimensiones contradictorias de representación, sobre las condiciones bajo las cuales los conflictos sociales no pueden ser procesados por la competición política, o sobre la polarización del debate político en las redes sociales.

Os cuento dos cosas nada más sobre mi. Soy el miembro de Politikon más alejado de España. Vivo y trabajo desde hace dos años en San Francisco como data scientist para una empresa de investigación social, así que no debería ser ninguna sorpresa que mi aproximación sea fuertemente cuantitativa. Antes de eso, hice mi doctorado en Ciencia Política en New York University, a donde llegué desde el Centro de Estudios Avanzados en Ciencias Sociales (CEACS) del Instituto Juan March. Mi formación original es como historiador, pero me temo que eso ya no es más que una línea en mi currículo.

No tengo certeza absoluta sobre ningún tema. Todo lo que puedo ofrecer es mi opinión sobre las áreas con las que estoy familiarizado. En la medida de lo posible, esa opinión estará fundamentada sobre mi lectura personal de los resultados acumulados por la investigación académica en ciencias sociales, y por tanto siempre abierta al debate teórico y a nueva evidencia empírica. Creo además que ese es la misma actitud que Politikon ha intentado mantener en los últimos cinco años, y es por eso por lo que he decidido sumarme al proyecto.