amo al líder & Política & sovietología 2.0

Debatir el futuro es necesario. Pero mejor que no nos escuchen.

13 Ene, 2012 - - @egocrata

La decisión de la cúpula del PSOE de cerrar la puerta a un debate entre los dos candidatos a la secretaria general del partido es singularmente estúpida. No tiene otro nombre. No es un error, no es una debilidad, no es falta prudencia, no es una decisión estética aceptable, no es un intento creíble de minimizar diferencias, no es un intento de evitar una subasta pública y desde luego no es una forma de mantener la paz en el partido. No tiene nada de eso. Es una soberana idiotez.

Tomemos, por ejemplo, las primarias republicanas. El sistema de partidos español no tiene absolutamente nada que ver con el americano y sí, el partido republicano es un manicomio etcétera, etcétera. En la aparentemente eterna campaña presidencial los candidatos llevan como mínimo 15-16 debates, y probablemente acabarán con más de 20 a sus espaldas. Este último mes, y para exasperación de mi mujer, tenemos un par de debates cada semana, con los candidatos a veces atizándose con entusiasmo y arrastrando el buen nombre de sus oponentes por el barro.

No que sea un año excepcional, por cierto. El 2008 Obama y Hillary debatieron y debatieron sin descanso durante toda su épica batalla, sentándose a discutir en escenarios de medio país. Tanto en uno como en otro caso, los candidatos tenían posturas políticas bien conocidas y de hecho no demasiado alejadas entre sí, pero los militantes del partido, los votantes, pudieron ver como sus líderes se defendían bajo presión.

¿Sabéis por qué los candidatos americanos debaten tanto? Porque lo que están haciendo es, en esencia, dos horas de publicidad gratuita para las ideas de su partido político. Los tipos se atizan entre ellos, no nos engañemos, pero la conversación se dirige sobretodo a explicar los ideales del partido y por qué son los mejores para defenderlo. Las primarias monopolizan el debate político americano durante meses y meses. Sí, los ataques mutuos pueden hacer daño a un candidato a largo plazo (especialmente cuando uno de los candidatos es un egomaníaco suicida llamado Newt), pero entre presentarse a las elecciones sin tener 30-40 horas saliendo por la tele y la paz interna, estoy seguro que prefieren las horas de televisión.

Ahora volvamos al PSOE. Tenemos dos candidatos que realmente no conocemos demasiado, y que no han demostrado más que de refilón si tienen madera de líder. A Rubalcaba sólo lo hemos visto debatir una vez, en su batalla futil en las elecciones de noviembre; sabemos que es un buen parlamentario, pero no nos ha explicado en detalle qué ideas tiene de política económica o organización interna del partido. Carmen Chacón es aún más desconocida; realmente no estaría de más escucharla. Ver a estos dos tipos hablando en público contándonos lo que piensan no ahondará las divisiones entre los dos candidatos, básicamente porque no tenemos ni pajolera idea sobre qué ideas tienen.

Será un enfrentamiento. Joder, claro que lo es. Unas elecciones es un decisión entre dos candidatos que compiten por un solo voto. Es un juego de suma cero. Uno gana, y uno pierde. Esto no es una liguilla escolar donde todo el mundo se lleva un premio; estamos montando todo este tinglado para decidir cómo será el PSOE, y obviamente hay dos bandos. Pretender que si no dicen en público las cosas en las que no están de acuerdo nos vamos a odiar menos es una muestra más que los socialistas no tienen un partido político, sino una familia disfuncional. Y lo que es peor, están forzando a los niños a escoger entre papá y mamá tirando una moneda al aire, porque parece que no quieren decir a nadie qué opina qué.

En serio, ¿qué clase de renovación es esta? ¿De verdad creen que pueden perder más votos porque salir por la tele y decir obviedades ligeramente distintas sobre la democracia interna del PSOE y lo mucho que aman el estado del bienestar?  Esta resistencia al debate suena más a un intento del aparato del PSOE de intentar limitar la visibilidad de uno de los candidatos que otra cosa, lo siento. No están protegiendo el partido, sino a uno de los suyos.

Espero, por el bien del proceso y el bien del partido, que la ejecutiva cambie de opinión.