Educación

Estudiantes que se van, ¿para no volver?

21 May, 2014 - - @politikon_es

Pues no lo sabemos con certeza, pero lo que sí podemos decir es que los estudiantes que se van al extranjero para continuar sus estudios no regresan inmediatamente al finalizarlos. Al menos, así sucede en los Países Bajos según el artículo de Oosterbeek y Webbink publicado en 2011, donde precisamente analizan cómo afecta el ser beneficiario del Talentenprogramma a la probabilidad de volver a residir en el país de origen en el corto plazo (o lo que es lo mismo, en los primeros años de la vida profesional).

El Talentenprogramma es un sistema de becas financiado en su totalidad por el gobierno neerlandés, cuyo objetivo es que alumnos excelentes puedan continuar estudiando en el extranjero por un período máximo de un año tras haber completado el grado¹. El programa empezó en 1997 y sigue en activo. Aproximadamente 40 becas están disponibles cada año. Los estudiantes que las solicitan son evaluados por un comité, que utiliza un procedimiento de rankeo en dos fases para asignar los fondos con un máximo de 18000 euros por estudiante. Primero, divide a los estudiantes en categorías², y las becas se asignan a los estudiantes de la categoría más alta. Si sobran recursos, se asignan a los estudiantes de la segunda categoría. El proceso continúa hasta que no hay dinero suficiente para financiar a todos los estudiantes de una categoría. Entonces, los estudiantes dentro de esta categoría se rankean individualmente y se asignan los recursos empezando por el mejor rankeado hasta que se terminan.

Lo primero que hacen los autores es definir el rango de corte para cada año como el rango del primer estudiante que no recibió la beca ese año, y después re-escalan los rangos haciendo la diferencia entre el rango individual y el rango de corte: así, los que tienen un rango relativo positivo estuvieron por encima del corte y obtuvieron los fondos. Es importante reparar en que, dado que no todos los años se reciben las mismas solicitudes ni los candidatos tienen las mismas características, el rango de corte no es constante en el tiempo.

Se busca estimar el efecto de haber estudiado en el extranjero sobre si las personas que solicitaron³ estas becas entre 1997 y 2002 viven en 2005 en los Países Bajos (es decir, el objeto de estudio es una variable binaria). Para ello, se controla por, entre otras cosas, el rango relativo de cada individuo, el sexo, la edad, la educación del padre y la duración y el campo de los estudios previos. Sin embargo, la estimación podría estar sesgada si la hacemos directamente. El motivo es que los estudiantes que tienen mayor inclinación a vivir en el extranjero también pueden tener mayor inclinación a estudiar en el extranjero. Para corregir este sesgo potencial, se usa la variable “ser beneficiario de la beca” como instrumento de estudiar en el extranjero. Así, se puede explotar la variación exógena en la probabilidad de estudiar en el extranjero que se genera por el diseño de la asignación de los fondos. Recordemos que el rango de corte varía con los años y se determina después de recibir las solicitudes. El análisis utiliza dos medidas distintas para la variable “estudiar en el extranjero”: una es una variable binaria (sí o no), mientras que la otra mide los meses que el solicitante pasó estudiando fuera. Los autores hacen esta distinción porque muchos de los solicitantes que no recibieron la beca fueron a estudiar al extranjero de todos modos, gracias a otras fuentes de financiación.

El artículo concluye lo siguiente: primero, que el recibir la beca aumenta en 27 puntos porcentuales la probabilidad de estudiar en el extranjero; o, si la variable dependiente es el número de meses, que recibir la beca incrementa la duración de la estancia en el extranjero unos 6 meses. Segundo, que el haber sido beneficiario de esta beca reduce en 30 puntos porcentuales la probabilidad de estar viviendo en los Países Bajos durante los primeros años de la vida profesional. Tercero, que el haber estudiado en el extranjero reduce en hasta 100 puntos porcentuales la probabilidad anterior⁴. La interpretación más natural del grandísimo impacto del tercer efecto es en términos de “local average treatment effect”: los solicitantes que no hubiesen podido estudiar fuera sin la financiación de la beca, estarían actualmente residiendo en los Países Bajos de no haberla recibido. Este podría ser el caso si los estudiantes enfrentaran restricciones de crédito y tuvieran mejores perspectivas laborales en el país de destino que en el país de origen.

Sin embargo, la propia naturaleza del estudio hace difícil extender estos resultados al total de la población. Como los propios autores advierten, el tiempo puede ser una variable fundamental: los estudiantes que pueden acceder a estas becas acaban de terminar sus estudios de grado y se abre una nueva etapa en sus vidas. Además, el estudio tampoco concluye que no vayan a volver nunca: lo que dice es que no vuelven inmediatamente y que encuentran acomodo laboral en el extranjero durante los primeros años del ejercicio profesional.

Pero, a pesar de las limitaciones, los resultados son relevantes por las características de los destinatarios de los fondos: estos estudiantes excelentes son probablemente parte del conjunto de los individuos más productivos de la sociedad. Aunque es muy positivo que continúen su formación en el extranjero para seguir acumulando capital humano y formar redes de contactos, el perderlos a largo plazo es muy costoso para el país de origen (y muy beneficioso para el país de destino).

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¹: Nótese la diferencia con el programa Erasmus, que está dirigido a alumnos que aún no han finalizado el grado.

²: El número de categorías varía con los años. En el período estudiado en el artículo, de 1997 a 2002, ha habido un mínimo de 4 y un máximo de 7 categorías.

³: Solicitar una beca no implica que se haya concedido.

⁴: Todos los efectos hallados son estadísticamente significativos.