Hispania.

El PSOE sigue sin entender nada

13 Abr, 2012 - - @egocrata

Si algo me ha sorprendido de estos primeros meses de Rajoy en el gobierno es lo horriblemente mal preparados que estaban para gobernar. El PP se pasó los tres últimos años en la oposición escondiéndose como podían y repitiendo, una y otra vez, que cuando mandaran ellos volvería la confianza y todo saldría bien. Se hartaron de lanzar mensajes a los votantes prometiendo que ellos no tocarían nada, que sus reformas serían indoloras: nada de recortes, nada de tocar las pensiones, nada de alterar los costes de despido, nada que sonara ofensivo o  peligroso.

Desconfiado de mí, yo creía que Rajoy mentira, y que alguien en el PP estaba preparando un carro de reformas serias, el famoso programa oculto que amenazaba Rubalcaba. En fin, nunca atribuyas maldad a algo que puede ser explicado por incompetencia: Rajoy realmente no tenía un programa oculto, no tenía un plan preparado ni nadie esperando a ser ministro, y el hombre realmente decía esas cosas porque no parecía tener la más remota idea de la que le venía encima. El líder del Partido Popular realmente se creía las bobadas que estaba diciendo; toda su atención estaba centrada en ganar elecciones, no en gobernar una vez en Moncloa.

En vista de esta experiencia el PSOE, tras varios años de gobierno en que se llevaron tortas por todos lados y nunca parecieron entender por qué les apaleaban, suponía que andarían tomando notas. El partido, al fin y al cabo, acaba de perder unas elecciones de forma humillante  habiendo cometido el peor error para un político, gobernar espantosamente mal. Una vez pasadas las primarias, y con el gobierno del PP dando tumbos de forma preocupante, lo mínimo que pueden hacer los socialistas es hacer los deberes tan rápido como pueden, y dedicarse primero a leer un poco de economía, a ver si descubren que hicieron mal, y después hacer una oposición que al menos no caiga en la serie de promesas incumplibles que lanzo Mariano Rajoy.

Hoy en el Congreso los socialistas tenían una oportunidad excelente de dar muestras de este cambio; la enmienda a la totalidad de la reforma laboral del PP era un lugar perfecto para empezar a hablar de forma realista de los problemas estructurales del país. El modelo del gobierno es chapucero, torpe e incrementalista, un cambio menor, injusto e insuficiente. Un partido de oposición seria debe dar este mensaje.

Lo que han presentado hoy, sin embargo, es peor. Mucho, mucho peor. La enmienda a la totalidad no es ni una reforma; es un retorno al modelo anterior, esa gloriosa ley del 2010 que no sirvió absolutamente para nada. El texto entero puede resumirse en dar subvenciones a PYMEs (esta vez en forma de créditos, pero insisten en la misma estupidez de siempre), y volver a esos gloriosos 45 días de indemnización por año trabajado para despidos improcedentes. Nada de hablar de dualidad, nada de racionalizar tipos de contrato, absolutamente nada de dar flexibilidad a las empresas y una cantidad absolutamente descomunal de insistir en el mismo modelo laboral con el que llevamos arrastrándonos desde hace décadas. Ese modelo que nos da un 10% de paro en tiempos de bonanza, lo que el resto del mundo está llamando ahora mismo una tasa de paro catastrófica.

Es casi indecente. Tras gobernar siete años, presentar una reforma terrible que no arregla absolutamente nada y perder las elecciones miserablemente, el Partido Socialista ofrece como su alternativa de gobierno volver a las políticas que no nos sacaron del agujero hace dos años. Todo ello, claro esta, aderezado de las mismas bobadas de siempre (“abaratar el despido”, “recuperar derechos de los trabajadores”, “roza la inconstitucionalidad”), porque no basta con insistir en un error, además tienen que aprovechar para tomarme por tonto. Mariano Rajoy presentó la reforma laboral hace más de un mes; uno esperaría que el PSOE, en cuatro semanas, sería capaz de llevar una sola idea decente al Congreso. Ni con esas.

Lo más triste de todo esto, por cierto, es que estamos en uno de esos momentos en que lo que hace y dice la oposición es importante. El país está en una situación desesperada, tenemos que aprobar un montón de reformas imprescindibles en los próximos meses si no queremos despeñarnos. Tener el partido de la oposición insistiendo que todo es estupendo, las leyes actuales no tienen culpa de nada y que lo mejor que podemos hacer es más de lo mismo suena muy fácil, pero realmente no está ayudando a nadie. No ayuda al gobierno, y menos a uno como este, patológicamente incapaz de liderazgo, y no ayuda a la oposición, que parece estar en un mundo aún más irreal que antes, y encima puede acabar con el país en sus manos sin tener la más remota idea sobre qué hacer con él en el momento menos pensado.

Es hora que Rubalcaba, y el PSOE entero, empiece a tomarse esta crisis en serio. Es hora pensar de veras qué quieren hacer, qué puede sacar a España del agujero y cómo pueden ayudar para sacar el país del pozo, no dedicarse a tirar pedradas de vez en cuando. Especialmente ahora, con un gobierno que parece estar completamente perdido y el fantasma de una intervención desde Bruselas cada vez más presente. Los socialistas deben prepararse para lo peor, por si acaso. Y eso incluye tener un programa de gobierno preparado, no las tonterías que llevan soltando desde que perdieron.