Antes de dedicarme a dar una visión más general sobre lo sucedido estos meses y la historia de esta reforma, contesto las preguntas que han ido apareciendo por los comentarios.

Opción pública y colusión de precios:

En principio, la ausencia de una public option no debería ser un problema, siempre y cuando los exchanges (los mercados regulados donde comprar seguros) estén bien regulados y vigilados. Uno de los problemas de la reforma es que los exchanges dependerán sobretodo de los estados, no del gobierno federal, así que es de esperar que los sospechosos habituales (los estados del sur) dejen hacer un poco demasiado. Veremos.

¿Por qué la reforma no es más popular, si es tan buena?

La respuesta no es sencilla, y seguramente le dedicaré más tiempo cuando hable de la reforma en general. Aún así, hoy en las noticias de las 6.30 pm en ABC había un ejemplo de libro: han explicado en qué consistía la ley… por primera vez. Y no, no exagero; es la primera vez que veo en un informativo una explicación de más de 20 segundos sobre el contenido de la ley. CNN no ha sido mucho mejor; ayer, mientras esperaban la votación, tuvieron a un par de expertos explicando qué va a cambiar en los próximos años, algo que no han hecho practicamente nunca en los últimos catorce meses.

En serio, no estoy bromeando. Si uno no es un friki que sigue el debate en internet, la inmensa mayoría de los medios no han explicado apenas la reforma. Las noticias eran «los demócratas negocian entre ellos, Sarah Palin dice que Obama quiere matar a tu abuela – ¡polémica!«. Una y otra vez. De forma incansable. La «cámara de resonancia» de los medios conservadores (el circuito Rush Limbaugh – Fox News – republicanos – medios siguiendo polémicas ficticias) ha funcionado extraordinariamente bien.

Lo más divertido es que en todas las encuestas cuando se pregunta a la gente si apoyan las medidas contenidas en la ley, las respuestas son casi siempre positivas por amplia mayoría, pero cuando preguntan si aprueban la reforma de Obama, las mayorías son mucho más estrechas. Vale la pena recalcar, por cierto, que un porcentaje significativo de los votantes se oponen a la reforma desde la izquierda, no desde la derecha; los republicanos «ganan» sobre un 40% del voto conservador, un 40% está a favor de la reforma como está, un 13% dice que es demasiado conservadora.

¿Hay oposición a la ley? Sí. ¿Han ganado los republicanos el debate? No necesariamente – y estoy relativamente seguro que cuando la ley entre en vigor, está será cada vez más popular.

Sobre la constitucionalidad de la ley:

Los republicanos pretenden ganar en los tribunales lo que perdieron en las urnas, a grito que el mandato individual, el hecho que sea obligatorio contratar seguro, es inconstitucional. La verdad, es una queja absurda, básicamente porque es básicamente un impuesto – algo parecido a la desgravación fiscal por pagar una hipoteca. Si no contratas seguro / compras una casa, pagas los impuestos normales; si lo haces, tienes la desgravación.

El otro argumento, decir que es una vulneración de los derechos de los estados (captura competencial, etcétera) es aún más absurda. La cláusula de comercio de la Constitución ha sido interpretada como que cualquier cosa que afecte la actividad económica en más de un estado puede ser federalizada sin problemas (es doctrina desde hace más de 75 años), y los seguros médicos entran de lleno. La ley es obviamente constitucional; el Supremo destrozaría décadas de legislación si opinara lo contrario.

Inmigrantes legales (con green card):

Alguien lo preguntaba en la entrada anterior – estaremos cubiertos. Lo digo con conocimiento de causa; me afecta a mí de lleno.

¿Por qué no hemos tenido una reforma hasta ahora?

Esa es una pregunta difícil – y no estoy del todo seguro que tenga una respuesta clara. El sistema político americano tiene un sesgo tremendo para mantener el status quo, con todos esos actores con derecho a veto y sus partidos políticos poco disciplinados. ¿Recordáis eso que digo a menudo que las leyes, la estructura institucional, afectan las preferencias del electorado? Los fracasos pasados afectan las preferencias de los votantes ahora.

Por descontado, no es el único motivo. Los partidos políticos americanos son criaturas curiosas, con complejas alianzas raciales y regionales. Hasta los años sesenta, el partido demócrata tenía una potentísima ala populista sureña, abiertamente racista, que sólo aceptaba programas sociales estrictamente segregacionistas. La reforma de Truman murió, en gran medida, víctima de este problema. Cuando Johnson aprobó la ley de derechos civiles los republicanos «capturaron» ese voto en el sur – el racismo fue difuminándose, al menos en la superficie, pero el odio cerval a programas sociales universales se enquistó en el sistema.

No es racismo, estrictamente – es racismo, combinado con preferencias sociales, combinado con un sistema que hace excepcionalmente complicado aprobar reformas, combinado con partidos poco disciplinados.

El hecho que la reforma haya sido aprobada es realmente un pequeño milagro, pero los demócratas tenían una oportunidad única. La coalición post-Nixon de los republicanos (control del sur más buenos números en la clase media blanca en el resto del país) ha sido víctima de la demografía; las minorías han pasado de un 10 a un 25% del electorado en los últimos 30 años. Los demócratas sacaron un resultado excepcionalmente bueno, merced de un presidente republicano increíblemente incompetente. Pelosi, Reid y Obama ha sido tenaces como nadie, y el partido demócrata, aún con sus divisiones, es más homogéneo y disciplinado ahora que antes de 1980. La reforma no era inevitable, pero tenían una oportunidad, y la han aprovechado.

Papel de las redes sociales en la aprobación:

En Twitter decía que Organizing for America, la red «sucesora» de la campaña presidencial de Obama, no había sido demasiado relevante. La verdad, exageraba un poco – su papel ha sido más complejo. Repasaré el proceso entero en otro artículo, pero digamos que entraron tarde, y que tardaron muchísimo tiempo en llegar a una estrategia coherente. Cuando lo hicieron, no estoy del todo seguro que fueran decisivos – pero eso es para otro día.

Las redes sociales que sí fueron increíblemente activas fueron las redes conservadoras, pero no creo que podamos hablar de «oposición 2.0» de forma estricta. Los medios conservadores (radio, Fox, prensa) hicieron una cantidad de propaganda tremendo, contribuyendo activamente a organizar las protestas. Pero eso es largo – lo veremos en otro artículo.

La ley, en detalle:

Ezra Klein tiene una excelente serie de artículos hoy sobre detalles de la ley: cómo funcionarán los exchanges, quién no recibirá cobertura, por qué los precios no tienen por qué subir, cómo controlarán los costes y qué medidas entran en vigor el primer año. La serie completa aquí.  Un buen resumen de cómo afectará a un ciudadano individual, aquí. El texto de la reforma está aquí,

La ley completa entra en vigor el 2014, con los exchanges y el mandato individual ya sobre la mesa. El sistema fiscal detrás de la ley no estará en vigor al completo hasta el 2018, cuando el impuesto sobre los planes de salud más caros empieza a funcionar. Es un país grande, y necesitan su tiempo.