Política

Qué se puede esperar de la transparencia

19 Jun, 2013 -

Escribo este breve análisis como respuesta a algunos de los argumentos presentados en el artículo “En la transparencia confiamos” de Pablo Simón. He considerado hacer esta replica para abogar a favor de los mecanismos de la transparencia gubernamental.

En la discusión política en torno a la Ley de Transparencia en España, cada vez es más común escuchar muchas alusiones a las bondades y horrores que, según los distintos interlocutores, tiene la transparencia gubernamental. Y lo cierto es que estos mensajes confusos en torno a la transparencia pueden llegar a convertirla en una palabra atrapatodo que distorsione su significado.

En particular, existen tres conceptos en este tipo de debates y que, aunque están relacionados, a menudo se utilizan de manera imprecisa: rendición de cuentas, transparencia y corrupción. El primer concepto, la rendición de cuentas, puede entenderse como un mecanismo para informar/justificar y para evaluar/sancionar las decisiones y las acciones que llevan a cabo los gobiernos. Por su parte, el concepto de transparencia, aunque ligado al anterior, se enfoca únicamente en la información/justificación de dichas decisiones y acciones de gobierno —es decir, no incluye mecanismos de sanción—. Finalmente, la corrupción es un concepto distinto, que se refiere a la apropiación ilegítima de un bien público para beneficios privados.

Una vez aclarados estos conceptos, revisaré qué se puede esperar de la transparencia, qué es lo que ésta es capaz de ofrecer:

– La transparencia permite disponer la información gubernamental para poder llevar a cabo procesos de evaluación y de sanción. Es decir, la transparencia es el primer paso para la puesta en marcha de mecanismos de rendición de cuentas más ambiciosos que incluyen la evaluación y la sanción de los contenidos de dicha información y sus responsables, tanto por parte de los ciudadanos —rendición de cuentas vertical—, como de las distintas agencias públicas que tienen como objetivo el control de los gobiernos —rendición de cuentas horizontal (sobre este punto sugiero este estudio y este otro).

– La transparencia no es información trivial, esta va más allá de saber cuánto ganan los representantes políticos y mucho más allá de la información banal que permite saber cuánto se gasta en mantelería la casa real. La transparencia sirve para proporcionar información sobre políticas públicas como la sanidad, la educación, el medio ambiente. Sin ella, no se podría conocer ni evaluar si los gobiernos están llevado a cabo una buena gestión. Por ejemplo, sirve para saber si las listas de espera sanitarias están mejorando, o bien, sirve para saber porqué y cómo se llevó a cabo la adjudicación de una concesión de un servicio público a una entidad privada, qué parámetros de elección se siguieron, pero también servirá, posteriormente, para que las decisiones y acciones que lleven a cabo estas entidades no sean opacas (me gustaría sugerir algunos ejemplos de políticas de transparencia, como esta política y esta otra, y también este ejemplo de rendición de cuentas).

-La transparencia permite conocer lo que hacen las múltiples manos que participan en las decisiones y acciones de gobierno, es decir, permite hacer visible lo que hacen los diversos responsables, como los altos cargos, cuyas acciones están sujetas a escasos mecanismos de control público. En las democracias representativas los ciudadanos pueden evaluar y sancionar a sus gobiernos a través de los procesos electorales. Sin embargo, éstos son insuficientes, ya que las acciones de gobierno tienen repercusiones todos los días en la vida de las personas. La transparencia permite conocer, a lo largo del período de gobierno qué es lo que hacen estos responsables en cada una de las políticas públicas que implementan. Quienes banalizan la transparencia olvidan que la exigencia de representativad de las democracias no debería limitarse únicamente al momento del voto.

– La transparencia, al buscar hacer visible la información pública, está basada en el principio liberal de controlar el poder político. Es errónea la interpretación de aquellos que piensan que la trasparencia es el medio para restablecer la confianza de los ciudadanos en sus gobiernos. De hecho, diversos estudios señalan que la transparencia no está relacionada con la confianza ni con la legitimidad ya que los ciudadanos pueden volverse más críticos al conocer los resultados de la gestión de sus gobiernos (me refiero a este estudio y este otro). Sin embargo, es importante defender la transparencia no sólo porque es un medio para controlar al gobierno, sino también, porque se trata de un bien público que no debe ser apropiado por nadie.

– La transparencia no elimina la corrupción, ya que ésta está ligada a muchas otras cosas, que van desde la ética pública hasta el entorno institucional en el que se desarrollan los gobiernos, pero al hacer visible la información se reducen aquellos ámbitos de opacidad y de discrecionalidad en los que la corrupción prolifera (sobre este tema me parece significativo este análisis).

– La transparencia no es hurgar en la vida íntima de las personas, sino más bien, indagar en la información que, por su naturaleza pública, pertenece a los ciudadanos. Es decir, es indagar en los archivos públicos, en toda la documentación pública que forma parte de las decisiones y acciones de gobierno. Pero sobre todo, es en este proceso que la trasparencia permite que los ciudadanos puedan saber lo que sucede en la toma de decisiones de sus gobiernos, para que no sean sólo las élites o los grupos de presión quienes tengan acceso a esta información.

Como sabemos, la Ley de Transparencia en España está en trámite. Hay elementos que están mejorándose, como la posibilidad de dotar de autonomía al órgano encargado de llevar a cabo esta política, pero también hay vacíos importantes, como la no incorporación de los partidos políticos en el listado de los sujetos que están obligados a proporcionar información pública. Hay varios elementos que es necesario seguir discutiendo, pero ya se están dando los primeros pasos para garantizar el derecho de acceso a la información pública. Es el primer paso. Después tendremos que demandar que los contenidos de esta información produzcan consecuencias, a partir de la puesta en marcha de mecanismos más ambiciosos de rendición de cuentas que incluyan la evaluación y la sanción.