Si hay algo que internet tiene en exceso es cinismo. No hay nada que dé más puntos y permita fardar más de lo duros que somos que decir que algo es basura, fe, religión, creencia. Es una forma de decir «miradme, soy un ubermensch que desafia las convenciones sociales», quedando todo varonil y ácrata.

¿A qué viene esto? Bueno, llevo un par de semanas utilizando una Power Balance, y la verdad, me ha funcionado muy bien. Llevaba un par de semanas flirteando con un resfriado, sin acabar de salir de él, y un homeópata amigo mío me dijo que utilizara una para concentrar mis defensas. Dos días después de empezar a usarla, ni rastro del resfriado, y me encuentro mucho mejor. Más allá de esto, tengo la sensación que estoy trabajando mucho mejor, y estando más descansado y sereno – y escribiendo más y mejor.

Claro, ahora vendréis con eso que no hay prueba científica que la pulsera funcione, y que no hay una buena explicación causal, y que el homeópata me podría haber dado un hueso de unicornio de la suerte y a lo mejor me encontraría mejor. A lo que yo contesto: ¿Podéis demostrar que no funciona? ¿Podéis demostrar que el efecto real que he experimentado no existe? ¿Podéis explicar absolutamente todo lo que existe?

Estos días en Ginebra los científicos están utilizando un acelerador de partículas para intentar descubrir una partícula que nunca nadie ha visto y que nadie sabe si existe realmente. Tienen una teoría, un modelo matemático increíblemente complicado que entiende poquísima gente, que les dice que esa partícula de Higgs-Boson existe, y tiene fe que algo encontrarán. Nos hemos gastado miles de millones de euros construyendo una máquina inmensa para ver si una teoría loca es cierta, ya que no entedemos la realidad suficiente.

¿Por qué las pulseras tienen que ser distintas? Sabemos (no soy el único que dice que funcionan) que la pulsera tiene efectos reales. No entendemos completamente por qué, ciertamente, pero eso no quiere decir que sea algo inútil ¡y no pedimos construir un túnel ultracaro para explicarlo!

No seamos cínicos, y no nos neguemos a aceptar lo que no entendemos. La única manera de aprehender la realidad del mundo, entenderlo, sentirlo, es ser capaz de aceptar que algunas cosas funcionan por sí mismas, sin más: acupuntura, homeopatía, la magia espiritual, las pulseras mágicas, la escuela austríaca. Tened un poco de fe. A veces la verdad realmente está en la leyenda.