Brexit

La opinión europea ante las demandas de Cameron para evitar el Brexit

18 Feb, 2016 - y - @bpberta, @polmorillas,

Hoy jueves empieza en Bruselas el Consejo Europeo que deberá sellar el pacto entre David Cameron y el resto de líderes europeos para que el Reino Unido permanezca en la Unión Europea. Se prevé que las negociaciones se cierren a última hora, dado el creciente distanciamiento entre las propuestas del Presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y las reacciones de los distintos líderes de la UE. Antes de empezar el Consejo, las mayores reticencias provenían, por un lado, desde países (como Francia) que ven con recelo las propuestas de Cameron de impedir que regulaciones de la eurozona afecten a los países que no han adoptado la moneda única y, por el otro, desde los países del este de Europa, que denuncian la voluntad del gobierno británico de limitar los beneficios sociales de los trabajadores europeos en el Reino Unido.

Serán discusiones de marcado carácter técnico, pero que también sacan a relucir cuestiones políticas de fondo sobre la relación entre el Reino Unido y la UE y los límites a la integración europea en un momento en el que se consolida una “Europa a la carta”. Existen serias dudas de que estas discusiones técnicas sean determinantes para el sentido del voto de los británicos el día del referéndum, pero la negociación del Consejo se ha convertido en un “sine qua non” para que Cameron abandere la campaña favorable a que el Reino Unido permanezca en la UE -un elemento que sí es probable que tenga un impacto sobre el resultado final. Si Cameron se sale con la suya y cierra el acuerdo, el referéndum puede tener lugar el 23 de junio de este mismo año.

En este contexto, Lord Ashcroft acaba de publicar un estudio sobre las opiniones de los ciudadanos europeos acerca de las demandas de Cameron. Son demandas que no están necesariamente presentes en el día a día de la agenda política, por lo que hay motivos suficientes para pensar que las opiniones reflejadas no son fuertes ni fijas, es decir, que cambios en el contexto político pueden mover las preferencias de muchos ciudadanos. Pero los datos permiten conocer un poco mejor cuál es el estado de opinión europeo respeto al debate sobre el Brexit en este momento.

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No todas las propuestas reciben el mismo grado de apoyo entre los ciudadanos de la UE.  Por ejemplo, la demanda de profundizar el mercado único y de reducir las regulaciones que la UE impone a los negocios es vista con buenos ojos por más de un 30% de los europeos. Es un porcentaje parecido al apoyo que recibe la idea de dar poderes a los parlamentos nacionales para bloquear legislación europea si ésta contraviene el principio de subsidiariedad. La propuesta de dar más poderes a los parlamentos nacionales para bloquear legislación europea es vista con buenos ojos por los ciudadanos de los países más recientes de la UE y los que no han adoptado el euro. Ello podría responder a la existencia de amplias bolsas de ciudadanos euroescépticos en estos países, que se mueven por la voluntad de reforzar los poderes nacionales (como es el caso en la crisis de los refugiados y la respuesta de los países del este) o por una reticencia a adoptar la moneda única cuando aún se perciben los efectos de la crisis económica y las deficiencias de la eurozona.

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En cambio, la propuesta de que el Reino Unido se aleje del principio de una Unión cada vez más estrecha (o “ever closer Union”) genera un rechazo importante entre los europeos: menos del 15% lo ve como una buena idea, y más de un 35% cree que no es aceptable ni siquiera como peaje para que el Reino Unido permanezca en la Unión. Se trata probablemente del aspecto de la negociación que más refleja el fin político de la integración europea, por lo que es probable que los ciudadanos europeos muestren más reticencias a la hora de abandonar la idea de una UE fuerte. También es el ámbito de negociación menos técnico, por lo que muchos pueden mostrar más conciencia de lo que abandonar este principio representaría. La propuesta genera niveles especialmente altos de rechazo entre los ciudadanos de los socios más antiguos de la Unión Europea, y entre los países de la Eurozona (los más integrados).

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Las propuestas para limitar el acceso a prestaciones sociales a los ciudadanos europeos que se muden al Reino Unido y para que los países que no forman parte de la Eurozona no participen en futuros rescates son las que generan una división más grande entre los europeos. Como es obvio, ésta última propuesta recibe mayor apoyo en los países no miembros de la eurozona, pero también es vista con buenos ojos entre los países que accedieron a la UE más recientemente, muchos de ellos no miembros aún de la eurozona. Curiosamente, no hay muchas diferencias entre los países del norte y el sur, aunque el apoyo a la medida es ligeramente mayor entre los ciudadanos de los países del sur.

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La propuesta de limitar el acceso a prestaciones sociales para ciudadanos europeos en el Reino Unido también genera apoyos desiguales entre países. En este caso, las diferencias se encuentran sobre todo entre los países grandes y los países pequeños, y entre los países del norte y los del sur (muchos de estos últimos,  han visto como gente de su entorno emigraba al Reino Unido, cosa que podría explicar el rechazo). A pesar del rechazo de los países de Visegrado (Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría) a la propuesta, no encontramos grandes diferencias entre los ciudadanos de los países nuevos (mayormente del este) y viejos. Parece ser una cuestión que preocupa más a los gobiernos que a los propios ciudadanos y que ha sido utilizada como carta negociadora para sacar mayor rédito político a las negociaciones sobre Brexit.

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En medio de todo esto, ¿qué piensan  los españoles? Éstos se muestran bastante críticos con las propuestas de Cameron, dado el amplio apoyo a la integración europea entre la sociedad española. La propuesta que más aprobación genera es la de reducir las regulaciones de la UE, y su apoyo no llega tan siquiera al 25%. Las propuestas de limitar prestaciones sociales o de permitir que el Reino Unido no avance en la unión política generan niveles de rechazo por encima del 40%.No obstante, el apoyo a las demandas de Cameron incrementa cuando se considera que la permanencia del Reino Unido a la UE está en riesgo. Existe una mayoría de españoles partidarios de aceptar algunas de las demandas de Cameron si ello significa que los británicos se quedarán en la Unión.

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En resumen, con su petición de renegociar las condiciones de la permanencia del Reino Unido a la Unión Europea, David Cameron ha abierto un debate que va mucho más allá de las fronteras de su país. A pesar de la voluntad de la mayoría de líderes europeos de que el Reino Unido vote a favor de quedarse en la Unión, la tensión entre algunos de los principios más fundamentales de la UE y las demandas de la opinión pública británica hacía inevitable el debate sobre el futuro del proyecto europeo. Unas tensiones que además se dan en un momento en el que otras crisis como la del euro o los refugiados  han puesto de manifesto profundos desacuerdos en política europea.

La encuesta de Lord Ashcroft pone de relieve que estos desacuerdos se reproducen al nivel de la opinión pública. Aunque los ciudadanos europeos se muestran partidarios en su gran mayoría de que el Reino Unido permanezca en la Unión, también están fuertemente divididos en cuanto al precio que hay que pagar para ello. Al tomar decisiones sobre Brexit, los líderes europeos van a estar muy condicionados por la opinión pública de sus países. Estaría bien que supieran leerla en toda su complejidad