Política

Siete estampas de Gamonal

20 Ene, 2014 - - @jorgesmiguel

Con la obra del bulevar de la calle Vitoria de Burgos paralizada, parece que definitivamente, es hora de que todo el mundo se lance a sacar conclusiones apresuradas y a generar titulares campanudos que se olvidarán en unas pocas semanas. Y aquí no vamos a ser menos. Así que, a pesar de la general incomprensión e inadecuación de los marcos de referencia a la que se refería Jorge Galindo, anoto unas reflexiones sobre el tema; más sobre el contexto de la representación y la participación política que sobre la causa en sí, aunque será inevitable tocarla.

1. En la protesta de Gamonal se conjugan varios intereses, argumentos y discursos, que se han reforzado en este caso pero que no son equivalentes. Por un lado hay una oposición a una obra que no gusta a parte de los residentes -no sabemos cuántos, pero parece que un número significativo-, es decir, un NIMBY o algo muy parecido. Por otra, una concesión dudosa, con un patrón que resulta familiar y que ha documentado, por ejemplo, Nacho Escolar. Finalmente, los consabidos elementos de una crisis de representación como la que estamos viviendo en España, que permite magnificar lo que no deja de ser un problema local y proyectar sobre él todo tipo de narrativas.

2. En relación con lo anterior, Gamonal salta a la primera plana nacional precisamente porque (ante todo desde fuera de Gamonal) se proyectan sobre el caso metarrelatos que trascienden la realidad inicial de la oposición a una obra municipal. No sólo entre quienes apoyan la protesta, ya se trate de ciudadanos particulares o de medios de comunicación, sino entre las administraciones y partidarios de la obra, que tejen también una historia de guerrilleros itinerantes y violencia contra el Estado de derecho que elude las características específicas del caso (sin perjuicio de que en efecto estén presentes grupos de dudoso respeto a la legalidad).

3. Ambas narrativas, en sus modalidades extremas, se ven paradójicamente desarmadas cuando las obras se paralizan. Por un lado, si lo que estamos viviendo es una manifestación de algún tipo de fenómeno global o nacional trascendente, el abandono de una obra de rehabilitación urbana en un barrio de Burgos, es decir, el triunfo de un NIMBY con más o menos razón, no parece el tipo de acontecimiento histórico que permita poner la revolución en suspenso y sacar conclusiones de calado o cantar victoria en ningún sentido. Más que en el muy preciso de que un grupo particular ha conseguido, efectivamente, parar una obra que no quería -y las interpretaciones progresistas de este logro son dudosas. Por otro, si todo lo que hay es un Estado de derecho y una legalidad amenazados por unos pocos alborotadores, no parece que haya justificación para claudicar y abandonar del todo un proyecto recogido en un programa vencedor en las elecciones municipales. Evidentemente, unos y otros están jugando con cartas marcadas.

4. Lo que hemos presenciado también en Gamonal es el choque de varios niveles de participación política, en un contexto en el que la legitimidad relativa de cada uno aparece borrosa después de cinco años de crisis, con el 15M como un recuerdo aún presente y con un gobierno central al que se acusa de incumplir sistemáticamente su programa. Por un lado, la idea de acometer obras en la calle Vitoria parece fuertemente legitimada cuando se refleja en al menos tres programas electorales, que han sido respaldados por un porcentaje abrumador de votos. Por otro, no está claro desde fuera de Burgos hasta qué punto el desarrollo del proyecto posterior a las elecciones se ha llevado a cabo con participación amplia de actores implicados y ciudadanos del barrio, y la mayoría de las informaciones no hacen gran cosa por aclararlo (en la medida en que parecen más ansiosas por atribuir papeles en el habitual cuento ideológico de buenos y malos). Sí hay, como veíamos, algo más que indicios de que la concesión ha seguido la pauta nada infrecuente en España de favorecer a un viejo conocido. No obstante, esta dimensión del caso, ni parece suficiente (por desgracia) para desencadenar por sí misma una contestación con este eco, porque de ser así todas las ciudades de España arderían cada semana, ni ha sido en apariencia la que más se ha subrayado desde dentro, ni se resolverá con la mera paralización del proyecto (que, de hecho, suponemos que obligará a indemnizar al constructor).

5. Por paradójico o insultante que les resulte a algunos, la protesta de los vecinos de Gamonal opuestos al bulevar es legítima en el mismo sentido en que lo es cualquier actividad legal de lobby ciudadano, empresarial o del tipo que sea. Los programas electorales, incluso en una ciudad como Burgos, son grandes paquetes que luego han de ponerse a prueba al contacto con la realidad del diseño e implementación de políticas públicas, y con los juegos políticos, los intereses de los actores, las coaliciones y alianzas, etc. La competencia electoral entre programas y candidatos es una dimensión de la política, probablemente la más importante desde el punto de vista de la legitimidad de la acción de gobierno, pero ni mucho menos la única. Toda política pública afecta a un abanico de actores en diversos grados, y éstos tienen derecho a hacerse presentes en el proceso en relación a ese grado de afectación,  y a los recursos y la dedicación que estén dispuestos a poner en el empeño. Lo previsible es que unos y otra sean tanto mayores cuanto más directamente considere una parte que se lesionan sus intereses. Por eso la oposición al bulevar de Gamonal se ha hecho visible, a diferencia de los burgaleses favorables a la obra, que no deben de ser pocos a juzgar por el número de programas que recogen proyectos similares y el número de votos que han recibido. Porque, al margen de ocurrencias, las “mayorías silenciosas” existen; y votan. Esta tensión entre los intereses de mayorías y minorías, y la distinta intensidad con que unos y otros grupos perciben los costes y beneficios de una política, justifica la necesidad de hacer política más allá de las elecciones, tanto desde el lado de la administración como por parte de los ciudadanos. También ilustra algunas de las variadas razones por las que el mandato imperativo es una mala idea. (Pero intentemos recordar que es una mala idea siempre, y no sólo cuando no estamos de acuerdo con el programa ganador.)

6. Es interesante comparar la protesta de Gamonal con otra causa célebre reciente, la de la PAH y los desahucios -y ambas con las iniciativas más vaporosas del 15M. La primera ha triunfado (puede decirse ya a estas alturas) porque tenía un objetivo claro, inmediato y factible, parar las obras, y porque los perdedores no podían asumir los costes de la protesta (el Ayuntamiento), o no podían defenderse públicamente hasta las últimas consecuencias (el constructor), o bien estaban desorganizados y apenas se jugaban nada (los votantes). La repercusión obtenida fuera de Burgos ha sido un factor determinante, pero es poco probable que ésta, por sí sola, hubiera podido producir un resultado favorable de no existir una reivindicación asumible en último término por el resto de actores implicados. En cambio, la PAH contaba con una opinión pública favorable, pero no con un objetivo que los perdedores (banca, ahorradores e impositores, gobierno) estuvieran en condiciones de asumir. Por ello, ha fracasado en sus fines últimos, pero obtiene regularmente victorias tácticas o parciales en desahucios concretos, que podríamos ver como pequeños equivalentes del paro de las obras en Burgos. En el momento de escribir estas líneas leo que un grupo de unos 300 vecinos reunidos en asamblea ha decidido seguir movilizándose a pesar de la retirada del proyecto. La existencia de colectivos organizados, con vocación de permanencia en el tiempo y de trabajar en el medio y largo plazo es en principio una buena noticia desde el punto de vista del capital social. No obstante, sus retóricas, el tipo de objetivos que citan y el mismo método asambleario me llevan a sospechar del modelo organizativo escogido. Un tipo de organización que resulta familiar en nuestro país; que tiende a difuminar sus objetivos en discursos ideológicos de brocha gorda, que ha mostrado no ser muy resistente a la captura por los partidos políticos, y cuyos resultados como mecanismo ciudadano de control político no han sido demasiado brillantes.

7. Pese a que Burgos tiene cerca de 180.000 habitantes (más de 60.000 de ellos en Gamonal), otro recordatorio de este caso es que la política local tiene argumentos, actores y líneas de fractura particulares, y que a medida que tratamos de universalizar sus manifestaciones  y encajarlas en categorías prefabricadas nos alejamos de la política y nos internamos en la fantasía. Se diría incluso que algunos analistas incurren en una especie de orientalismo, por emplear la famosa fórmula de Edward Said, cuando ponen tanto ahínco en contemplar a través de anteojos coloreados una realidad que les debe de parecer insuficiente, insoportablemente banal. Porque, además, intentar convertir un problema concreto de ciudadanos concretos en un episodio de alguna fabulosa revolución global desvirtúa los intereses y las preferencias reales de los implicados de verdad en esta historia, que tendrán que seguir haciendo y sufriendo política de verdad cuando se hayan apagado los fuegos de artificio y los medios se olviden de ellos. La Historia no pasa (ya) por Burgos.

[En La España del Cid de Menéndez Pidal encontramos lo que podría ser la primera obra pública fallida, o una suerte de NIMBY inverso, de la historia de Burgos-Gamonal. En 1074, las infantas Urraca y Elvira, hijas de Fernando I y hermanas de Sancho II y Alfonso VI, trasladaron la sede episcopal de la abandonada ciudad de Oca a la iglesia de Santa María del Campo de Gamonal, en sus dominios (acta que confirmó el Cid firmando como “Ruderico Díaz”). El pelotazo de las infantas se frustró al año siguiente, cuando Alfonso cedió los palacios de su padre en la ciudad de Burgos para construir sobre ellos la catedral de la diócesis de Castilla.]


35 comentarios

  1. fulano dice:

    Normalmente se emplea lo de NIMBY cuando algo debe ponerse necesariamente en alguna parte y hay gente que se opone a que sea concretamente donde viven ellos. Este no es el caso, a no ser que supongamos que los lazos del ayuntamiento con los constructores sean tales que haya que hacer obligatoriamente alguna obra en algún sitio. Como el nimbismo tiene una componente, digamos egoísta o insolidaria, es injusto aplicársela a esta gente, independientemente de los otros argumentos que pueda haber en contra.

    • Mascle Ros dice:

      Es que lo de esta gente tiene mucho de egoista e insolidario. El apoyo y crítica a la obra dentro del barrio viene muy segmentado por zonas. Quienes más la apoyaron fueron comerciantes (de la Zona G) y quienes vivían inmediatamente junto a la calle Vitoria (que se benefician de la pacificación del tráfico). Los que más se oponían eran los que habitaban en las manzanas siguientes, que pensaban temerosos que perderían sus plazas de aparcamiento. También los que viven justo junto al parking subterráneo tienen una especie de neura con que su construcción causaría el hundimiento de sus edificios.

      El término NIMBY está perfectamente aplicado a este caso. Se trataba de una intervención que debía hacerse en el barrio para acabar con el problema del aparcamiento irregular y agilizar el tránsito de autobuses, amén de dinamizar el comercio. Pero aquellos que por su condición o ubicación no veían el beneficio más inmediato pero sí los perjuicios montaron en cólera.

      En la página web que enlazo (PalmaEnBici) puedes consultar el otro relato de los hechos.

      • Carlos Jerez dice:

        ¿Y FRUIT en vez de NIMBY? http://en.wikipedia.org/wiki/NIMBY#Variations

        Pasando a lo importante, agradezco tu comentario, este artículo y los artículos que enlaza por su buen análisis sobre lo sucedido en Gamonal. Sin duda comparto que la violenta reación de los vecinos está injustificada, la obra probablemente sea positiva y que pensar que esto llevará a una revolución nacional es pura fantasía.

        Reconozco que no soy imparcial, apoyo fomentar la peatonalización de las ciudades, favorecer el transporte público y el uso de la bici.

        Ahora me quedo con la duda de que alternativas puede tener un vecindario para conseguir “lo que quiere” sin repetir lo que ha pasado en Burgos, porque este modo ha conseguido ser efectivo. ¿Conocéis otros ejemplos en España?.

        Saludos.

    • lvps1000vm dice:

      Te argumento que sí están los elementos de un caso NIMBY:
      Lo que debe ponerse necesariamente en alguna parte son los coches estacionados. Estos coches pueden ponerse en plazas de garaje de propiedad privada de los propietarios o bien en la vía pública ocupando el espacio común. Los propietarios no quieren almacenar el trasto en su “backyard” (plaza de garaje).

      Si fueran propietarios de chalets que construyen un jardín con el espacio liberado de su no-garaje sería más claro, pero en este caso también el dinero que se ahorran no comprando la plaza de garaje subterránea lo tienen disponible para otros usos.

    • Óscar Arranz dice:

      Por supuesto que aplicar el palabro NIMBY (yo no lo conocía pero reconozco que queda cool), en este caso no tiene sentido. De tenerlo esta gente, que vive en un barrio donde apenas hay plazas de aparcamiento desean que estas se construyan en otro barrio pero no en el suyo. Deben ser gente con la rara costumbre de querer aparcar el coche lejos de casa. ¡Por favor! A lo que se oponía esta gente era a pagar por tener una plaza de aparcamiento, no a la obra en sí.

      • Mascle Ros dice:

        Como han comentado más arriba, en vez de tener el coche en un espacio de su propiedad (~aparcamiento subterráneo en concesión) lo que hacen es endiñarselo al resto de la sociedad aparcando en doble fila en la vía pública.

        No querían pagar ellos haciéndoselo pagar al resto. NIMBY de libro.

        • titus dice:

          Dificilmente puede ser un NIMBY porque los opositores al bulevar no reconocían la conveniencia del bulevar en otro lugar. No es que reconocieran que el bulevar fuera necesario y lo quisieran pero “aquí no”; simplemente no querían el bulevar.

          Señalar que es un NIMBY no describe la actitud o la percepción de los opositores sino que más bien introduce una nueva narrativa que interpreta los hechos. Y sesgada tal y como nos muestra el Mascle Ros.

    • fr_carrillo dice:

      “Normas de aparcamiento” -> Not In My Back Yard

      Esa gente reclama que en el resto de España no se aparque en doble fila, pero allí si, que ellos lo valen. Por eso no quieren reducir carriles, no es por la circulación.

      Es un NIMBY claro.

      • Óscar Arranz dice:

        “Esa gente reclama que en el resto de España no se aparque en doble fila, pero allí si”.

        Pues la verdad que no me había enterado de esta reclamación de los vecinos del Gamonal.

        Es obvio que se puede interpretar la realidad, y los conceptos como a uno le da la gana. El problema es que de esa manera es un poco difícil ponerse de acuerdo en algo.

  2. navarta dice:

    Ese discurso tan católico y medieval del valle de lágrimas como camino a la salvación y felicidad supremas, cada día es más patente en los medios de comunicación de este país, no se exactamente si es por convicción propia o por imposición de intereses económicos ajenos que dan de comer a propios.

    Lo cierto es que cada día leo una imbecilidad de este tipo en algún medio. Cosas como NIMBYS apostados en cada esquina de este país, barrios de ciudades de toda la piel de toro que inicialmente protestaron por determinadas obras y que hoy dan saltos de alegria por su realización, y así un largo rosario de de afirmaciones.

    Vamos a ver, tan dificil es comprender que si vivo en un lugar cualquiera y mi ayuntamiento decide hacer una obra que me joda la vida porteste.

    Y aquellos que dicen que a la larga todo será miel y rosas, se les olvida añadir lo que todos sabemos, será así para los nuevos habitantes del barrio que desplacen a los anteriores y para los nuevos empresarios que se constituyan sobre la ruina de aquellos otros que debieron cerrar por las jodidas obras.

    Este desplazamiento no se si es bueno o malo, o si debe ser porque el progreso así lo establece y necesita, pero lo que si tengo claro es que el derecho a la protesta debe ser respetado y si es lo suficientemente amplio como en el caso Gamonal, pues tranquilamente uno como político local se la enfunda y deja pasar la mano hasta la proxima partida.

    • Mascle Ros dice:

      ¿Derecho a protestar? Claro que sí, faltaría más
      ¿Que nadie pueda criticar los motivos de tu protesta y los métodos que utilizas? Lo siento, pero por allí no paso.

      Ni existe el “derecho a aparcar gratis donde me salga de las narices”, ni mucho menos se puede tolerar la tremenda manipulación que se ha hecho de los vecinos por parte de la Plataforma, al ocultarles la construcción de un aparcamiento disuasorio gratuito de 550 plazas (ampliables a 1.100) o venirles con historias asustaviejas del tipo “ya veréis como en poco tiempo lo hacen de pago!”.

      El relato de los hechos se ha idealizado de una manera terrible en los medios de comunicación. La realidad es mucho más prosaica y revela otras cuestiones de fondo… tales como la dificultad de canalizar la participación pública a nivel institucional (p.ej. porque los consejos de barrio se posicionaron a favor de la obra, de forma muy mayoritaria).

    • heathcliff dice:

      Gentrificación se llama eso que mencionas.

      Por si te sirve de algo el palabro y tal…

      😉

  3. Javier dice:

    La existencia de esta web queda justificada ante el Universo por el último párrafo de este artículo (aunque ya lo estaba ampliamente). Impagable.

  4. AmalricNem dice:

    Como comentario un paper donde se habla de la importancia de una buena metodologia de participación publica en los proyectos publicos. Escrito por uno de los mayores expertos europeos en teoria de la decisión y análisis multicriterio.

    http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0967070X09000808

    • Carlos Jerez dice:

      Quizás sea interesante, pero es de pago.

        • Carlos Jerez dice:

          Gracias, sin duda el compatibilizar el análisis coste-beneficio con los deseos de la opinión pública no siempre es fácil, el riesgo es que el primero pierda independencia por influencia del segundo. Creo que el CBA debe dar un marco informativo que sirva a los políticos y ciudadanos elegir, pero me parece tan fácil que un grupo de presión interesado tenga más capacidad de influencia sobre ambos que no espero ninguna maravilla en la evolución de nuestras obras públicas.

  5. El Flaco dice:

    El día 28 de Febrero acaba el plazo de alegaciones al Plan General de Ordenación Urbana de Madrid, que para el que no sepa, es el documento que se supone que define las grandes líneas del urbanismo en la ciudad los próximos lustros -digo se supone porque en el anterior PGOU no se decía nada de la M-30-.

    Una de las ideas estrella del PGOU es cubrir Madrid de bulevares “a la Gamonal”.

    Pués eso

  6. Bowers dice:

    Buen artículo, en general.

    Un matiz anecdótico sobre esto: “Sí hay, como veíamos, algo más que indicios de que la concesión ha seguido la pauta nada infrecuente en España de favorecer a un viejo conocido”.
    El “viejo conocido” se encarga de gran parte de las obras que se realizan en Burgos gobierne quien gobierne. El problema es que apenas hay competencia. El proyecto de remodelación de la calle Vitoria, presentado por el Ayuntamiento, solamente recibió dos propuestas de dos empresas distintas (una de ellas cántabra). Los técnicos del consistorio, que no el alcalde, eligieron el proyecto de la empresa local por los motivos que fueran, seguramente fácilmente justificables.
    El “viejo conocido” ha construido decenas de obras públicas y viviendas por toda la ciudad a lo largo de muchas décadas. El asunto de Gamonal era un proyecto más, una obra más.
    El problema de Burgos es que entre pocas constructoras se reparten el pastel y que pocas empresas de fuera se interesan en obras públicas de tamaño más bien pequeño.
    Sobre el “viejo conocido”, insto a cualquiera que sepa algo a que denuncie a ese individuo en un juzgado. Evidentemente todos sabemos que a los ciudadanos de Gamonal les importa tres pepinos si el Ayuntamiento está muy endeudado o no o quién les haga una obra u otra. Allí lo que ha molestado es que les quitaran sus plazas de aparcamiento gratuitas, a menudo en doble fila. En Gamonal se dejan los coches aparcados en doble fila en punto muerto durante toda la noche. Este sistema de aparcamiento, impropio de una ciudad europea del siglo XXI, no es el que existe en el resto de la ciudad. Se ha favorecido de esta manera a una minoría para que pueda seguir pudiendo aparcar en la puesta de casa como si eso fuera un derecho constitucional.

    Debería haberse hecho un referéndum sobre la obra, para asegurarnos de que una minoría no ha impuesto su opinión sobre 60.000 habitantes, que es lo que probablemente ha ocurrido. Para muestra, la masiva manifestación frente al Ayuntamiento de la ciudad que reunió a menos de 500 personas en una ciudad de 180.000 habitantes. Ha perdido la democracia, y ha perdido Gamonal, que se quedará con su esperpéntica calle de aquí a la eternidad. Que les cunda.

    • Maese Alcofribas dice:

      “Sobre el “viejo conocido”, insto a cualquiera que sepa algo a que denuncie a ese individuo en un juzgado”

      la adjudicación ya está recurrida. Por otra parte, la “razon judicial” es la que es y la que debe ser, con su garantismo de la presunción de inocencia. Pero pretender que las personas con dos dedos de frente, o incluso uno solo, razonen “judicialmente”, independientementede de su conocimiento general y específico del mundo y del ser humano, es ridículo. El “viejo conocido” es un corrupto condenado y volverá a ser corrupto siempre que pueda. Es lo que tiene que un corrupto pase la friolera de nueve meses en prisión.

      esto no quiere decir que justifique las protestas, o que comparta narrativas de primavera árabe y esas cosas. Pero, suponiendo que es cierto que esta gente se queja simplemente porque les quitan aparcamiento gratuito… ¿y? ¿son egoístas? ¿y? ¿no es el egoísmo el motor del capitalismo y el libre mercado y la prosperidad, etc? ¿es usted egoista al reclamar que se abarate el despido, y que personas de 45 o más años de baja cualificación se queden con una mano delante y otra detrás? ¿cómo va esto del egoísmo, que no me entero?

      • Mascle Ros dice:

        La que “ya está recurrida” no es la adjudicación de la obra, sino la del Plan Director del barrio. Y quien fue “corrupto condenado” no es ese viejo conocido, sino el otro. ¡Cuánto daño ha hecho la prensa confundiendo a la gente!

        Méndez Pozo = el corrupto condenado cuya hija ha diseñado el Plan Director del barrio (que incluía el proyecto técnico del bulevar)

        Arranz Acinas = el constructor que va a ejecutar la obra. Otra persona diferente, otro “viejo conocido”, pero que no ha sido encausado en ningún tinglado corrupto.

        Sobre el papel Arranz Acinas es la competencia local de Méndez Pozo, aunque en la práctica como el mercado es estrecho no compiten demasiado… y a veces -bastantes- hasta forman UTEs para obras de cierta envergadura. De allí que Escolar y otros les llamaran “socios”, faltando bastante a la realidad.

        • Maese Alcofribas dice:

          Gracias por las matizaciones. En cualquier caso, cuando Jorge y Bowers se han referido al “viejo conocido” estaban hablando de Méndez Pozo.

          Lo que dije antes no debe decirse en público, por respeto a la razón judicial y a la democracia. Pero aquí, “entre nosotros”, no voy a asumir voluntaria y alegremente el papel de imbécil iluso. “Sobre el papel” dices… exacto, sobre el papel. En la realidad, Escolar se queda corto; en vez de “socios” debería hablar de “la familia”. Repito, esto queda “entre nosotros” porque no se puede acusar a nadie sin pruebas. Pero hombre, “entre nosotros” no nos tratemos de imbéciles ilusos.

          Sobre las protestas en sí, es un tema del que no estoy informado, y como cuestión local y puntual sinceramente me trae sin cuidado. Aparte de eso, considero de agradecer tu esfuerzo por dar una visión completa del tema, y considero razonable tu visión del asunto. Pero en mi fuero interno, me alegro de que se hayan parado las obras y que los caciques no vean un duro. ¿Qué si tenéis razón entonces ha perdido la democracia, como dice Bowers? pues sí, pero sólo sobre el papel. En la realidad quien ha perdido son los que siempre habían ganado. Si nuestra democracia está jodida es por culpa del poder corrupto, no de ciudadanos (supuestamente) egoistas. Afirmar lo contrario es llamar lluvia a los orines que nos caen encima (táctica que por otra parte es un método muy efectivo para facilitar explosiones de violencia, independientemente de lo que haya pasado realmente en Gamonal)

          Por cierto, no lo había dicho pero me ha parecido un buen artículo. Si me dicen que Jorge San Miguel iba a escribir un artículo sobre Gamonal, habría pensado “uf, la que les va a caer a los protestantes por perroflautas antidemócratas”. Pues no, un artículo muy equilibrado y que no se apunta a narrativas “combativas”. Rectifico y le felicito.

          • Maese Alcofribas dice:

            Bueno, me vuelvo a rectificar, si hay que indemnizar a los contratistas por parar las obras, no han perdido del todo lo que siempre habían ganado

            • Mascle Ros dice:

              Cae la indemnizacion por beneficio industrial (6%) fijo, más todo lo que se ha destrozado más todos los recursos que se han movilizado en vano. Sube un buen pico, a cambio de nada.

  7. navarta dice:

    Estos que defienden la modernozación de Gamonal por decreto, eso de hay que ser europeos chicos, estamoss en el siglo XXI y tal, se les olvida que ese proyecto pudo haberse hecho antes y podrá hacerse después, pero lo de meterlo con calzador ahora mientras se recorta en servicios básicos para el barrio es de una miopia política considerable.

    La culpa de lo sucedido en Gamonal no es de Gamonal, es decir, de sus vecinos, la responsabilidad es de los responsables políticos municipales. Si a un médico se le mueren los pacientes sin justificación aparente llegamos a la conclusión de que es un mal médico, pues a un alcalde si se le levanta el pueblo sin una razón muy clara y objetiva, o con ella, da lo mismo, debemos concluir que es un mal gobernante.

    Pues eso, que ya vale de llamar a los vecinos tercermundistas, enemigos del progreso, aprovechados, egoistas y demás lindezas. Si en tu pueblo te montan un cristo y eres el alcalde, algo habrás hecho mal. Y no vale lo de la mayoría silenciosa ni chorradas de ese tipo, porque si aceptamos ese principio, también debemos aceptar que si no te vota al menos la mitad más uno de todos los hbitantes, que no votantes, no puedes gobernar con mayoria absoluta porque existe una mayoria silenciosa o contraria aún mayor a la tuya.

    • Bowers dice:

      Decir que al alcalde “se le levanta el pueblo” es falsear la situación hasta lo ridículo. Hemos visto manifestaciones en miniatura, de medio millar de personas, a las que se ha dado una importancia capital.
      Por supuesto que los que quieren aparcar en tercera fila son tercermundistas, y como no pocas imágenes han demostrado, unos paletos de primera división. Y unos egoístas. No basta de llamar a nadie lo que ha demostrado que es, sin rubor.
      El último párrafo es tan chorra que ni lo comento. Esperaba más nivel del lector medio por estos lares.

    • Mascle Ros dice:

      No se ha impuesto la obra por decreto. Hubo un concurso de ideas en el que participaron los Consejos de Barrio. Luego en los modificados también se consultó a los Consejos de Barrio. En el Consejo de Barrio de Gamonal el proyecto recibió el apoyo de 18 asociaciones de 21.

      Podemos discutir largo y tendido sobre la representatividad de esas 18 vs. las 3 que se salieron, pero lo cierto es que hubo un proceso de participación que tuvo el resultado que tuvo. También los comerciantes de Zona G apoyaron la transformación.

      Durante las famosas manifestaciones contra el bulevar, los de la Plataforma corearon cánticos contra el Consejo de Barrio y las demás asocaciones. Y de hecho la violencia no es ninguna novedad por un caso mal gestionado: en 2005 ya la liaron parda por motivos similares, cuando ni había crisis ni había nada.

  8. Sir Blanket dice:

    Me mojo.

  9. Aloe dice:

    Ya que todos podemos opinar en plan simplista, yo me apunto también.

    Me voy a imaginar que soy vecina de un barrio de muy alta densidad de construcción, hecho en su dia de aquella manera con muy pocos servicios y muy poco espacio abierto. (Defectos que con los años se habrán ido solventando a medias el primero y empeorando el segundo)

    Me voy a seguir imaginando que, como en Madrid, año tras año me han ido subiendo los impuestos municipales hasta la extenuación recaudatoria, para pagar obras faraónicas en beneficio de las mordidas, el tráfico de intereses y el ordeño de los fondos públicos por parte de los extractores de rentas que tienen capturado el Ayuntamiento.
    A pesar de tales subidas impostivas, sé que el Ayuntamiento está sobreendeudado. Que el presupuesto está comido por la deuda. Que yo y mis convecinos solo hemos empezado a pagar la fiesta.

    Los servicios públicos mientras tanto, decaen o desaparecen. la farolas no lucen, la guardería pública se cierra por falta de presupuesto, las obligaciones y servicios municipales como mantener los colegios públicos van bajo mínimos: no hay dinero, se nos dice.

    ¿Y para eso sí hay dinero? Yo estaría encabronada, con o sin coche.

  10. […] Siete estampas de Gamonal. En Politikon. […]

  11. Aloe dice:

    La interpretación de que el uso del espacio público para aparcar el coche propio es un abuso egoísta y que lo deseable es obligar a comprar una plaza de aparcamiento de 20000 euros (en un barrio y momento en el que para la gran mayoría eso es inalcanzable) o ir a aparcar a cinco km., es un hallazgo teórico que debería extenderse más.
    Por ejemplo, hay que reinterpretar el célebre vallado del común en la inglaterra del comienzo de la modernidad del mismo modo: resulta que había enormes espacios públicos que la gente usaba gratis para su propio beneficio, desde pastar ganado a recoger leña, cultivar y transitar… muy mal. El proceso de ponerle vallas, convertirlo en explotaciones privadas y cobrar por lo mismo que antes era gratis fue un proceso que aumentó mucho la equidad. A ver si la gente se va a creer que un espacio de dominio público es un espacio que es de todos y cada uno puede usar impunemente…

  12. […] Siete estampas de Gamonal. En Politikon. […]

  13. […] cámaras de televisión se han ido, sus focos ya se han apagado y todavía resuena algún análisis desacertado del comentarista de turno, pero las vecinas y vecinos de Gamo­nal continúan con un proceso abierto y participativo de […]

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