[Artículo originalmente publicado en Analítico.es]

Google cierra Wave tras menos de un año de vida, durante el cual ha pasado de ser el mayor hype de la red a un rincón con telarañas que casi nadie utilizaba. Está por ver qué pasará con el otro experimento social de Google, Buzz, aunque probablemente no vaya mucho más allá. Orkut, por su parte, mantiene su pequeño mercado en ciertos países sin viso ninguno de crecer más allá de ellos. Google Me es aún una especulación (a la que haremos referencia más adelante en este artículo). En definitiva, Google no parece que vaya a conseguir su objetivo de volverse social.

¿Pero por qué la compañía (y la marca) más poderosa de internet no puede imponerse en este aspecto? Podríamos considerar cuatro razones, que en realidad son una sola que se resume en la última:

1. Porque, aunque parezca mentira, han llegado tarde. A Google, el boom de las redes sociales le pilló trabajando en otras cosas: refinar su buscador, mejorar Gmail, comprar y perfilar YouTube, y, sobre todo, afianzar su fuente de ingresos principal: la publicidad. Quitando Orkut, a la que nunca se le hizo demasiado caso, Google se dio cuenta más bien tarde de cómo la dimensión social ganaba relevancia en la distribución de la información en internet.

2. Porque son los gestores y administradores de toda nuestra información. Ese es su trabajo: coger toda (casi literalmente) la información del mundo y ponerla a nuestra disposición on demand. Todo, además, centralizado bajo una misma cuenta. Piensen en todas las búsquedas que han hecho en Google o en YouTube en el último mes. Ahora imaginen que sus contactos pueden verlas en tiempo real. Está claro que eso no sucede en ningún caso, pero a efectos perceptivos da lo mismo. Google, en nuestra cabeza, es quien gestiona nuestra información y quien sabe lo que queremos. Y eso casa mal, perceptivamente, con el hecho de querer construir una imagen determinada de cara a nuestro entorno. Sobre todo cuando ese entorno no es precisamente el más inmediato e íntimo, y con esto entramos en la siguiente razón.

3. Porque el epicentro de Google de cara al usuario registrado, Gmail, no tiene tanta implantación como correo privado. Al menos en España, Gmail es un correo “serio”. Los contactos que tenemos en él van mucho más allá de familiares y amigos. No es la clase de gente que tenemos en Facebook, en definitiva. O mejor dicho, no sólo es esa gente, que es normalmente a la que deseamos circunscribir nuestra parte social. De hecho, como bien apunta Antonio Ortiz, Google Wave tenía más sentido como un complemento para grupos de trabajo que cualquier otra cosa.

4. Porque, en definitiva, nadie, prácticamente, asocia la marca “Google” con carga social alguna antes que con la gestión y la administración de información, sea a nivel general (búsquedas) o a nivel particular (correo electrónico, calendario, agenda, etcétera).

¿Mi opinión? Google debería aplicarse el famoso refrán “quien mucho abarca, poco aprieta”, y ser conscientes de su rol en el binomio relación-información que constituye la comunicación: ellos están en el segundo, no en el primero. De hecho, cuando intentan hacer algo social como Wave, se les nota de alguna forma. Wave no ponía en el centro la relación entre usuarios, sino la generación de contenido por parte de los mismos.

Con Google Me volverá a suceder lo mismo: probablemente, habrán decidido que los juegos sean el centro de la nueva “red” porque Google no tiene suficiente peso por sí solo para ser social. Necesita de un aliciente de contenido. Han sido los juegos como podría haber sido cualquier otra cosa. La cuestión era ofrecer contenido, y ser distintos a Facebook. Francamente, la parte social-relacional acabará por ser la menos relevante, frente a los contenidos.

Probablemente, la única vía que tiene Google de volverse puramente “social” es colaborar con redes ya establecidas, haciendo lo que sabe hacer mejor: administrar cantidades ingentes de información y contenidos.