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Más allá del aprobado o suspenso

10 May, 2007 - - @egocrata

La democracia es un sistema de gobierno relativamente justo con casi todo el mundo menos con los políticos. La confrontación electoral y los cambios de opinión del electorado son siempre feroces, y el líder al que podíamos estar aplaudiendo con las orejas hasta darle una mayoría absoluta ayer puede ser objeto de mofa y escarnio un par de años después de dejar el cargo. Los veredictos en este negocio tienden a ser binarios, de aprobado o suspenso, y la verdad, la cosa es bastante más complicada de lo que parece.

Efectivamente, hoy Tony Blair anuncia su retirada del cargo, tras 10 años de Primer Ministro. Por vez primera un laborista conseguía ganar tres elecciones seguidas, un logro de primer orden conociendo la tendencia del partido a perder el norte. Su dimisión no viene forzada por una derrota electoral, si no por su propio partido, que le enseñó la puerta antes de lo que él hubiera deseado. La imagen de Blair, un político brillante, carismático hasta decir basta, rematadamente inteligente y con unos resultados de crecimiento económico y políticas sociales (si, Blair es de izquierdas. Digan lo que digan) muy loables, sin embargo, es la de fracaso. Y todo por una guerra.

Irak ha sido un error catastrófico; la gran pifia de un Blair que siempre tuvo la idea que usar la fuerza contra régimenes represivos era lo correcto. Siempre he creído (y por lo que he leído hasta ahora, creo que es una hipótesis valida) que mientras que el ejército británico inició la invasión con un plan relativamente sólido sobre qué hacer una vez ganada la guerra (de hecho, los saqueos fueron escasos en su zona de ocupación, por ejemplo), los americanos entraron en el país como quien se va a Lloret a hacer turismo, sin una
idea clara de dónde se metían. El espantoso fracaso de la ocupación posterior quizás fuera inevitable, pero la incompetencia de Bremer, Rumsfeld y compañía aseguraron que sí se produjera.

Nada como meterse en una guerra que ya era relativamente estúpida para empezar con una pila de mandriles sin experiencia colonial (ni ganas de escuchar consejos) como aliados, vaya. El legado de Tony Blair, un tipo brillante, de ideas claras y muchísimo talento, siempre estará manchado por este incomprensible, gigantesco error.

No deja de ser una lástima. Jose María Aznar hizo un muy buen trabajo cuando estaba en el gobierno en muchos aspectos. Pasarán años antes que esos se valoren como deben, y no se vean totalmente eclipsados por Irak o la monumental torpeza tras el 11-M. Felipe González hizo probablemente un trabajo aún mejor que su sucesor, y ahí está el recuerdo del GAL y los casos de corrupción emborronando su legado. Sólo ahora cuando ya ha perdido la cabeza de le reconocen a Adolfo Suárez sus
méritos. En política la nota media vale bien poco, al menos a corto plazo.

Como señalaba en los comentarios del post de ayer, no se puede hablar de política o economía sin añadir un «pero» a cualquier argumento. El ejemplo de los últimos artículos del Economist es bastante claro: la economía y empresas españolas están funcionando extraordinariamente bien, pero hay riesgos claros que deben ser afrontados. En la situación económica y política de un país siempre hay claroscuros, siempre hay grises, y nunca se puede hablar de una virtud perfecta e inmutable.

A todo esto, el artículo del Economist es mucho menos alarmista de lo que han comentado algunos. De hecho, la muy estricta (y loable) displina fiscal del gobierno, así como el hecho que los datos de productividad son más complejos de lo que parecen es señalado como nota positiva. Y oye, una burbuja inmobiliaria la tien cualquiera; especialmente cuando los tipos de interés son negativos y los controla otro. Ya se ha hecho bastante haciendo que las condiciones para acceder una hipoteca sean más estrictas.

¿Hay riesgos? ¿Hay errores? Siempre. Por algo hay tanto país metiendo la pata por ahí fuera; gobernar es muy difícil. No podemos, sin embargo, abrazarnos al éxito incondicionalmente, ni ignorar los errores cometidos. Es mucho más complicado que eso.