Política

El voto oculto en Catalunya

15 Oct, 2012 -

Lo dicen todas las encuestas pre-electorales: uno de cada tres catalanes han llegado a la precampaña del 25N sin tener su voto decidido.  Se trata, sin duda, del mayor número de indecisos de toda la historia electoral de Cataluña, muy por encima de su media (21%). El comportamiento de esta porción del electorado será esencial para decidirla mayoría absoluta de CiU y, por ende, la evolución del proceso soberanista.  Pero, ¿quién hay detrás de este colectivo?¿qué podemos esperar de ellos? En esta breve anotación intentaré aportar algunas ideas.

El voto oculto ha sido tradicionalmente del PP

Si miramos las encuestas electorales catalanas en perspectiva histórica, podemos observar un fenómeno persistente en el tiempo: las encuestas tienden a subestimar el voto al PP. A excepción de las elecciones de 1984, el PP siempre ha obtenido un porcentaje mayor de votos del que reflejaban las encuestas. Muchos investigadores han considerado que detrás de estos datos se esconde la existencia del voto oculto. Desde esta perspectiva, el electorado del PP tendría una mayor propensión a reservarse sus preferencias políticas y a no revelar su voto en las encuestas.

De hecho, no se trata de un fenómeno exclusivo de Cataluña. Algunos investigadores como Ignacio Urquizu han dado cuenta de su existencia en el resto de España. En concreto,  las investigaciones han sugerido que los votantes del PP han tenido tradicionalmente mayores reparos en declarar su voto en público debido a la mala imagen del partido por su vinculación con el pasado franquista. El voto oculto al PP en España fue particularmente relevante durante la década de 1980 y parte de los 90, pero todos los datos indican que su importancia se ha ido  reduciendo tras el paso de Aznar por la Moncloa.

Tabla 1. Diferencia entre el recuerdo de voto (preelectorales CIS) y los resultados electorales reales

1984

1988

1992

1995

1999

2003

2006

2010

Media

CiU

-10.5

6.9

3.3

13.9

11.8

6.4

0.8

-3.5

3.6

PSC-PSOE

11.4

0.1

0.2

-6.9

-0.3

-3.6

2.8

1.4

0.7

PP

0.2

-2.1

-2.2

-5.5

-3.4

-3.3

-3.7

-4.1

-3.0

ICV-IU

5.8

-2.6

-0.3

0.6

0.4

0.4

-3.1

-0.8

0.1

Nota:  en rojo diferencias negativas inferiores a -1.

Contrariamente a lo ocurrido en España, el voto oculto al PP en Cataluña ha seguido vigente hasta 2010. No es difícil dar con los motivos. El PP sigue cosechando una pésima imagen en Cataluña. Por ejemplo, el 53% de los catalanes aseguran que nunca votarían al PP, un porcentaje que representa el doble con respecto al resto de España. Se trata de un elevadísimo rechazo al PP que sólo es superado por el País Vasco.

No hay duda que este clima de opinión tan adverso para el PP en Cataluña genera una gran presión social sobre los votantes populares, muchos de los cuales acaban optando por ocultar sus preferencias políticas. Se trataría de una tradicional espiral del silencio, en la que los ciudadanos que perciben tener una opinión mal vista por la mayoría acaban, por deseabilidad social, no expresando sus preferencias en público.

La mayor propensión del electorado cercano al PP a no expresar sus preferencias políticas también puede comprobarse de forma sencilla mirando la relación existente entre ideología y probabilidad de no declarar la intención de voto en las encuestas. Si efectuamos este ejercicio para el caso de Cataluña durante el período 1984-2010 nos encontramos con el efecto recogido en el siguiente Gráfico:

Gráfico 1. La probabilidad de estar indeciso según ideología en Cataluña (1984-2010)

El gráfico muestra una tendencia análoga a la que mostré en la tabla 1: la derecha suele ser más reacia a no declarar el voto en las encuestas. Esto ha sido así hasta 2010, por lo que uno puede estar tentado a concluir que en hoy también nos encontramos ante un voto oculto del PP. El mayor número de indecisos incluso se explicaría de forma sencilla si tenemos en cuenta la alta impopularidad del Gobierno de Rajoy y la oleada soberanista que se respira en Cataluña. Ambas cuestiones pueden ejercer una fuerte presión a los votantes del PP para no declarar su voto en público. Se trata de un argumento plausible, pero erróneo.

Del tradicional indeciso conservador al nuevo indeciso socialista

Si simplemente usáramos nuestro conocimiento sobre el pasado para predecir el futuro, no hay duda de que nuestra mejor predicción sería que tras el elevado volumen de indecisos se esconden mayoritariamente votantes de derecha y del entorno del PP. Ahora bien, estamos en una coyuntura extremadamente convulsa, capaz de cambiar cualquier patrón en la opinión pública por muy estable que éste sea. En la actualidad, nos encontramos con un PSC desgastado por su experiencia tanto en el Gobierno catalán como en el español, desorientado en el omnipresente debate territorial, con un liderazgo (como mínimo) débil y, en suma, con una imagen excepcionalmente deteriorada.  La extrema erosión de  la reputación de este partido puede haber llevado a sus tradicionales votantes a estar más indecisos que nunca e incluso a no querer declarar su voto por deseabilidad social.

Por desgracia aún no disponemos delos datos del CIS para comprobarlo, pero mientras tanto podemos hacernos una idea aproximada usando la última encuesta de GESOP para El Periódico. Ésta muestra con contundencia la excepcionalidad de las elecciones del 25N.  Según GESOP, tras los actuales votantes indecisos nos encontramos mayoritariamente a votantes del entorno del PSC. Dos datos avalan este cambio. Primero, existe un porcentaje de indecisos mayor entre la izquierda moderada (28%) que entre la derecha (23%). Y segundo, el 36% de los que votaron al PSC en 2010 se declaran hoy indecisos, un porcentaje superior al de los exvotantes del PP (32%), CiU (22%) o ERC (26%). En definitiva, si queremos intuir qué influencia pueden tener el elevado número de indecisos sobre los resultados del 25N, lo primero que debemos saber es que, a diferencia de la pauta general, la mayoría son votantes de la orbita socialista.

Aparentemente (y sólo aparentemente) parece que la pelota está en el tejado del PSC. La estrategia que deberían seguir los socialistas durante las semanas que nos separan de las elecciones catalanas es clara. Deben esforzarse en recuperara parte de estos votantes indecisos y, con ello, hacer algo menos histórica su histórica derrota. Otra cuestión es cómo hacerlo. Tras pensarlo mucho, sólo se me ocurre una opción razonable: rezar al niño Jesús para que la cuestión nacional deje de eclipsar el voto económico. Solo así los votantes catalanes dejarían de centrarse en las contradicciones y titubeos del PSC y pasarían a fijarse en las debilidades de la gestión de Artur Mas, que no son pocas. En realidad, no se trata de una plegaria excesivamente exótica: el voto económico ha marcado prácticamente todas las elecciones recientes en Europa desde el inicio de la Gran Recesión. Pero, Catalonia is different y teniendo en cuenta el entusiasmo de algunos medios de comunicación catalanes y la extrema torpeza de algún ministro del Gobierno, no contaría mucho con que el voto económico llegue antes del 25N.