En España hay algunas líneas de tren que no tienen sentido.

Ya está, lo he dicho. Es algo que me duele profundamente y que me revienta decirlo, pero hay algunas líneas de ferrocarril que no vale la pena tenerlas abiertas. Son reliquias absurdas, fósiles de tiempos pasados, tenemos que dejarlas morir en paz.

Digo esto porque como de costumbre he leído las acostumbradas reacciones airadas ante los comentarios de José Blanco hablando de cerrar líneas, viniendo a veces de los mismos que se quejaban que Fomento despilfarraba con tanto tren. Vale la pena echar un vistazo a por qué algunos trayectos no son viables, y qué podemos esperar de la red de ferrocarriles en los próximos años.

Empezaremos por el Directo de Burgos, una línea que José Blanco ha mencionado alguna vez. La línea Madrid-Aranda de Duero- Burgos empieza a construirse a finales de los años veinte, como alternativa a la Imperial, que conectaba Madrid con el norte vía Ávila y Valladolid. La idea era construir un camino más rápido y que diera menos rodeo para comunicar la capital con el País Vasco tirando por el camino más corto posible, sin mirar paradas intermedias. En cierto sentido, una LAV versión años veinte, totalmente punto por punto y sin buscar centros de población.

La línea se construye pensando en ser tan rápida como sea posible utilizando tracción a vapor. Eso quiere decir pendientes suaves (si mal no recuerdo, nunca pasa de diez milésimas), tendido para vía doble y muchas curvas, ya que las máquinas de la época no podían pasar de 120-140 de todos modos. Para la época era una línea aceptable, pero no especialmente buena; los italianos estaban cruzando los Apeninos esos años con líneas trazadas para 160-180 y túneles de baja cota, mientras aquí preferíamos subir media sierra antes de cavar.

El l Directo de Burgos, sin embargo, no entra en servicio en los años treinta como estaba previsto. Ni siquiera se pone en marcha después de la Guerra Civil. Franco inagura el Directo (a bordo de un Talgo III, por cierto) en 1968, en una época en que el resto del mundo está empezando a circular a 200 Km/h de forma habitual. Para ahorrar dinero (y hacer las curvas un poco menos cerradas) la línea abre con vía única, haciendo que el trazado sea un poco mejor, y permitiendo que los Talgo unan Madrid y Burgos en tres horas, recortando casi 45 minutos de viaje.

El problema, de todos modos, es que el Directo realmente circula por medio de ninguna parte. La única población mínimamente grande en todo el trayecto es Aranda de Duero, con apenas 30.000 habitantes; el resto de pueblos son pequeños, y las estaciones están muy apartadas de ellos (recordad, es una línea «rápida»). El trazado sólo es útil para los viajeros hacia Burgos o el País Vasco; no hay suficiente población de por medio. Para empeorar las cosas, la vía no sirve para conectar con otras poblaciones de la cornisa cantábrica (las bifurcaciones hacia Galicia, Asturias y Cantabria están en la Imperial), así que es una línea con muy pocos viajeros potenciales.

Antes de abrir la LAV Madrid-Segovia-Valladolid, el aislamiento relativo del Directo no era un gran problema. Era la mejor línea para ir a Euskadi, al fin y al cabo, así que Renfe la utilizaba. Aún con ello, era muy poco competitiva con autobuses o coche particular, con sus velocidades de vértigo (140) al cruzar la sierra y los lentísimos accesos a Bilbao (el Puerto de Orduña es un horror) y San Sebastián (idem para la Imperial hasta Irún). Ya en los ochenta y noventa, la línea era un fósil – y ahora que la LAV está abierta, lo es aún más.

La LAV de Valladolid permite hacer todo lo que hacía el Directo, pero con mejores velocidades punta (no hay curvas que valgan), cubriendo muchas más población y dando acceso a muchísimas más líneas hacia el norte. La única población más o menos relevante que excluye es Ávila, que tiene acceso directo por la Imperial con Madrid de todos modos. Cierto, estamos dejando de lado a Aranda de Duero, pero el volumen de tráfico que generan 30.000 habitantes no es suficiente para justificar 268 Km de vía.  Cerrar el Directo para viajeros no es que está justificado, es que es de sentido común – es una vía que ya no es útil.

El Directo de Burgos no es la única línea de tren con estos problemas; en la península tenemos unas cuantas más. El Directo de Cuenca (una línea prácticamente desconocida) tiene problemas parecidos, con la diferencia que el trazado es aún más horrible; el Directo de Zamora era un caso parecido, aunque en este caso se está convirtiendo (de forma un tanto incomprensible, todo sea dicho) en LAV. La línea Barcelona-Zaragoza por Caspe es víctima de este problema también, igual que la Huelva-Zafra.

¿Quiere decir esto que José Blanco tiene que entrar a saco con la tijera y cerrar todas esas vías para siempre? Bueno, la respuesta no es tan sencilla – y lo explicaré con más detalle en la próxima entrada. Tiene bastante que ver con mercantes, no hace falta decirlo, pero no es la única salida para estas líneas. Esta noche, más.