Sociedad

¿Por qué la blogosfera española es menos influyente que la americana?

22 Mar, 2012 - - @egocrata

No es ningún secreto que, mal que nos pese, la blogosfera española tiene, en general, un nivel de influencia significativamente menor que sus equivalentes americanos. Por mucho que la gente de Politikon trabajemos duro para que alguien nos haga puñetero caso (cosa que por cierto está funcionando bastante bien – más luego), lo cierto es que las bitácoras, en España, no tienen la capacidad de marcar la agenda o dirigir el debate que sí vemos en Estados Unidos.

Hasta no hace demasiado había sido de la opinión que esta disparidad se debía a motivos institucionales. Revistas tradicionales como The Atlantic, Mother Jones, New Republic, National Review o parientes cercanos habían respondido a internet abranzado el nuevo medio con entusiasmo. Muchos de estos medios tienen como contenido principal las bitácoras de sus principales autores, siendo los artículos largos en la edición papel material de referencia para los debates en la red. A esto podemos sumarle el papel de muchos think tanks abrazando el medio con entusiasmo para difundir su trabajo, incluyendo escritores en plantilla, y la aparición de multitud de publicaciones basadas en internet (estilo Slate, Politico, Salon, HuffPo, The Blaze y demás) que aprovechando la enormidad del mercado americano podían malvivir a base de adoptar este estilo más moderno.

Esto puede que sea cierto en parte, pero hay otro factor muy curioso de Ronny Patz (vía Kevin Drum) sobre el fracaso de la blogosfera europea y sus causas que me ha sorprendido bastante. Resulta que a diferencia de lo que sucede en bitácoras americanas, los escritores europeos no hablan (¿hablamos?) demasiado entre ellos, dedicándose a aporrear teclados en solitario en dirección a su pequeña audiencia, pero sin meterse en grandes debates tirándose pedradas unos a otros. Cito:

Euroblogs quite often do not refer to discussions on other euroblogs. Linking to some newspaper article, even with a discussion section, does not create a two-way discussion (…) and linking to articles on your own blog is nice, but not really a sign of an interlinked blogosphere. What this means is that it is difficult to speak of a “euroblogosphere” in the narrow sense, because this implies some kind of level of interconnectedness. I don’t really see that in our sphere outside a narrow circle of people.

Suena coherente, aunque como señalan por Bruegel, los europeos tenemos ciertas barreras intrínsecas en inevitables que nuestros colegas americanos no tienen. La gente por aquí tiene la decencia de hablar todos el mismo idioma, sin ir más lejos. Y por mucho que la larga ópera bufa que es la eurozona nos recuerde que Europa, como ente político, es algo al que deberíamos prestarle bastante atención, nuestra atención y cultura política nos hacen más propensos a pegar berridos en nuestra capital nacional respectiva, no en un debate continental aún muy reducido.

Lo importante en este caso, sin embargo, no es la triste ausencia de un debate paneuropeo medio decente, sino la pequeña lección implícita que señala Ryan Avent sobre el funcionamiento de las economías de red:

The trouble is, if you take the interactivity out of the blogosphere, you essentially eliminate most of its potential value. The interconnectedness of the blogosphere allows it to take advantage of increasing returns to scale—the more participation in the conversation there is, the more value there is to everyone to participating in the conversation. The potential audience for any post becomes larger, which encourages writers to write more and better posts, of the sort likely to be linked into greater readership. 

(…) Frequent linking is especially critical in smaller markets. A national, native-language blogosphere in Europe will find it difficult to reap value from the English-language blogosphere. If native-language blogs aren’t talking to each other, then there’s no one to talk to and the room goes quiet. Nothing is as chiling to argument and discussion as the sense that no one may be paying attention.

Dicho en dos palabras: como más densas sean las relaciones dentro de la red, mayor es el retorno para todos los participantes, ya que las conversaciones son cada vez más ricas. Si cada artículo recibe respuesta o comentario en otros lugares, el valor de este aumenta, ya que estamos añadiendo más información al material original. En una red lo que importa no es tanto la calidad individual de los nodos, sino la cantidad de conexiones que tienen entre ellos. El debate, la discusión, los desacuerdos, aumentan la visibilidad de todos los implicados. Lejos de reducir su influencia o capacidad de adaptación, la densidad de relaciones hace que la red sea más fuerte.

Es algo que de hecho ha salido alguna vez en discusiones internas aquí en Politikon, y que creo que he comentado alguna vez en Twitter: puedo nombrar muchas más bitácoras americanas que leo a menudo que bitácoras españolas. No porque no se escriba mucho y bien; Jot Down y Cercle Gerrymandering son estupendas, Obamaworld y Guerra Eterna son fantásticos,  en Debate Callejero hay voces interesantes, en medios como El País o Público tienen hordas de bitácoras más o menos decentes, etcétera, pero como nadie parece hablar con nadie, nunca acabo de enterarme sobre qué se comenta por esos lares. No que la gente de esta casa se prodigue con sus enlaces, pero al menos nos dedicamos a soltar sopapos a Navarro, Alberto Garzón, Escolar, entre otras glorias, y a cualquier insensato que ose criticar mis preciosos, preciosos ferrocarriles. Dejando de lado Nada es Gratis (que ayer mismo nos enlazaba), Barcepundit y José Rodríguez (alguien al que trolleamos constantemente), prácticamente no nos enlaza casi nadie. Aunque es difícil saber el peso que tenemos en la blogosfera española, esto en Estados Unidos sería casi impensable.

¿Qué quiero decir con esto? Para empezar, la próxima vez que escribamos algo que os parezca una soberana estupidez que merezca ser fiskeada con entusiasmo, hacedlo por tanto sin demora. No dudeis en responder de forma airada, contestar lo que decimos con un programa de diez puntos o señalar todos esos datos increíblemente obvios que estamos dejando de lado. Pero enlazad, porras.

Nota al margen: uno de los motivos principales que explican por qué en Politikon somos los que somos y no otros es algo tan simple, estúpido y sencillo como el hecho que nos habíamos enlazado y contestado unos a otros cuando “vivíamos” en bitácoras separadas.  Así que si alguien quiere subirse al carro, enviarnos a parir de forma más o menos elocuente es un buen principio.

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 Y ya que estamos: señor Navarro, Counterpunch no es la revista progresista con más difusión en Estados Unidos. Ni de broma. Ni por asomo, vamos. Primero porque es una newsletter, no una revista. Y segundo porque American Prospect, The Nation, Mother Jones o New Republic, por citar solo unas cuantas, tienen bastantes más lectores.