Sociedad

Cuando es mejor que el médico no te vea

30 Ene, 2015 - - @egocrata

Supongamos que un paciente es ingresado en un hospital con un problema cardiaco grave: infarto, paro cardiaco o algo peor. Cualquier persona querrá ser tratada por los mejores médicos, los mejores cirujanos, los expertos más competentes, probablemente; tener buenos doctores debe ser importante.

Esto parece lógico, pero resulta no ser así. En un estudio reciente (vía) cuatro médicos decidieron analizar si la calidad de los médicos en un hospital afectaba la tasa de mortalidad de los pacientes de forma significativa, y el resultado parece indicar lo contrario.

La metodología empleada es francamente ingeniosa. Los mejores cardiólogos americanos se reúnen dos veces al año en dos grandes conferencias en el alguna ciudad del país, con más de 10.000 participantes. Esto quiere decir que durante dos semanas todos los hospitales de Estados Unidos pierden a sus mejores especialistas para mayor gloria de la ciencia, quedándose los médicos de segunda división en los quirófanos.

Con estas fechas en mente, los autores comparan las tasas de supervivencia de pacientes de Medicare (el seguro médico federal para jubilados) ingresados en hospitales durante los congresos, y los comparan con aquellos que llegan al hospital durante las tres semanas anteriores y posteriores a ambos eventos. Controlando por un montón de variables, el resultado es que la tasa de mortalidad de pacientes con insuficiencia cardíaca atendidos en hospitales universitarios (donde los médicos van más a congresos) era de un 25% en condiciones normales, y un 17% durante congresos. La diferencia para paradas cardiorrespiratorias era aún mayor, con un 59% muriendo en días de congreso, comparado con un 69% cuando las estrellas estaban en la sala. Es decir, tener al mejor cardiólogo del hospital fuera del hospital aumentaba la probabilidad de supervivencia.

¿Por qué sucede esto? Los autores dan varias hipótesis. Quizás la ausencia de especialistas hace que el resto de médicos sea más cuidadosos, reduciendo la mortalidad. Quizás los hospitales hacen menos operaciones quirúrgicas rutinarias, ya que no tienen el equipo al completo, sólo metiendo al quirófano a gente que realmente lo necesita con los médicos más descansados. O quizás (y creo que es la hipótesis más interesante) los médicos intentan evitar hacer operaciones complicadas o agresivas esos días, que acostumbran a ser más arriesgadas (y caras).

Aunque los resultados son curiosos, es importante no sacar conclusiones apresuradas. Para empezar, el estudio sólo miraba la tasa de supervivencia de los pacientes en los 30 días posteriores a su estancia en el hospital; es posible que los tratamientos más arriesgados mejoran la supervivencia a largo plazo de los pacientes, por ejemplo, y los datos no capturen esta tendencia. También puede ser que los hospitales americanos estén recurriendo a cirugías complicadas (y caras) con demasiado entusiasmo, y que la cautela de los cardiólogos de segunda sea mejor opción.

Como de costumbre, es un estudio; necesitamos más análisis para poder decir exactamente qué está sucediendo. No es la primera vez que leo un informe diciendo que en Estados Unidos los médicos a veces son propensos a utilizar tratamiento innecesariamente agresivos (y caros) sin que haya demasiada evidencia empírica sobre su efectividad, de todos modos, así que no es del todo sorprendente.

Una nota al margen: tradicionalmente los hospitales y médicos americanos cobran de las aseguradoras por procedimiento, no por paciente. Es decir, a menudo ganan más dinero con un bypass triple que con una intervención menor. Esta es una de las causas del alocado gasto en sanidad en Estados Unidos, y es una de las cosas que la reforma de la sanidad de Obama está empezando a cambiar. Los costes de la sanidad en Estados Unidos han empezado a disminuir los últimos años en parte por este motivo.