Economía

Notas rápidas sobre desigualdad y dualidad

14 Ene, 2014 - - @jorgegalindo

Gracias a Pau Marí-Klose llegué a esta breve nota publicada por la OCDE en mayo de 2013 hablando de cómo la crisis ha afectado a la desigualdad en los países occidentales. Y es que, a pesar de lo que diga nuestro Presidente, tenemos muchísimos datos sobre distribución de la riqueza (suficientes como para no depender de anécdotas dudosas, por cierto). El gráfico que más me ha llamado la atención es uno en el que España destaca, y no precisamente para bien.

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Aquí están los datos por si alguien quiere jugar con ellos.

En España todos hemos perdido con la crisis, pero algunos han perdido muchísimo más que otros. En concreto, el 10% más pobre perdió casi un 15% de poder adquisitivo entre 2007 y 2010, frente a una evolución casi plana del top 10% (la historia para el famoso top 1% es distinta, por cierto).

Ahora me van a permitir hipotetizar un poco. Dado que la horquilla temporal contemplada por la tabla es hasta 2010 parece poco plausible atribuir esta caída a los recortes (lo cual hace pensar, por cierto, que los datos de 2011 en adelante pueden ser más aterradores). Sabemos también que la desigualdad medida en Gini se incrementó mucho en ese periodo, habiendo bajado en los años de burbuja, y siendo que también creció en la anterior crisis. Es decir, nuestra desigualdad es procíclica, evoluciona en paralelo con nuestra creación y destrucción de empleo. Tiene bastante sentido si tenemos en cuenta que España es un país donde el nivel de empleo es enormemente sensible a crecimientos y recesiones.

Sabemos, por otro lado, que quienes más han sufrido esta destrucción de puestos de trabajo han sido los temporales y jóvenes. Si aceptamos que éstos se encontraban en la parte baja de la distribución salarial (lo cual no se antoja descabellado), podríamos pensar que el hecho de que sea mucho más barato despedir a este tipo de trabajadores ha contribuido a incrementar la diferencia de pérdida de nivel adquisitivo entre niveles de renta. En una situación en la cual los costes de despedir fuesen más homogéneos es posible que la distribución de los costes hubiera sido más pareja. Eso por no hablar del hecho de que la mayoría de trabajos destruidos entre 2007 y 2010 fueron en el sector de la construcción, industria que posiblemente se vio incentivada por la estructura de nuestro mercado laboral.

En definitiva, no parece que los costes de la crisis en España hayan estado muy bien distribuidos, y es probable que nuestro desastroso mercado laboral tenga, una vez más, algo que ver.