Política

Sí, la gente protesta más

8 May, 2012 - - @jorgegalindo

Desde más o menos el principio de la crisis, tanto Roger Senserrich como yo (además de otra mucha gente, por supuesto) veníamos preguntándonos por qué la gente no protestaba, y quejándonos incluso de que los jóvenes no saliesen más a la calle ante la desastrosa situación laboral. El 15 de mayo de 2011 supuso, sin duda, un punto de inflexión al respecto. Me he entretenido un rato con los datos del barómetro del CIS de abril que ha salido hoy mismo, y ahí van algunas conclusiones meramente descriptivas.

Primera y principal, por si quedaba alguna duda:

(Nota: siento la irregularidad temporal de la serie, es culpa del CIS, que no pasa la pregunta en cuestión cuando debería). Creo que queda bastante claro que, independientemente de que exista algo llamado 15M o no, lo que sí pasó en ese momento es que la gente comenzó a salir más a la calle. A modo de hipótesis, las redes de seguridad (tanto estatales como familiares) comenzaron a resentirse y a agotarse. Esto, sumado a que tres años seguidos de crisis erosionan de manera definitiva las expectativas de futuro, hicieron que las protestas comenzasen «en serio».

Las formas principales de protesta se muestran a continuación:

Manifestarse, firmar peticiones y hacer huelga (atención: en la pregunta directa del CIS sobre la huelga del 29M a la gente que trabaja, el 23% afirman haber participado). Pero destaca el «activismo vía consumo», tanto en compra de productos como en boicot. Asimismo, ese 6.5% en participación via internet (prácticamente lo mismo que… contactar con un político) debería hacernos repensar la importancia que le damos a esta herramienta.

¿Y quién está protestando? El CIS ofrece todas estas formas de participación política en una misma pregunta, segmentadas por clase socioeconómica, edad, e ideología. Veamos qué podemos sacar en claro cruzando todo esto.

Comencemos por la dimensión demográfica:

Hay tres maneras de protesta que caracterizan a los más jóvenes: firmar peticiones, manifestarse y hacer huelga (y, en menor medida, adquirir productos determinados por razones políticas, particularmente medioambientales). Las demás son preferidas por personas de mediana edad, de entre 35 y 44 años. Estas personas acaban de «entrar» en el sistema, como quien dice: tienen tasas de paro más bajas y niveles de tenencia de vivienda en propiedad más altas, así como familias que comienzan a establecerse. Es natural que opten por salir menos a la calle. Llama la atención cómo tanto recaudar o donar fondos como asistir a mítines, probablemente las formas de participación más ‘integradas’ en el sistema de partidos, se relacionan también con personas de mayor edad, a partir de 45 años.

Respecto a la variable ideológica:

La forma de U de (casi) todas las formas de participación, con un saliente mayor por la izquierda, muestra lo que cabía suponer: los extremos participan más activamente empleando vías distintas al voto, siendo la participación en huelga o manifestaciones las que muestran esta forma de manera más acusada.

En resumen: sí, protestamos más. Nos gusta hacerlo a través de nuestras pautas de consumo, saliendo a la calle y firmando peticiones. Los jóvenes son especialmente activos en estas dos últimas. Los ingresos que proporciona la experiencia y el paso del tiempo hacen que las franjas medias de edad se centren más en las formas de consumo. Los extremos, particularmente la izquierda, sale más a la calle, mientras que el boicot a producto o los contactos con políticos suelen estar más equilibrados.