Economía

La relación entre crisis y suicidios

1 Mar, 2013 - y - @jorgegalindo, @kikollan,

Artículo escrito por Jorge Galindo con la colaboración de Kiko Llaneras.

Hace ya un año que publicamos una nota en la que no encontramos relación directa entre suicidios y la actual crisis en España. Esta semana el INE ha publicado los datos de 2011, y dado que el tema de los suicidios y su relación con la situación económica está ganando atención en la agenda mediática, nos ha parecido interesante repetir y ampliar dicho ejercicio.

Datos: los suicidios en España

El primer dato a considerar es, claro está, el número de suicidios por habitante y su evolución año a año. Atendiendo a las cifras que ofrece el INE, en los últimos años  —incluso desde el inicio de la crisis— lo que se observa es una leve tendencia de descenso de suicidios en España.

suicidios españa

El dato de este año apenas aporta nada a la tendencia. Repite prácticamente el dato del año pasado, que fue el de menor número de suicidios por habitante en toda la serie (desde 1995). Además de observar la tendencia en nuestro país, es interesante comparar nuestras tasas de suicidios con las observadas en otros países.

suicidio-paises.png

Esta perspectiva comparada arroja buenas noticias, ya que nuestro país se destaca como uno de los países con menor tasa de suicidio, muy por debajo de la media de la OECD (menos de la mitad).  Estos datos dejan una pregunta en el aire: ¿no existe entonces relación entre suicidios y crisis económica? Como veremos, en general si parece que existe esa relación, o siendo más específicos, si parece existir una correlación entre desempleo y suicidios. Discutiremos primero esta cuestión, y después abordaremos una segunda pregunta: por qué, si existe tal relación, en España no estamos observando un aumento de los suicidios durante la crisis.

La relación entre suicidios y desempleo

Efectivamente, como ya comentamos en su momento, existe bastante evidencia apoyando la idea de que el paro tiene un efecto positivo sobre la probabilidad de suicidio de una persona. Sin embargo, esta evidencia no es totalmente concluyente, y algunos estudios no han conseguido encontrar una relación consistente en lugares como Grecia. De hecho, otros estudios apuntan a una relación más general entre deterioro de la situación económica y muertes violentas, no solo suicidios (aunque el énfasis sigue estando en éstos).

Los resultados son menos concluyentes cuando se analizan intentos de suicidio en lugar de suicidios consumados —los primero son menos visibles y difíciles de cuantificar, y por tanto están mucho menos estudiados—. Por ejemplo, mientras en Grecia se ha hallado un incremento de entre el 17% y el 36% de los intentos de suicidio entre 2009 y 2011, otros estudios clínicos no han encontrado correlación fuerte que no esté mediada por factores de enfermedad mental.

Suicidios, desempleo y redes de seguridad

Así, podemos afirmar que seguramente la falta de seguridad económica sí incrementa las probabilidades de suicidio. De hecho, este es el mecanismo que muchas investigaciones apuntan al relacionar suicidio con desempleo: si el trabajo proporciona la seguridad económica, durante la crisis, al aumentar el desempleo, habrá más personas en riesgo de suicidio (asumiendo otros factores constantes). Esto significa que, en caso de despido, las personas que cuenten con una peor “red de seguridad” estarán en un riesgo mayor. Esta seguridad adicional al puesto de trabajo pueden ser de tres tipos:

  • Puede ser, para empezar, que el individuo tenga un perfil que le permita capear mejor el temporal. Normalmente, los individuos con un menor nivel de ingresos, menor nivel educativo o menores oportunidades laborales (hechos que obviamente correlacionan) parecen presentar un mayor riesgo de suicidio ante una situación de crisis económica y desempleo.
  • También puede ser que la fortaleza del soporte familiar sea la que amortigüe el golpe. Los individuos solteros o divorciados que están en una situación de desempleo (también sin ella, por cierto) tienen una mayor probabilidad de cometer suicidio. De hecho, el factor anteriormente mencionado de ingresos funciona incluso mejor a nivel de hogares: si los ingresos del hogar son mayores suponen un colchón para el individuo.
  • Por último, el mayor provisor de red de seguridad es el Estado de Bienestar. Este estudio, por ejemplo, muestra cómo los recortes en el gasto social provocan un incremento de suicidios. La razón parece sencilla: la desaparición de la protección social es la desaparición de un apoyo, a veces fundamental, para poder mantener o reconstruir la propia vida del desempleado.

Armados con esta información volvemos a la pregunta que planteamos antes ¿por qué en España los suicidios no han aumentado pese a la crisis? Para empezar, recordemos lo que decíamos al principio: el suicidio es un acto resumen de una infinidad de factores: es perfectamente posible que el efecto otros factores distintos a la situación económica dominen la tendencia. Es decir, quizás la crisis sí haya contribuido a un aumento de riesgo de suicidio, pero ese efecto ha venido dominado por otros factores positivos. Si se observa la primera gráfica puede apreciarse que la tendencia a la reducción de suicidios viene desde los noventa, lo que soporta la idea de que hay factores en marcha que podrían actuar para minimizar el impacto de cualquier crisis. Entrar, sin embargo, a considerar ahora qué factores son éstos supone aventurarse demasiado en el terreno de la especulación.

Además, volviendo al factor económico, hemos visto que la relación entre suicidios y crisis económica está principalmente mediada por el desempleo, pero que no es directa, sino que se basa en la idea de pérdida de seguridad y expectativas de los individuos. Los factores que incrementan o disminuyen este efecto son múltiples, y se relacionan principalmente con el perfil socioeconómico del individuo, su red de seguridad familiar, y su acceso a la provisión estatal de servicios sociales. Las consecuencia de un despido son distintas en función de estos factores.

En definitiva, desde una perspectiva de políticas publicas, parece plausible que el Estado de Bienestar reduzca el efecto de la crisis sobre los suicidios. Un sistema que proteja al trabajador parece, una vez más, una buena idea. Para esto, el Estado, además de asegurar al trabajador, debería tratar de minimizar la probabilidad de que cualquiera llegue a encontrarse en una situación, no de desempleo temporal, sino de precariedad y falta de expectativas a largo plazo.