Internacional

Elecciones americanas: el día de la marmota

24 Ago, 2012 - - @egocrata

Llevo unos días pensando en escribir un artículo sobre cómo va la campaña electoral en las presidenciales americanas, más que nada porque no todo en la política de este país son frikis estilo Todd Akin y porque no dejan de ser unas elecciones importantes. La idea era, como de costumbre, coger alguna idea o debate más o menos novedoso, desarrollarla un poco, y explicar a partir de ahí cómo las cosas habían cambiado desde la nominación de Paul Ryan como vicepresidenciable.

Hay un pequeño problema: las cosas no han cambiado demasiado. Ante de la aparición de Ryan, la campaña parecía girar alrededor de los impuestos de Mitt Romney y el ataque de nervios de la derecha con la presunta deserción del candidato en temas de sanidad. Después de la nominación de Paul Ryan estamos hablando de los impuestos de Mitt Romney, Medicare y sanidad, y (gracias a Todd Akin, como no) de aborto, que es el tema idiota que tiene que aparecer en todas las campañas electorales americanas.

Primera idea importante:

¿Qué tema falta en esta lista de polémicas de campaña? Exacto, economía y desempleo. Con el país apenas saliendo de una espantosa recesión y la tasa de paro en un catastrófico 8,3% (dejad de reir. Es una catástrofe. Esto es un país decente), la campaña de Romney ha sido completamente incapaz de controlar la agenda, cosa que tiene cierto mérito. Obama y sus muchachos han demostrado una capacidad encomiable de trollear sin piedad cualquier tema que sea remotamente dañino para su oponente. ¿Recordáis eso que decía que Obama parece simpático y de hacer campañas bonitas pero no tiene el más mínimo problema en soltar golpes bajos? Pues bueno, ahí sigue. Los demócratas están haciendo una campaña extrañamente disciplinada, algo completamente inusual para el partido. Mientras tanto los republicanos siempre parecen tener algún chiflado soltando alaridos en el momento más inoportuno y distrayendo a los periodistas cuando no toca.

Segunda idea importante:

Por una vez las irrelevancias de campaña parecen favorecer a los demócratas. El tópico dice que los demócratas ganan cuando se habla de economía y los republicanos ganan cuando se habla de valores. Esta frase podía sea cierta hace veinte años (“it´s the economy, stupid“) o incluso hace ocho (cuando los republicanos se hincharon a convocar referéndums contra el matrimonio homosexual), pero las cosas parecen haber cambiado. Sobre aborto, los republicanos se han ido tan a la derecha que han dejado a los demócratas sonando extrañamente razonables (nota: cuando un candidato tiene que decir que está en contra de la violación en un anuncio, algo va mal) y la opinión pública americana ha dado un vuelco tremendo sobre el matrimonio gay esta última década. Si a eso le sumamos la devoción fanática de la mayoría de la población por Medicare (no es de extrañar: es un programa estupendo) y el hecho que en estos tiempos de crisis lo de ser un multimillonario que no paga impuestos no queda bien es fácil ver por qué a los demócratas están tan alegres con su trolleo.

Tercera idea importante:

El ala derecha del partido republicano está realmente chiflada. Mike Huckabee (recordad, uno de los candidatos a presidente el 2008 – el tipo afable que tocaba el bajo) está defendiendo a Todd Akin. Paul Ryan tiene ideas parecidas sobre aborto (no, no es broma), algo que en el partido es visto como perfectamente normal. En la plataforma ideológica del partido (el “programa”, aunque no es tan vinculante como en los partidos europeos. Y sí, es un decir) dicen que están en contra del aborto incluso en casos de incesto (!) y violación (!!) y hablan de volver al patrón oro (!!!). Un juez de Texas ha dicho que si gana Obama hay que prepararse para la guerra civil contra las fuerzas de la ONU. Es difícil decir si Romney forma parte de este circo de tarados o sólo esta fingiendo ser medio lelo, pero lo cierto es que le están haciendo la vida imposible con sus tonterías.

Las encuestas:

El resultado es que dos semanas después, las cosas siguen como estaban. La elección de Ryan no parece haber cambiado gran cosa en las encuestas fuera de Wisconsin (un estado importante, pero no crucial);  las encuestas daban a Obama entre uno y tres puntos de ventaja de media hace quince días, y la cosa está más o menos igual ahora. Si miráis las predicciones del oráculo de Nate Silver (insisto: el mejor sitio para leer sobre sondeos) veréis que su estimación de voto para noviembre (Obama +2) apenas ha cambiado. La semana pre-Ryan tuvo unos cuantos sondeos excepcionalmente buenos para Obama, que resultaron ser ruído estadístico. La nominación del candidato a vicepresidente no parece haberse notado demasiado, con la mayoría de sondeos volviendo a las medias anteriores tras un saltito de uno o dos puntos inicial (es decir, dentro del margen de error – de nuevo, más ruído).

Por descontado, en las elecciones americanas uno no debe fijarse sólo en el voto nacional, sino en los swing battleground states, esos estados donde los candidatos están igualados y donde se decidirán las elecciones. Estamos hablando, como no, de Florida, Virginia, Ohio, Nevada, Colorado y Wisconsin, que son donde realmente hay partido. Y el estado central, para variar, es otra vez Ohio.

¿Cómo van los candidatos en este aspecto? Es un poco temprano para ponernos a hacer arimética, pero de momento los sondeos parecen favorecer a Obama. Los demócratas este ciclo tienen más estados “seguros” que los republicanos, cada vez más dependientes del sur. De los diez estados considerados como marginales, Mitt Romney necesita ganar siete para llegar a la Casa Blanca, con Ohio siendo el último escalón. La buena noticia para Romney, sin embargo, es que la mayoría de estos diez estados tienen un comportamiento electoral parecido a la media del país, así que los tiene a tiro. El problema, claro está, es que ahora mismo está por detrás.

Resumiendo:

todo sigue más o menos igual. Obama es el favorito en noviembre, pero no por mucho. Con las elecciones a ocho semanas de distancia, queda mucho partido aún por disputar, y todo el mundo puede cometer errores. En el lado positivo la economía americana está dando ligeras señales de mejora, y el país va infinitamente mejor que cualquier otra economía desarrollada en estos momentos. Según nos acercamos a noviembre, además, una implosión de la eurozona (el mayor riesgo externo para Obama) tendrá menos tiempo para hacer daño. En el lado negativo, la economía puede ir mejor que en el resto del mundo, pero sigue sin acabar de funcionar, y Mitt Romney tiene, ahora mismo, muchísimo más dinero que Obama en sus arcas.

La próximas semanas…

La convención Republicana, con huracán incluído, es la semana que viene. La demócrata,  la semana siguiente. Son espectáculos divertidos y entrañables que reciben un montón de cobertura televisiva y se cargan completamente los sondeos. Romney tendrá un subidón la semana que viene, Obama la semana siguiente; las convenciones de media dan un +8 al partido los días posteriores. No preguntéis por qué, pero sucede. Del lunes de la semana que viene a mediados de septiembre, por tanto, no le hagáis puñetero caso a las encuestas, porque sólo veréis ruido estadístico.

Y no, no voy a ir a las convenciones. Ya me gustaría, ya…