Hispania.

El nihilismo no es una salida política

19 May, 2012 - - @egocrata

Ayer fue uno de esos días en que todas las noticias salidas del sistema político español eran para llevarse las manos a la cabeza, llorar desconsoladamente, echarse al monte o ir a comprar antorchas en instrumentos de labranza en la tienda más cercana y constituirse en masa enfurecida. Escuchar a ministros decir, cinco meses después, que el déficit de varias comunidades el 2011 era mucho peor de lo que habían dicho es espeluznante. Que las comunidades que han tenido la jeta de ocultar sus cifras hasta ahora nos lleven dando lecciones al resto sobre buen gobierno es ya recochineo. Si a eso le añadimos que el gobierno estuvo a punto de intervenir a Andalucia en medio del pánico tras tragarse (¡y rescatar!) el cachondeo presupuestario de Navarra, una comunidad que tiene una capacidad fiscal enorme, uno ya no sabe donde mirar.

 

Lo peor es que todo esto es la culminación de unas cuantas semanas en las que ni Dios parece dar pie con bola. Xavier Sala-i-Martín publicaba ayer un resumen abrumador de todo lo que hemos padecido los últimos meses que es para renunciar al pasaporte y salir por piernas. Es muy fácil mofarse de la tremenda esquizofrenia del electorado griego estas últimas elecciones, pero con el espectáculo que están dando los políticos españoles lo raro es que no acabemos abrazando el nihilismo de igual modo.

Esto va a sonar un poco iluso, ingenuo o directamente soplagaitas, y más viniendo de alguien que vive al otro lado del Atlántico en una región con un 7,7% de paro. Es más, es probable que lo sea. Me da igual. Sé que todo el mundo tiene unas ganas increíbles de salir a la calle, romper algo y enviar todo a la mierda, a grito que estamos gobernados por sociópatas insensibles con el coeficiente intelectual de un cacahuete que nos llevan al desastre. Y con razón. Pero como están las cosas ahora, por mucho que la crisis ha acabado siendo mucho peor de lo que debería haber sido por la estupidez colectiva de unas élites gobernantes europeas incapaces de entender que pasa, lo peor que podemos hacer es abandonar toda esperanza y abrazar el nihilismo. Estamos mal, vamos a peor pero la única manera de salir de este agujero es (con perdón) poniendo los cojones encima de la mesa y trabajando para arreglar este desaguisado.

Mensaje a los políticos españoles: no somos imbéciles. En serio, no lo somos. Sabemos que el país está fatal, todo va de mal en peor y que si por vosotros fuera estaríais repartiendo unicornios en cada plaza y bajándonos los impuestos, pero por favor, ya vale de tonterías.  El país está hecho una mierda; cada vez que un ministro sale el viernes y pasa alguna chapuza a medio hacer diciendo que por un lado no va a doler y por otro que con esa mierda de retoque llegamos a algún sitio no vamos a acabar nunca. Si las cuentas públicas están mal, decidlo. Si la reforma del viernes va a hacer daños a algunos pero favorecer al resto, decidlo. Si tenéis que recortar un servicio porque no hay dinero decidlo, sin ir con las burradas que no lo vamos a notar o que es por nuestro bien. Si subir el IVA tiene más sentido que subir el IRPF, hacedlo y punto; a todos nos gusta que paguen otros, pero no hagais algo que los expertos dicen que es peor por complacernos.

Y por favor, se han acabado las medias tintas. De esta crisis no se sale a medio gas. Llevamos cuatro años a medio gas, y mirad lo bien que nos ha ido. Si no entendeis esto, o no estais seguros sobre qué está pasando, largaros a casa. Estoy seguro que Bruselas estará encantada de organizar un protectorado para nosotros.

El problema, sin embargo, no es cosa sólo de los que mandan. Es hora que los españoles nos metamos en política en serio. No, no me refiero a salir a la calle a manifestarse, montando acampadas en Sol y redactando manifiestos jugando al sesentaiochismo que tanto adoran algunos. O al menos, no me refiero sólo a eso. Las élites políticas europeas y españoles son realmente vergonzosas estos días, pero si están ahí es porque les dejamos. Los partidos políticos españoles son muy pequeños, minúsculos; el PSOE en Madrid tiene apenas unos cuantos millares de afiliados. Si quereis que la gente que mande en los partidos sea otra, no perdais el tiempo pidiendo listas abiertas para poder escoger un candidato de la lista de besugos que os pondrán delante. Lo que se tiene que hacer es juntar unos amigos, ir a la agrupación más cercana, y darse de alta de una vez. El PSM, con suerte, tiene 500-600 militantes más o menos activos en la región. Con un poco de ganas uno puede armarla en serio. El partido ni sabrá de dónde vienen las tortas.

La cuestión es, la clase política española es una basura infame porque les hemos dejado que sean así. Hemos dejado pudrirse a los partidos por dentro. Durante años nos hemos dedicado a las ONG, salvar las ballenas, la ley Sinde y todas esas cosas de nuevo rico que tanto nos gustaban, mientras nos hemos olvidado lo más básico. Sonará anticuado y unopuntocero, pero en las democracias parlamentarias lo que cuenta, en última instancia, son los partidos. Si no les prestamos atención después que no os extrañe que estén llenos de imbéciles. Es hora de arrimar el hombro, llamar a políticos, pedir cuentas, reunirse con diputados, enviar cartas al parlamento europeo (o a la Cancillería alemana. Contestan. En serio), y dejar bien claro que se acabaron las tonterías.

Lo que está claro es que España, como país, no puede seguir haciendo lo que ha hecho hasta ahora. La clase política ha hecho un ridículo espantoso, en gran medida porque se han creído todas las bobadas que nos contaban sobre si mismos. La sociedad española, sin embargo, no se ha quedado demasiado atrás. En el Cantar del Mío Cid se dice eso de “¡Oh Dios, qué buen vasallo si tuviese buen Señor!”. Bueno, como vasallos / ciudadanos hemos hecho un trabajo espantoso. Hora de ganarse un buen Rey.

Y sí, quizás sea demasiado tarde para evitar el gran leñazo. Mira, si algo han hecho bien los islandeses fue levantarse rápido después del suyo. Hora de prepararse.