Hispania.

Las (no) explicaciones de Rajoy

2 Feb, 2013 - - @egocrata

Un Presidente del Gobierno acusado de corrupción comparece ante la prensa vía señal de video remota sin admitir preguntas. El tipo tiene la jeta de llamarlo «transparencia». El partido presenta los resultados de una «auditoría interna» (algo que ya de por sí tiene una credibilidad cuestionable) mediante una intervención de su tesorera, pero sin presentar ningún documento. Como forma de demostrar que el Presidente del Gobierno no ha cobrado dinero en negro, el partido va a hacer pública su declaración de la renta, documento donde obviamente no vamos a ver el dinero que no ha declarado. En sus declaraciones, el Presidente ha negado haber cobrado de forma irregular, pero no ha dicho ni una palabra sobre la existencia o no de millones de euros en donaciones secretas ilegales al partido, algo igual o más grave que los cobros.

Mientras tanto, nadie ha dado ni una sola explicación remotamente creíble sobre qué son esos documentos de Bárcenas con todos esos ingresos y pagos. ¿Son apuntes a mano antes de pasarlo a ordenador? ¿Está el tesorero del PP haciendo cuentas de fantasía en sus ratos libres imaginando un mundo con sobornos y donaciones? En las viejas redes de patronazgo político en Estados Unidos (las political machines de toda la vida) hay una larga tradición de mantener dos o tres candidatos / líderes separados de la fontanería corrupta del partido, preservándolos para poderlos presentar como candidatos o moverlos a nivel nacional.

A ver, entiendo lo de la presunción de inocencia. Entiendo que demostrar no haber hecho algo es complicado. Entiendo incluso que una organización corrupta pueda serlo a espaldas (o con la pasividad cómplice) de su jefe. Pero aún así, son acusaciones extraordinariamente graves acompañadas de pruebas igualmente extraordinarias. Lo mínimo que podía hacer el PP hoy es tomarse el problema en serio, no repetir que todo es falso y creer que alguien va a aceptar esa explicación. Especialmente viniendo de un tipo que ha roto todas y cada una de las promesas que hizo durante la campaña electoral y se ha quedado tan ancho.

En una democracia normal un político dimite cuando le pillan utilizando el teléfono del trabajo para llamar a sus (cuatro) amantes. También dimite cuando se ha ido de vacaciones (sin cometer ninguna ilegalidad) con amigos millonarios.  O cuando es pillado plagiando una tesis. También cuando la prensa revela planes de construir una fábrica de armas en Arabia Saudí, o cuando un ministerio otorga subvenciones de forma errónea. Cuando un cargo público en una democracia medianamente decente es acusado de hacer algo sospechoso y no puede dar una explicación meridianamente plausible, lo habitual es dimitir de inmediato. Rajoy ha sido incapaz hoy de explicar los documentos publicados esta semana.

El PP tiene que producir una explicación creíble, sólida y documentada los próximos días. No pueden apelar a su credibilidad. El partido es acusado de haber recibido millones de euros de forma ilegal, algo que ni se han molestado en desmentir hoy. Tenemos los pagos en dinero negro. Cualquier cosa que no sea una auditoria externa y total cooperación con los tribunales es poco más que una broma a estas alturas. No hay mucho más que añadir.

Correcciones: en el artículo original señalaba de forma incorrecta que Rodrigo Rato y José María Aznar no aparecían en la lista. Si que están.