Internacional

Esa cultura que es New Jersey

13 Dic, 2013 - - @egocrata

La política en New Jersey acostumbra a ser un tanto peculiar. Que yo recuerde es el único sitio del mundo desarrollado con una caso de corrupción que incluía judíos ortodoxos, concejales municipales y tráfico de órganos, sin ir más lejos. Sólo Florida y Ohio generan más noticias extrañas que el Garden State. Merece un respeto.

El último escándalo en golpear Chris Christie este mes es otro ejemplo típico de lo extraña que es la política en el estado. Resulta que en los meses previos a la reelección de Christie como gobernador el hombre se dedicó a llamar a los alcaldes de todas las ciudades del estado para que le dieran su apoyo. Siendo como era popular en las encuestas, todos los alcaldes de forma unánime así lo hicieron, buscando ganarse puntos con el ejecutivo estatal.

¿Todos? ¡No! En un rincón en el este de New Jersey, un irreductible demócrata, Mark Sokolich de Fort Lee, NJ,  resistía a las legiones romanas el peloteo descarado. Esto parece que a Chris Christie no le hizo demasiada gracia. Y empezaron a suceder cosas.

Unos días después, dos de los tres carriles de acceso al puente George Washington desde Fort Lee (para entendernos: el puente que conecta Nueva Jersey con Nueva York – 14 carriles) fueron misteriosamente cerrados. El atasco de tráfico fue monumental; todo Fort Lee se convirtió en un enorme ratonera.  Para salir de la ciudad los conductores se tenían que tirar cuatro horas en el coche. Un apocalipsis circulatorio.

Cinco días después el director de la Port Authority, la agencia que gestiona el puente, se enteró del cierre de esos dos carriles. Cuando preguntó qué narices estaba sucediendo, nadie supo darle explicaciones; alguien había ordenado un estudio de tráfico, decían, pero no nadie sabía quien. El estudio no existía. Los carriles estaban cerrados de forma completamente arbitraria.

¿Quién había dado la orden de cerrar los carriles? Según varios testimonios en una comisión de investigación legislativa, David Wildstein, un consejero de la Port Authority amigo de Chris Christie desde el instituto, fue el que dio la orden. Wildstein dimitió de su cargo hace un par de semanas, cuando detalles del “estudio de tráfico” empecieron a emerger. Esto es, todo apunta que el tipo estaba pasando lista de los alcaldes apoyando al gobernador, y decidió tomar represalias a su manera con los desafectos.

Como escándalo de corrupción no es la peor cosa nunca vista, pero tiene su qué.