Economía

Reforzando el monopolio de AENA vía privatización

29 Oct, 2013 - - @egocrata

Tras negarlo unas trescientas veces, el gobierno hará lo que todo el mundo esperaba: privatizar AENA. El gestor aeroportuario español está ahogado con sus deudas tras años de inversiones extravagantes, pero no deja de ser una empresa apetecible. España es un destino turístico de primer orden, el tráfico aéreo internacional lleva años aumentando (no el interior – el AVE se lo ha cargado) y los aeropuertos españoles tienen toneladas de capacidad ociosa y mucho potencial para crecer.

Los detalles de la privatización, sin embargo, me parecen un tanto preocupantes. Primero, no es una privatización completa; el estado seguirá manteniendo un 40% de la empresa, siendo con diferencia el mayor accionista. Esto quiere decir que por un lado AENA seguirá teniendo casi las mismas tentaciones de liderazgo chapucero y ultrapolitizado de los últimos años, con su aprecio por los elefantes blancos, a la vez manteniendo la garantía implícita sobre su deuda del sector público. El proceso de selección de los inversores es casi una oda a la dedocracia politizadora; el «núcleo duro» será, casi seguro, un montón de amiguetes bien colocados, no un proceso de mercado medio serio. La AENA post-privatización tiene muchos números de ser un engendro casi igual de arbitrario e ineficiente, regulado y protegido por el estado.

Lo más irritante del proceso, sin embargo, no es el modelo privatizador en sí, sino la insistencia en vender toda la empresa en bloque. El modelo aeroportuario español de una sola entidad centralizada controlando todos los aeropuertos del país es muy inusual. Los aeropuertos normalmente están en manos de ayuntamientos, regiones o áreas metropolitanas, no de un monopolio gigante con precios uniformes. El resultado, en el caso español, es esta absurda combinación de sobreinversión por motivos políticos y gestión monstruosamente ineficiente de la red al intentar pagar el sistema mediante subvenciones cruzadas. AENA está más preocupada por maximizar ingresos que en atraer tráficos ahí donde puede haber demanda. La mezcla de inversiones de prestigio estilo Barajas junto con una política de tasas bananera significa que ningún aeropuerto tiene una política comercial específica, haciendo el sistema aún más ineficiente.

Si Fomento realmente quisiera mejorar la gestión de los aeropuertos españoles,  el primer paso no debe ser privatizar AENA, sino romperla. Ceder Barajas a la Comunidad de Madrid, el Prat al área metropolitana de Barcelona (no la Generalitat- el control local tiene sus ventajas en este campo, y ya sabemos el gran trabajo del gobierno catalán en Lleida), Palma a Mallorca, etcétera, así como una serie de reglas y normativas sobre cómo privatizarlos. Si los gobiernos autonómicos quieren la gestión, perfecto, todo suyo. Si no la quieren, hora de vender los aeropuertos uno a uno, y dejar que compitan entre sí.

Los aeropuertos huérfanos, sin administraciones o compradores privados… bueno, quedan dos opciones. Si son modestamente o estrictamente necesarios (aeropuertos en una de las islas, por ejemplo), Aena puede seguir operándolos. Si no lo son… bueno, las terminales vacías hacen centros comerciales o macrodiscotecas estupendos. En las pistas siempre se pueden probar coches.

Lo que parece claro, me temo, es que la privatización de AENA como está ahora mismo diseñada es otra chapuza. Ni arregla el problema, ni cambia los incentivos de nadie. Es sólo una medida recaudatoria a corto plazo, sin ningún plan de futuro. Como casi todo lo que hace este gobierno, vaya.