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Irak y los estados imposibles

19 Jun, 2014 - - @egocrata

El avance de los rebeldes islamistas sobre Mosul, Kirkuk y Bagdad ha reabierto el debate sobre la retirada de Irak. Obama prometió sacar a Estados Unidos del país durante la campaña, y ante el rechazo del gobierno iraquí de permitir la presencia de tropas americanas, completó la retirada el 2011. Los republicanos no han dudado a acusar al Presidente de salir antes de tiempo (sin prestar atención que fue la invasión americana la que rompió el país para empezar). Más allá del error o no en cómo Estados Unidos dejó el país, vale la pena repasar las implicaciones del renacido conflicto, y lo difícil que va a ser solucionarlo.

Irak no es un sitio agradable

Empecemos por el principio: Irak, como casi todos los países de la región, tiene unas fronteras bastante arbitrarias. Este hecho se cita a menudo como una de las causas de la inestabilidad de la región, pero es un mal punto de partida. Para empezar, la idea que un grupo de geógrafos con buenas intenciones pueden arreglar los problemas del mundo redibujando mapas es una fantasía. Primero, porque crear estados étnica o religiosamente homogéneos es casi imposible en prácticamente cualquier lugar del mundo sin migraciones forzosas. Segundo, y más importante, casi cualquier cambio de fronteras representa crear ganadores y perdedores, y eso lleva a conflictos ya de por sí. Los estados multireligiosos y multiétnicos son marginalmente más inestables; pero cualquier intento de redibujar fronteras es un ejercicio complicado.

Dicho esto, lo cierto es que los iraquíes no son gente con suerte. El país siempre ha sido una mezcla complicada de grupos étnicos que mantuvieron la paz social durante décadas bajo el expeditivo método de vivir bajo un tirano despiadado. Como todos los países relativamente pobres con petróleo, es difícil conseguir instituciones democráticas estables: el conflicto político siempre acaba girando alrededor del control de los recursos naturales, y repartirlos es extraordinariamente complicado. La invasión americana, además, hizo mucho por desmantelar las estructuras del estado en el país: la debathificación, combinada con la disolución del ejército, hicieron un daño atroz. Los años de ocupación, lejos de traer la creación de estructuras estatales modernas, acabaron en un guerra civil que sólo se terminó mediante la colaboración con los líderes tribales suníes para poner fin a la insurgencia. Salió bien, pero no es una forma demasiado decente de crear un estado eficaz.

Tener un ejército no quiere decir gran cosa

Por muy fogueados que estén los tipos de ISIS, las hazañas bélicas del ejército de Irak estos días han sido bastante lamentables. Incluso antes del avance de ISIS, las fuerzas gubernamentales estaban perdiendo 300 soldados al día, la inmensa mayoría vía deserciones. El estado iraquí no ha sido capaz de generar una lealtad estable entre sus fuerzas de seguridad, y estas no tienen ningunas ganas de hacerse el héroe.

El ganador de la guerra de Irak fue Irán

No se repite a menudo, pero Irán fue el gran beneficiado de la ocupación de Irak. Pre-invasión, Irán, chiíta, tenía como vecino a Irak, país de mayoría chií pero dominado por sunís. Tras la retirada de los americanos, Irak está controlado por gobierno chií extraordinariamente débil, que depende de Irán casi tanto como de Estados Unidos.

La aparición de ISIS, los chiflados (suní) salidos de Siria y expulsados de Al Quaeda por ser excesivamente radicales, es una amenaza para el débil gobierno de Bagdad, pero coloca a los iraníes ante una deliciosa ironía: Estados Unidos está al lado del gobierno de Irak, y está casi forzado a apoyarles. No sólo se libraron de Saddam, sino que además los americanos ahora están prácticamente forzados quizás no a luchar a su lado, pero al menos sí a combatir un enemigo común. Como regalo extra, ISIS era también enemigo del Assad en Siria, dictador del que los americanos se querían librar. Realmente lo de invadir Irak tuvo su mérito.

ISIS no es el principal problema de Irak

La gente de ISIS lo tendrán complicado para mantener la lealtad de la población en los territorios que controlan.Por mucho que actúen como un estado recaudando impuestos en Siria, no tienen suficientes tropas para controlar la población, y son demasiado extremistas incluso para el suní enfurecido medio local. Las victorias militares de ISIS no son tales: lo que hemos visto es la desintegración de un ejercito chiíta ante rebeliones urbanas suníes con apoyo externo.

El peligro para Irak no son estos turistas: el peligro es que los suníes autóctonos vuelvan a las andadas de los años de la guerra civil durante la ocupación americana, pero esta vez sin marines intentando poner paz a cañonazos. ISIS ha demostrado que el régimen chií no es capaz de controlar su territorio; el retorno de la guerra sectaria es una posibilidad real.

¿Salieron los americanos demasiado rápido?

Es una pregunta legítima: ¿podrían los americanos haber hecho un mejor trabajo al salir del país? Es fácil decir que la salida de Irak fue precipitada, pero lo que es más complicado resolver es cuáles eran las alternativas. Para empezar, el gobierno de Irak rechazó que Estados Unidos dejará tropas en el país. Decir que eso es lo que Obama debería haber hecho es absurdo, si nunca tuvo el apoyo local. Aún con ese apoyo, me es difícil entender por qué diez años de ocupación iban a dar necesariamente un mejor resultado que ocho. Las divisiones étnicas de Irak no se iban a desvanecer en dos o cinco años, y el ejército iraquí no iba a mejorar mágicamente con un par de años más de entrenamiento. El problema no es ese; el problema es que nadie quiere luchar por este Irak.

No hay opciones buenas

Irak está roto -y me temo que no hay soluciones aceptables para nadie estos días. Reinvadir el país es inviable (la opinión pública americana no está para estas cosas); apoyar el gobierno de Maliki es como intentar mover una piedra empujándola con un mondadientes; dejar que Irán intervenga es derrotar un enemigo fortaleciendo a otro; bombardear rebeldes no acostumbra a hacer feliz a la población local, y sirve de bien poco si el ejercito iraquí no está por la labor de hacer su trabajo.

La «solución» más probable será la de evitar que Irak caiga en el caos, pero sin arreglar los problemas de fondo. Mantener la guerra civil iraquí al nivel de «gente matándose ocasionalmente» en vez de permitir que degenere en una nueva dictadura represiva salida de una catástrofe étnica. Es un arreglo bastante deprimente para los iraquíes, ciertamente, pero ya hemos dicho que no son un país con suerte.

Lo mejor que puede salir de todo esto, siendo generoso, es que Estados Unidos e Irán quizás acaben por cooperar. Lo cierto es que a estas alturas los dos países tienen más enemigos en común que cosas por las que odiarse. Resolver la cuestión nuclear será difícil, pero una distensión entre ambos no es imposible.