Economía

Ciclo económico y presidentes de EEUU

18 May, 2016 - - @manuj_hidalgo

Hace unos días estuve analizando datos, cifras y algoritmos con la intención de conocer si existían razones que explicaran que las administraciones demócratas fueran económicamente más exitosas que las republicanas. La motivación vino de la mano de José Luis Ferreira, que tuiteó y comentó un paper recientemente publicado en la American Economic Review. En este trabajo, sus autores, Alan S. Blinder y Mark W. Watson, repasan las administraciones de los diferentes presidentes estadounidenses desde Harry Truman hasta el actual Barack Obama, intentando encontrar razones que expliquen por qué aquellas presididas por demócratas presentan mejores resultados macroeconómicos (creación de empleo, pero sobre todo crecimiento de la actividad).

Estos autores lo han intentado todo, y aún así, les queda una gran parte por explicar. Así, ni la actitud del Congreso durante sus mandatos, ni las características (no políticas) de los presidentes, ni las tendencias macroeconómicas generales durante el mandato, ni la herencia recibida, ni los shocks del petróleo, ni las guerras en el exterior. Nada. Al menos, entre un 30 % y un 40 % de la brecha de crecimiento entre demócratas respecto y republicanos queda sin explicar. Estamos hablando de al menos entre 0,7 y 0,8 puntos porcentuales de crecimiento interanual más en el caso de los presidentes demócratas. ¡Un 25 % más durante todo el período bajo mandato demócrata desde la Segunda Guerra Mundial!

No voy a plantear en esta entrada ninguna explicación alternativa. Créanme, si la tuviera no estaría escribiendo esto, sino un paper. Simplemente les quería mostrar a la luz del trabajo de estos dos economistas cómo la economía, y en particular las técnicas con las que contamos, nos permite evaluar cuestiones tan diversas, y a veces, sonreír con lo que encuentras.

Una de las posibles explicaciones que buscan los autores es la de que los demócratas empiezan su legislatura en la parte más baja del ciclo. Al ser así, esto permitiría aprovechar durante más tiempo los vientos de cola favorables y mostrar mejores medias a lo largo de los años de presidencia. Si esto fuera así, habría que hacerse al menos dos preguntas. La primera, por qué son elegidos con mayor probabilidad en los peores momentos de un ciclo económico, y en segundo lugar, qué mecanismos de la sociedad permiten que esto sea así.

Recientemente, los economistas Luis Miller y Paloma Úbeda han publicado los resultados de un experimento, similar al que ya había sido llevado a cabo por otros colegas en otros países, sobre el cambio que experimentan los trabajadores en su forma de entender la justicia redistributiva o el premio por el esfuerzo cuando pasan a ser desempleados. Muy resumido, lo que encuentran es que cuando las personas pasamos a un estado de mayor necesidad económica, dejamos de valorar tanto como antes el mérito o el esfuerzo como variables distributivas de la renta y comenzamos a valorar de un modo más intenso la solidaridad.

Si esto es así, podríamos entender que durante las peores fases de empleo de la economía estadounidense los votantes sesgaran su decisión de voto, y confianza, a partidos más sensibles a políticas redistributivas. En el caso de Estados Unidos, los demócratas.

Para jugar con los datos he procedido a hacer el siguiente ejercicio. En primer lugar he tomado la serie de empleo de los Estados Unidos desde finales de los 40. A esta serie le he aplicado el algoritmo de Bry-Boschan. Básicamente, lo que hace dicho algoritmo es calcular los picos y los valles de un ciclo económico, de tal modo que se pueden identificar dichos ciclos y huir de este modo de los famosos ciclos de la National Bureau of Economic Research (NBER) que vienen a ser excesivamente limitados. Para esta oficina, los ciclos son definidos por consenso entre economistas cuando, a posteriori, se conocen los indicadores que pueden identificarlas, como el PIB o el empleo. En el caso que desarrollo, son los datos, bajo una serie de condiciones muy limitadas, los que nos informan de los perfiles cíclicos y ofrecen aquellos puntos que representan un cambio en la dirección del indicador que se somete al tratamiento. De este modo, con esta metodología, no solo se incluyen las recesiones que se desprenden de la base de datos de la NBER,, sino también otras etapas de desaceleración del crecimiento de la actividad o del empleo y que no necesariamente acaban en contracción.

El siguiente paso ha sido normalizar estos ciclos (hacerlos de similar amplitud), calcular medias para tener un perfil de ciclo único, y mirar, dentro de dicho ciclo normalizado cuándo fueron elegidos los diferentes presidentes desde Eisenhower. Y sale esto.

ciclos

Lo que muestra este gráfico es lo siguiente. La línea negra discontinua muestra el perfil del ciclo en empleo desde finales de los años 40. Es la media de todos los ciclos. Los ciclos, como he comentado, han sido estandarizados en 20 períodos. Es posible que algunos hayan durado 20 meses y otros 40 meses. Así, se ha normalizado cada ciclo a veinte períodos, y la media responde pues a la de todos los ciclos (tasa de crecimiento del empleo) para cada uno de esos períodos normalizados. Se puede observar que el ciclo ha sido diseñado de pico a pico, de tal manera que 0 representaría en valle de todos y cada uno de ellos. El hecho de que la serie normalizada de crecimiento del empleo alcance el valle en 1 es simplemente debido a que la media juega con nosotros, no teniendo por ello más importancia.

En el gráfico se han colocado las diferentes elecciones presidenciales en EE.UU. desde Eisenhower ’52. Su posición más a la derecha o izquierda responde al momento del ciclo (estandarizado) en el cuál fueron elegidos. La altura refleja el número de elecciones habidas para cada uno de esos momentos del ciclo.

Lo que el gráfico muestra es realmente curioso. Todos, repito, todos los presidentes demócratas de los EE.UU. fueron elegidos en un período muy concreto del ciclo de empleo: durante la peor fase del mismo (zona verde). Por el contrario, el resto de los presidentes, todos republicanos, fueron elegidos en las fases o más alcistas de cada ciclo (amarillo izquierda) o aún lejos del mínimo (amarillo derecha). Las razones para esta “coincidencia” son muy difíciles de establecer, pero mi lógica me lleva a pensar que algo de lo que nuestros colegas Miller y Úbeda encuentran están muy relacionado con tal regularidad.

Las consecuencias son evidentes. Si eres elegido en lo peor de un ciclo, lo más probable es que tu administración vaya a ser mucho más “benigna”. Solo por matemáticas.

Esta posibilidad la introdujeron los autores del trabajo de la AER y sin embargo, no implicaba una gran capacidad explicativa. Es posible que si se modificara la variable explicativa por la que describo en esta entrada no resulte tampoco de ayuda para explicar ese 40 % restante. Sin embargo, sí que resulta evidente el efecto que el ciclo económico tiene sobre los resultados electorales en EE.UU.

Por último, y como un segundo juego, me hago la siguiente pregunta: dada esta regularidad y dado el ciclo de empleo actual, ¿qué probabilidad tendría Hillary Clinton de ganar las próximas presidenciales suponiendo que solo el ciclo de empleo determine las decisiones de los votantes? Los resultados nos dicen que pocas. Para que los demócratas tengan probabilidades elevadas necesitamos que el ciclo empeore de aquí a noviembre. Todo apunta a ello, pero a datos de hoy, no existe tal circunstancia.

Es evidente que esto es un juego. Mi intención no es predecir los resultados electorales con un análisis simple. El ejercicio no tiene carácter predictivo sino explicativo. Y resulta que los ciclos dicen mucho sobre quién es elegido como presidente en EE.UU. Resultaría interesante avanzar en este conocimiento, pues como dicen Blinder y Watson “el resto [40 % de la brecha] sigue siendo, por ahora, un misterio todavía inexplorado. La palabra ‘research’, tomada literalmente, significa la búsqueda de nuevo. Invitamos a otros investigadores a que lo hagan.”