Horarios

Horarios laborales en España: ¿Son un problema para las familias?

15 Ene, 2016 -

Horarios laborales y vida familiar: ¿Un problema?

El mercado laboral español se caracteriza por una fuerte presencia de la jornada partida, basada en una larga interrupción del trabajo durante la comida. La jornada partida, junto a las largas horas de trabajo, supone para muchos españoles no terminar las actividades laborales hasta casi entrada la noche. Este tipo de jornada laboral –según datos del INE– llega a afectar a cerca del 45% de las personas con hijos a cargo. La Figura 1 captura bien este patrón, mostrando una caída acusada de la participación laboral de las 14:00 a las 16:00 y mostrando también un número importante de gente trabajando sobre las 20:00.

Fig1

 

¿Influye la jornada laboral sobre el tiempo familiar? Parece razonable esperar que sí. La lógica es sencilla. Los menores en edad escolar suelen terminan el colegio en horas que se solapan con una jornada continua standard (p.ej. de las 9:00 a 17:00). Pero no ocurre lo mismo con la jornada partida. Cuando las actividades escolares finalizan es cuando muchas madres y padres con jornada partida se reincorporan al empleo, para seguir trabajando durante unas cuantas horas más, a menudo hasta casi entrada la noche. Puesto que el tiempo libre de los menores es rígido, restringido a las horas entre la salida del colegio y el momento de ir a la cama, las actividades familiares con menores se pueden ver muy dañadas por la jornada partida.

Analizar los vínculos entre horarios laborales y tiempo familiar tiene una clara relevancia política y social. Las actividades familiares de los progenitores en presencia de menores son determinantes para promover la calidad de las relaciones familiares, así como también el bienestar presente y futuro de sus hijos, como repetidamente han mostrado Heckman y sus coautores. Por otro lado, sabemos que en España algunos padres, y en particular muchas madres, no se incorporan al empleo por no ser capaces de equilibrar unos horarios laborales inflexibles con su vida familiar. Los estudios previos, sin embargo, no han abordado esta importante pregunta.

 

Estudio y datos

Nuestro estudio ‘Parents’ family time and work schedules: The split-shift schedule in Spain’, publicado en la revista Journal of Marriage and Family (autores Pablo Gracia y Matthijs Kalmijn), es el primer análisis exhaustivo sobre la relación entre la jornada partida y el uso del tiempo familiar. El estudio se centra en cuatro dimensiones clave de uso del tiempo en relación a la familia: (1) ‘actividades familiares’; (2) ‘actividades solo con menores’; (3) ‘actividades de pareja’; (4) ‘ocio personal sin familiares’. Estas cuatro actividades ofrecen un mapa amplio para entender las relaciones familiares en España, como también las condicione de vida de personas de diferentes generaciones en la familia.

Los análisis usan la Encuesta española de empleo del tiempo 2002/2003 para parejas heterosexuales con al menos un hijo de 0 a 9 años. Las encuestas de uso de tiempo ofrecen los mejores datos disponibles para analizar este tipo de cuestiones, como ha puesto de relieve Jose Maria Martin Olalla en Politikon. Nuestros análisis distinguen esencialmente dos tipos de horarios laborales: (1) jornada continua: la jornada laboral se desarrolla esencialmente entre las 9:00 y las 17:00; (2) jornada partida: la jornada laboral incluye diversas horas de trabajo antes de las 14:00 (inicio típico del parón) y también varias horas de empleo después de las 16:00 (final típico del parón).

 

Resultados

El principal resultado del estudio es que las madres y padres con jornada laboral partida dedican claramente menos tiempo a actividades familiares y con menores que las madres y padres con jornada laboral continua. La Figura 2 muestra bien estas diferencias. Quienes tienen una “jornada continua” dedican 90 minutos diarios a actividades familiares, mientras que aquellos con “jornada partida” sólo emplean 57 minutos a dichas actividades. De forma similar, vemos que las madres y padres empleados con una jornada laboral continua dedican 85 minutos diarios en compañía de sus hijos, contra los 65 minutos empleados por las madres y padres que están en la categoría de jornada laboral partida.

Fig2

El estudio tiene otros resultados relevantes que no se observan en el gráfico, especialmente en materia de desigualdades de género. Sabemos que en España las madres dedican mucho más tiempo al cuidado de los hijos que los padres. Pero también existen estas desigualdades de género cuando analizamos los horarios laborales. Nuestro estudio muestra que las mujeres dedican mucho más tiempo a supervisar a los hijos cuando la pareja trabaja hasta la tarde-noche. En cambio, los hombres tienden a pasar más tiempo de ocio personal sin cargas familiares cuando su pareja trabaja en esa franja horaria. Ello implica que las mujeres sacrifican mucho más tiempo personal para cuidar a los hijos que los hombres, incluso cuando el cónyuge está empleado. Este hecho, sin duda, tiene claras repercusiones negativas sobre las oportunidades laborales y el bienestar individual de muchas mujeres.

 

Implicaciones políticas

Nuestro estudio tiene implicaciones políticas evidentes. El horario de jornada laboral partida, muy extendido todavía en España, no sólo entra en conflicto con las necesidades laborales de una economía postindustrial al uso. También tiene efectos directos sobre nuestra vida familiar. El hecho que en España sólo alrededor del 15% de las madres y padres afirmen tener control sobre sus horarios de trabajo (INE) sugiere que la mayoría no pueden cambiar su horario laboral para poder dedicar tiempo a su familia. Sería pues deseable desarrollar políticas sobre horarios laborales que pongan en el centro del problema la vida personal y familiar.

Un cambio en la conciliación laboral y familiar sólo parece viable a través de políticas que ofrezcan mayor capacidad de decisión sobre el empleo para los padres y madres. Poder salir antes del trabajo, reducir interrupciones laborales largas y ofrecer a los empleados mayor capacidad de elección y negociación, debieran ser ejes clave para cualquier agenda amplia de políticas de conciliación laboral y familiar. Estas políticas supondrían una mejora en las relaciones familiares y de cuidado parental. Pero además, estas políticas ofrecerían mayores oportunidades laborales a muchas mujeres que hoy están fuera del mercado laboral porque ahora se dedican durante gran parte del día a las tareas domésticas y de cuidado.