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Participando al viejo estilo: los partidos políticos en España

20 May, 2011 - - @egocrata

El Partido Socialista de Madrid tiene, en Madrid capital, 6.805 militantes. El PSC tiene en Barcelona capital tiene 3.425. Esto quiere decir que en las dos mayores ciudades de España, combinando casi cinco millones de habitantes, un 0,02% de la población tiene voz y voto escogiendo quién va a ser el candidato del partido y su equipo. En un día bueno, este 0,03% del electorado son los que deciden el nombre del tipo que tiene un 50% de posibilidades de ser el próximo alcalde de la ciudad.

Los partidos españoles dicen tener sobre un millón y medio de militantes, pero es una cifra realmente difícil de creer. Las formaciones políticas españolas son, a todos los efectos, organizaciones pequeñas, bastante autistas y en general ampliamente ignoradas por la población en general. Si hay algo que me parece realmente cargante de las protestas estos días es su virulento contenido anti-partidos políticos, hablando de cómo estos viven de espaldas a la sociedad, cuando en realidad parece que son los votantes los que no los ven como una forma de participación política viable.

Si alguien quiere tener una presencia increíblemente efectiva de inmediato en el sistema político español la semana que viene, lo mejor que puede hacer es juntar un grupo de amigotes y acercarse el lunes por una agrupación de uno de los dos grandes partidos españoles. La mayoría son pequeñitas, tienen cuatro tipos que llevan un par de décadas durmiendo siestas en sillones a los que nadie les presta atención y no han visto una votación competitiva desde 1978.  Si alguna vez os habéis preocupado por qué los partidos no se matan demasiado reclutando militantes aquí tenéis el motivo; no quieren que nadie les moleste. Un grupo medianamente organizado que tenga ganas de hacer cosas puede estar soltando collejas y haciéndose escuchar en unos diez minutos.

Uno de los secretos de los tea parties, y fuente de su tremenda influencia, fue cómo explotaron esta clase de oportunidades. El partido republicano, como casi todos los partidos políticos de la OCDE, lleva décadas perdiendo militantes. Un grupo relativamente pequeño de activistas bien organizado (gracias, internet) puede «tomar» las estructuras del partido con relativa facilidad, y lo han hecho a conciencia.

Los partidos políticos europeos son partidos cártel: organizaciones muy profesionales, muy centradas en ganar elecciones y que prestan muy poca atención a reclutar y cultivar relaciones con militantes y activistas. Son también partidos excepcionalmente autistas que seleccionan cargos y candidatos de forma cada vez más endogámica, y con una tendencia ciertamente preocupante a perder el contacto con la realidad.  Lo curioso, sin embargo, es que son así no sólo porque quieren, sino porque el electorado les deja.

Así nos va. El otro día comentaba por Twitter por qué las élites políticas europeas parecen haber empeorado de forma dramática los últimos 20-25 años. Puede que sea porque les hemos dejado de prestar atención. Meterse en ONGs, salvar las ballenas, causas sociales y saraos de ayuda al tercer mundo puede que sea muy loable, pero mientras Europa se preocupaba de todo el rollo postmaterialista hemos dejado los partidos políticos en manos de psicópatas. Quizás en vez de montar asambleas, acampadas y saraos de este estilo sería mejor idea pasarse por el PSM, PSC, PP ó PPC y armarla bien. Un millar de militantes pueden hacer una cantidad de ruido descomunal – y en una capital de provincia, dos docenas te bastan.