Ahora & Política

Soberanía y democracia europea

15 May, 2012 - - @jorgegalindo

Ayer, De Guindos afirmaba que España ya había hecho todo lo que estaba en su mano para resolver la crisis, que ahora le tocaba a Europa. Hoy, Venizelos aceptaba que lo más probable es que haya nuevas elecciones griegas en junio. Ambos hechos tienen una misma raíz.

Porque De Guindos quería en realidad decir que el Gobierno había hecho todo lo que podía hacer sin hacer peligrar su dominio en las encuestas. Y en Grecia vamos a tener elecciones de nuevo, entre otras cosas, porque a un partido (SYRIZA) no le sale a cuenta pactar nada cuando las encuestas le dan la victoria en unos nuevos comicios. No, no quiero decir con esto que el PP y SYRIZA son los culpables de la situación de Europa. Europa es culpable de su propia situación. Porque los partidos están actuando racionalmente dado el esquema de incentivos que se le presenta.

En el fondo, el problema de Europa (del que amargamente se queja Roger hoy) es tan profundamente político que se resume en el asunto más antiguo de la Ciencia Política: el reparto de soberanía, de capacidad para decidir normas y hacerlas cumplir en un territorio dado y a una población determinada, y cómo se decide la adopción de dichas normas. Si no se toma ninguna decisión de política económica lo suficientemente adecuada y potente es porque Europa no ha construido totalmente un mecanismo soberano para poder hacerlo en conjunto, y mientras tanto, intentar coordinar los intereses de todos los partidos gobernantes (o en negociación para serlo) sin un sistema centralizado, sencillamente no funciona porque es improbable que así sea. Cuando decimos que hicimos un mercado común y una política monetaria conjunta sin una integración fiscal paralela en realidad nos referimos a esto, y el eje que falta es ese sistema de decisión conjunta, que está a medio hacer. Una Comisión Europea (Ejecutivo) y un Parlamento Europeo (Legislativo) con un mayor abanico de competencias, es decir, una mayor soberanía para tomar las decisiones que necesitamos tomar, acompañando a la integración fiscal.

La alternativa es devolver la soberanía totalmente a los Estados-nación, por supuesto. Pero el punto intermedio no es, obviamente, sostenible.